Entre las agresiones también están las de baja intensidad, como los insultos o las amenazas
Entre las agresiones también están las de baja intensidad, como los insultos o las amenazas - ABC
EDUCACIÓN

Cuando el alumno golpea al profesor: el problema del que nadie quiere hablar

La mayoría de los casos de violencia en las aulas no se registran por miedo de los docentes y por falta de interés de la Junta, se quejan los afectados

SEVILLAActualizado:

Decenas de profesores de Andalucía han sufrido agresiones a manos de sus alumnos en el curso pasado. Y en el anterior. Y hace dos años. Son docentes que han aguantado empujones, puñetazos, tortazos y hasta que les quemaran el coche.

La violencia en las aulas es una fenómeno del que nadie quiere hablar pero que afectó en el curso pasado a más de 100 profesores según el sindicato de docentes Anpe. En 2016 fueron también poco más de cien los afectados y 140 en el curso anterior. Y esos son solo los datos que se registran en el «Defensor del profesor», una iniciativa de este sindicato que no abarca toda la realidad de este fenómeno.

El miedo a hablar frena muchas de las denuncias, explican desde la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (Apia). Coinciden desde el sindicato CSIF y también en Ustea. Lo que llega a oídos de la administración es «una pequeña fracción de la realidad», indican desde las plataformas sindicales.

«Los docentes no se sienten respaldados por la Consejería de Educación», denuncian desde Ustea

«Hay vergüenza entre el profesorado a reconocer que es un problema, que un aula o un alumno se ha ido de las manos», indican desde Ustea. A esto se añade que «los docentes no se sienten respaldados por la Consejería de Educación, más preocupada en las estadísticas que en atender a los profesores agredidos», insisten desde este sindicato educativo.

«Esto es un tabú», abundan desde CSIF. Si ni el profesor se atreve a denunciar ni la administración registra todos los casos, cualquier aproximación a este problema es andar a oscuras. «Se crea un complejo, te preguntan cómo te has dejado agredir, se culpa a la víctima del maltrato», explica Francisco Hidalgo. Algo que sería impensable en cualquier otro maltrato es una realidad, denuncian los docentes andaluces.

Rotura de mandíbula

Los expertos dividen las agresiones a profesores en tres tipos. Por un lado, las que llevan a cabo los alumnos. Son las más numerosas, pero también son normalmente las de menos gravedad. Luego están la de los padres, las madres, los tíos. «Son mucho peores, más agresivas». Se han dado casos en padres que le han roto la mandíbula al profesor de su hijo por una discusión. De una madre que zarandeó a la maestra de su hija porque creía que no había sido todo lo amable que debía con ella en clase. Ambos son ejemplos reales que ocurrieron en Málaga.

«También están lo que nosotros llamamos agresiones de baja intensidad —indica Hidalgo— que son insultos, faltas de respeto... Eso parece que no, pero va minando a los profesores». Sería el tercer tipo. Las más constantes y menos intensas, que van comiendo la moral de los docentes día a día.

Datos confusos

Aunque la situación pueda parecer de guerra civil dentro de las aulas andaluzas, la realidad no es tan dramática, insisten desde la Consejería de Educación. Según datos de la administración andaluza, en el curso 2014-2015, el único del que proporcionan datos, hubo 17.295 «actuaciones incorrectas hacia la comunidad educativa» de los más de 1,2 millones de alumnos que hay en la comunidad.

Añade un informe de la Consejería, que 23.086 alumnos realizaron actos «gravemente perjudiciales para la convivencia». Dentro de ese epígrafe cabe desde la agresión física a humillaciones por orientación sexual o sustracción de documentos. En realidad, no aclara cuántas agresiones a profesores ha habido ni la amplitud del problema. Lo más cerca que está de arrojar luz a este asunto es cuando en el informe sobre la convivencia escolar habla de las llamadas al teléfono de asistencia al profesorado en el curso 2014-2015. En ese año se gestionaron 157 asistencias jurídicas este servicio de Educación. Pero eso no quiere decir que todas fueran agresiones ni que todas las agresiones estén contenidas en esas llamadas.

Coinciden todos los sindicatos en que el plan de la Junta para la convivencia en las aulas es un paso adelante, «una mejora». La Consejería ha dispuesto un protocolo de acción, recursos educativos, un observatorio de la convivencia... «Todo está muy bien —indican desde el sector— pero no sirve de nada si luego se ocultan los casos».