SIERRA DE ARACENA

Aunque no se lo crea, las castañas tienen dueño

Los propietarios de los castaños creen que el pequeño hurto de frutos, una auténtica «plaga», pone en riesgo la economía de muchas familias

La castaña madura cae al suelo envuelta en un «erizo»
La castaña madura cae al suelo envuelta en un «erizo» - ABC
ROMUALDO MAESTRE Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Como una «plaga» tachan los habitantes de la Sierra de Aracena el robo de castañas por estas fechas. Son dos meses de sobresaltos, altercados y enfrentamientos, muchas veces por desconocimiento de los turistas. Las castañas tienen dueño, aunque estén tiradas por el suelo. Es su forma natural de maduración cuando caen del árbol. Sólo se pueden recoger las que se encuentran en los caminos públicos y si tiene dudas, mejor no hacerlo, está cometiendo un hurto denunciable ante las autoridades.

Un castañar necesita ser podado cada cinco años y ararlo cuando pasan tres, hay que mantenerlo limpio

«Hemos visto programas turísticos de “excursión a la sierra para recoger castañas”», explica a este redactor el alcalde de Los Marines Israel Arias Aranda. «Detrás de una castaña en el suelo hay un propietario, casi siempre son minifundistas con fincas muy pequeñas que hay que mantener, un castañar necesita ser podado cada cinco años, ararlo cuando pasan tres y mantenerlo limpio para poderlo explotar», añade con conocimiento de causa, él mismo tiene un pequeño terreno familiar. «No se trata de criminalizar a nadie, somos conscientes de que el turismo aporta mucho, todos los que vienen a la Sierra de Aracena son bienvenidos, pero mucha gente cree que por ser esto parque natural es terreno público, sin dueños y esto no es así, el hurto de castañas está quitando dinero a los jornaleros [los apañadores en el argot de la sierra] que viven de esto», continúa Arias.

Con sacos por la noche

Cuando se le pregunta al alcalde de este pueblo onubense de casi 400 habitantes si todo el problema son los turistas es tajante: «No, existe también el robo organizado, vienen cuadrillas con sacos, a veces con linternas para llevarse las castañas de noche, como la que detuvieron hace poco la Guardia Civil en una finca». «Hay que tener muy claro que aunque un terreno no tenga vallas o estas sean de baja altura hechas de piedra, son fincas privadas, y lo mismo que yo no puedo entrar en casa de nadie a sustraer 200 euros o uno solo, si cada excursionista se va llevando un puñado de castañas, al final el daño será muy grande», puntualiza el regidor de Los Marines.

«En un fin de semana por ejemplo como el del pasado puente de Todos los Santos unas 500 personas pudieron pasar por los caminos, fueron miles de kilos de castañas desaparecidos, un quebranto para esta temporada media donde ha llovido poco y tarde», concluye Israel Arias. Casi toda la producción saldrá este año fuera de la provincia de Huelva. Mucha irá al norte de España e Italia, buen cliente desde hace poco.

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