Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz
Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz - Juan Flores

El Defensor del Pueblo andaluz alerta de desigualdades en el acceso a una muerte digna

Jesús Maeztu presenta un informe, «Morir en Andalucía», en el que pide más atención para los cuidadores y habitaciones individuales para los terminales

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El Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, ha entregado este jueves un informe en el Parlamento con el que pretende reflexionar sobre el proceso de la muerte en Andalucía. Un estudio que se ha realizado por los técnicos de su oficina por toda Andalucía y que ha desvelado algunos datos llamativos.

En primer lugar, Jesús Maeztu alerta sobre las «carencias, insuficiencias e inequidades que se dan en la comunidad autónoma andaluza en el sistema de cuidados paliativos», que no llegan igual a todos los andaluces porque la desigualdad es territorial. Así, el Defensor del Pueblo asegura que en las zonas rurales es mucho más difícil el acceso a los cuidados paliativos y a terminar la vida en el domicilio si es lo que se prefiere. Unos derechos incondicionados, que recoge la Ley 2/2010, de derecho a una muerte digna, que sí se garantizan en las zonas urbanas.

Considera el Defensor que, no obstante el esfuerzo «considerable» que la administración ha desplegado para atender y asistir a las personas y familiares de pacientes que afrontan una enfermedad terminal, el mismo «no ha sido suficiente» para cubrir las demandas al no estar plenamente vigente en un territorio tan amplio como el andaluz.

Maeztu hace especial incidencia en los cuidadores de las personas terminales, quienes llevan un importante desgaste físico y emocional pero no están considerados por el sistema público y no tienen recursos a su alcalce, «ni ayudas, ni asesoramiento, acompañamiento», asegura.

En este sentido, demanda que estas personas reciban las ayudas de la Ley de Dependencia de manera automática, y no tengan que estar sometidos a listas de espera porque la ayuda, muchas veces, llega demasiado tarde.

Otro aspecto a mejorar es el derecho de los enfermos terminales a morir en una habitación individual si están en un hospital, así como la situación por la que pasan quienes fallecen en la UCI de los hospitales, solos y sin poder estar acompañados por sus familiares.

El informe, asimismo, dedica un apartado a la eutanasia y el suicidio asistido, aspectos de los cuales Maeztu, a pesar de que los mismos no se ven tratados en la ley autonómica, considera que debería hablarse por ser «un debate que está en la sociedad y que es inaplazable». Por ello, ha adelantado su intención de reunirse con los grupos parlamentarios para propiciar una «reflexión y consensuar una postura común de Andalucía al debate nacional que se va a abrir al respecto».