Policías nacionales desde el cerro de Santa Margarita controlan el Estrecho de Gibraltar
Policías nacionales desde el cerro de Santa Margarita controlan el Estrecho de Gibraltar - SERGIO RODRÍGUEZ
PULSO AL ESTADO DE LOS NARCOS

El Campo de Gibraltar, territorio «comanche» para los 30 clanes de la droga

El que más dinero gana en el hachís es el que lo pasa a Francia, allí las penas son de 10 años y aquí de cuatro

ALGECIRASActualizado:

Podría ser un capítulo de la serie Narcos de Colombia, pero no lo es. Hace seis días detienen en Algeciras al mayor traficante de cocaína, el histórico Sito Miñanco. Al día siguiente, un grupo de 20 encapuchados asaltan el Hospital de La Línea ante el estupor de todos los presentes para «rescatar» a un conocido traficante detenido por la Policía que se encontraba en Urgencias. Se lo llevan aprisa y corriendo aún con las esposas en una furgoneta. Dos policías heridos. No han pasado ni 24 horas cuando otros dos agentes de la Benemérita sufren lesiones por una embestida de un coche de los narcos contra su vehículo en una persecución. Estamos a jueves y hay diez detenidos que se disponían a alijar droga en la zona del Zabal. Previamente se habían enfrentado con violencia con la Policía. El más combativo de todos, un menor de edad.

Qué fue antes, el huevo o la gallina

Es el Campo de Gibraltar; territorio «comanche», donde no se sabe muy bien qué fue antes, el huevo, la zona de España por donde más fardos de hachís entran por su proximidad a Marruecos, o la gallina, una de las áreas más castigadas por el paro (35%) y la ultra dependencia económica de Gibraltar, diez mil trabajadores diarios cruzan la verja. De lo que sí hay constancia es que el primero es de oro. La droga mueve dinero y mucho. ¿Cómo explicarle a un chaval que está jugando con fuego muy peligroso si puede ganar en media hora a bordo de una «goma», el sueldo medio de dos años de trabajo? Y aquí viene la pregunta del millón, ¿cuánta gente se dedica en la comarca a vivir del narcotráfico? Nadie te sabe contestar. Hay en torno a treinta clanes, todos muy locales, que operan en la zona y siempre el último desarticulado, «Los castañas», «Los castañitas», «El Messi del hachís», es el más importante.

«Esto es como un mercado, ilegal, pero mercado, el que ha tenido mayores éxitos y ha colocado la droga donde le han dicho –que casi nunca es suya sino del “moro”–, es el más fuerte, ha ganado más dinero y puede dar trabajo a más gente. También hay subcontratas, el rádar descubierto en La Línea o trasvases de empleados dependiendo de los pedidos». Quien habla es uno de los mayores especialistas del narcotráfico en el Campo que por razones de seguridad llamaremos Ricardo.

«En cada operación de los narcos trabajan unas 40 personas

«En cada operación de los narcos trabajan unas 40 personas. Los lancheros que atraviesan El Estrecho suelen ser dos, el que conduce como mínimo se levanta 30.000 euros por trayecto, los más reconocidos cincuenta mil», continúa nuestro interlocutor. «En la escala se sube por valentía, por el tiempo que aguantes sin tirar la carga cuando te persiguen, bien por mar o desde el aire con un helicóptero; acaban con los riñones destrozados, aprovechan cuando hay algo de Levante y la mar está picada para hacer el transporte. Luego están los alijadores, entre diez y 15 personas, que son los encargados de pasar los fardos, 30 kilos cada uno, a los todoterrenos en la playa, 3.000 euros. Para ello se ayudan de los aguadores o puntos, que son los vigilantes, otean y se mueven con motillos para alertar de la presencia de agentes de la Policía o de la Guardia Civil, (mil euros).

Casi todos los que se dedican a esto empezaron por el contrabando de tabaco

Antes, para llevar el hachís a las guarderías [las casas o naves donde se esconden provisionalmente] solamente se empleaba dos coches, el de transporte y el lanzadera por delante, que avisaba de controles. Ahora se ha unido por detrás un tercero, el que embiste, cuya misión es sacar de la carretera a la Policía o Guardia Civil que persigue si ha descubierto la operación. Casi todos los que se dedican a esto empezaron por el contrabando de tabaco y se han perdido los escrúpulos. No hace mucho tiempo habían unas líneas rojas no escritas que no se podían traspasar, esto es un juego, yo, narco hago mi trabajo y tú haces el tuyo, policía, o se gana o se pierde. Ahora se están apaleando a agentes de paisano porque los tienen reconocidos, o cien vecinos se lían a pedradas contra un coche patrulla que va a abortar un alijo, esto es muy peligroso y se va a llevar a alguien por delante, ¿entonces es cuándo van a reaccionar y mandar más efectivos?», se pregunta Ricardo.

Hospital de La Línea de donde sacaron al narcotraficante
Hospital de La Línea de donde sacaron al narcotraficante-SERGIO RODRÍGUEZ

Este es el principal escollo entre Administraciones. Para Interior el número es suficiente, todo lo contrario que opina la Junta de Andalucía. Esta semana la disyuntiva se ha convertido en un pim pam pun político. El delegado del Gobierno en Andalucía, AntonioSanz, defiende que lo que ocurre en el Campo de Gibraltar no es un tema sólo de seguridad y propone un Comisionado especial donde se sienten todos los agentes implicados. José Cobo, de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) aboga por más personal, «los que llevan allí mucho tiempo deben rotar, están señalados, siempre que han reforzado la zona con GRS [Grupos de Reserva y Seguridad, los temidos “negros”, por su uniforme] se ha parado el tráfico de drogas y se ha cosechado grandes éxitos». El Sindicato Unificado de Policía en Andalucía va más allá y teme que el Campo de Gibraltar se pueda convertir «en la Galicia de los años 80, donde los capos campaban a sus anchas». El sindicato mayoritario dentro del Cuerpo pide un cambio de estructura en la zona, más fiscales antidroga, penas ejemplarizantes y rápidas, más equipos de investigación especializados...

El negocio de los abogados de la Costa del Sol

Ricardo comparte también la idea de que las penas son insuficientes y que desmoraliza mucho ver entrar a los narcos por una puerta y salir por otra. «¿Sabe en un porte de hachís desde Marruecos a Europa quién es el mejor pagado?, el que pasa la droga a Francia, aquí si te pillan son cuatro años de cárcel, allí diez, por qué se cree que los lancheros nunca se acercan a aguas de Gibraltar donde puedan ser detenidos por la Policía Británica». Además, nuestra fuente añade el «vergonzoso negocio de despachos de abogados de la Costa del Sol que sólo se dedican a defender a traficantes, su misión es desmentir la investigación, prolongar el proceso mediante dilaciones innecesarias, buscar como sea malas praxis para anular pruebas, al final hay que poner a su cliente en la calle porque el juicio tarda en celebrarse, un juez al que le cae un caso de narcotráfico se echa a temblar, le puede bloquear todos los demás trabajos».

Esto es una vieja reivindicación de todos, al igual que existe un Juzgado especializado en menores o en violencia de género, que existiera uno propio en Algeciras sólo de delitos de narcotráfico. También se pide que se destruyan las narcolanchas cuando se incautan, que no sirven para otra cosa que para transportar droga y vuelven a las mismas manos cuando salen a subasta pública. Oincluso una reforma del Código Penal invirtiendo la carga de la prueba como existe en otros países, donde el narco una vez detenido tiene que demostrar que su patrimonio ha sido obtenido de forma honrada, mediante su trabajo legal, si no, será incautado inmediatamente.

La cantidad de adrenalina que descargan les hace ponerse antes hasta las cejas de coca

Un problema del que se habla poco es de la gran adicción que tienen los propios narcos. Francisco Mena, presidente de la Coordinadora contra la droga en el Campo de Gibraltar Alternativas, relata a este periódico que «empiezan con el hachís, pero a medida que van subiendo el listón se enganchan a la cocaína e incluso a la heroína; la cantidad de adrenalina que descargan en una operación de alto riesgo les hace ponerse antes hasta las cejas de coca, es así de triste, pero hay que desmitificar el tráfico de estupefacientes, los cementerios están llenos de ejemplos». Su asociación imparte dos talleres de desintoxicación. Pero los narcos no ganan siempre, las cifras que aportan desde el Ministerio del Interior son concluyentes, desde enero del año pasado se han incautado 183 toneladas, detenido a 518 personas e intervenido 490 vehículos. El problema es que esto apenas supone menos de un 5% del total de las 4.200 toneladas que entraron. Cada narcolancha puede transportar dos o tres toneladas por viaje y hay días de siete mínimo. El pulso al Estado es continuo.