Restos de una patera en la playa virgen del Cañuelo
Restos de una patera en la playa virgen del Cañuelo - ROMUALDO MAESTRE
LAS HUELLAS DE LA INMIGRACIÓN

Aumentan considerablemente la llegada de menores en motos acuáticas en el Estrecho

Las mafias pueden cobrar hasta 4.000 euros por un viaje que dura quince minutos

TARIFAActualizado:

«España contigo: En caso de emergencia consular llame consulados de Agadir, Casablanca, Nador, Rabat, Tánger y Tetuán». Ysus respectivos números de teléfono. Ese es el primer mensaje que llega al móvil. El segundo es de su compañía de comunicaciones para informarle sobre el «roaming» que tiene contratado, los bonos, los SMS, etc. Pero usted no ha salido de Andalucía, sólo ha bajado pasado Zahara de los Atunes y Atlanterra por un camino agreste al Cañuelo, una de sus playas vírgenes más bonitas, dejando atrás el faro del Camarinal. La proximidad con Marruecos, cuya costa se ve perfectamente los días con poca bruma en el horizonte, hace saltar estos avisos. Sobre sus arenas blancas, los rastros de la inmigración ilegal. Aquí un bidón azul lleno de agua potable, allí las cuadernas de una patera destrozada por el oleaje, contra las rocas los restos de gomas de una lancha neumática. Ropa, muchas sudaderas abandonadas aprisa y corriendo porque se ve que las mangas están vueltas del revés. O estaban empapadas de agua o la mezcla de la sal con la gasolina les quema. El drama de la inmigración ilegal que no cesa.

600 en un solo día

Este verano ha habido picos de llegadas como el ocurrido el 17 de agosto con 600 en un solo día. El motivo principal fue la densa niebla que hizo en los trece kilómetros que separan las costas andaluzas del reino alauita. José Villahoz, vicepresidente de la ONG Algeciras Acoge cree que las causas de este fenómeno migratorio son múltiples, «el buen tiempo por ejemplo, este año el viento de Levante ha sido menos fuerte que el pasado, o el hecho de que se haya vigilado más la vía de salida en Libia con destino a Italia puede ser la causante de este repunte, pero los cambios son constantes y difíciles de predecir o determinar, si Marruecos relaja la vigilancia habrá más personas que quieran pasar el Estrecho».

No obstante, desde la organización quieren lanzar un mensaje de que no se pueden tomar como referencia espacios cortos de tiempo con las cifras, «si las cotejamos con las del año pasado ha habido más, si lo hacemos con las de hace dos años no y es muy difícil que se vuelvan a producir las de 2016 cuando Salvamento Marítimo rescató a casi 30.000». «Hay que hacer un análisis global, si nos comparamos con otros países las sumas de la Oficina Internacional de la Migraciones son muy elocuentes —continúa Villahoz—, hasta julio de este año, el acumulado de inmigrantes que han llegado a Italia son de 93.000, diez mil a Grecia y 7.700 a nuestras costas».

Refugios de piedras en la cantera de Baelo Claudia con restos de ropa
Refugios de piedras en la cantera de Baelo Claudia con restos de ropa- ROMUALDO MAESTRE

En las canteras romanas de Baelo Claudia hay casas hechas de piedra como refugio

Entre las dunas de Bolonia y la playa de los Alemanes se encuentran las canteras romanas de donde salió la piedra ostionera para la ciudad de Baelo Claudia. Allí se ven mochilas abandonadas, zapatos de goma baratos de una sola pieza fabricados en China y lo más curioso, cuevas y casas hechas piedra a piedra para resguardarse del fortísimo viento de la zona.

Parece mentira que en apenas cuatro o cinco kilómetros de distancia en línea recta se encuentren estos refugios con suelo de tablas de madera de patera y varios de los chalés modernos más caros de la Península, con espectaculares piscinas infinitas y ventanales inmensos de una sola luna. Por uno de ellos en venta, rodeado de un precioso jardín con palmeras y cipreses piden ocho millones de euros. En esos habitáculos más propios de animales que de personas, los inmigrantes pasan un par de días o de horas, hasta que logran situarse con un referente, una llamada de teléfono, alguien que le indique cómo salir del parque natural rodeado de pinares y de la zona militar en la que se encuentran sin levantar muchas sospechas. En agosto los bañistas de los Alemanes no daban crédito cuando de una neumática grande que quizás había errado su rumbo quinientos metros, podía dirigirse al Cañuelo, descendían medio centenar de inmigrantes a plena luz del día. No es lo habitual. Lo normal son embarcaciones más pequeñas, incluso de juguete, las «toys», con los inmigrantes que no saben nadar rodeados en su cintura con una cámara de una rueda.

«Cruzar el Estrecho en una moto de agua no es algo nuevo, ya hace un año o dos que se venía haciendo, pero es verdad que hemos notado un incremento importante de menores marroquíes. Normalmente vienen en los bajos de los camiones, poniendo en riesgo su vida, se enganchan en los huecos por encima de los ejes; otro “clásico” son escondidos en los cacharros de la feria de Ceuta o Melilla cuando vuelven a la Península», explica Villahoz. «Pero debido a la Operación Retorno los pasos fronterizos están más vigilados, incluso hay agentes de varios países para facilitar y agilizar los trámites aduaneros. También han cambiado las nacionalidades, muchos menos subsaharianos, la mayoría de los que hemos atendido son árabes y marroquíes, esto no es lo habitual, pero puede ser porque ahora se vigila más el Mediterráneo y lo intentan por la costa andaluza», concluye el vicepresidente de Algeciras Acoge.

Un zapato de goma abandonado cerca del mar
Un zapato de goma abandonado cerca del mar- ROMUALDO MAESTRE

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, indicó a ABC que con las últimas cifras, actualizadas este mes de septiembre, los inmigrantes llegados ascienden a 9.394 en un total de 385 pateras, lo que significa 3.285 más que en todo el año 2016, que fueron 6.109 inmigrantes en 364 pateras. El delegado explicó que este aumento desequilibrado entre pateras y número de personas se ha debido a un «cambio de tendencia», especialmente en el Estrecho, donde se ha pasado «de haber pateras tipo ‘toy’ con ocho o diez tripulantes, a que actualmente lleguen embarcaciones más grandes con unas 40 ó 50 personas a bordo», que son las que habitualmente «se dan en el entorno del Mar de Alborán». Por último, Sanz cree que hay dejar constancia del «gran esfuerzo y la solidaridad de los organismos estatales que participan en estas labores, tanto de Salvamento Marítimo como de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como de organizaciones como Cruz Roja y del papel de colaboración y coordinación con el Reino de Marruecos».

Tres llegaron en tablas de surf

La fórmula de las motos acuáticas está siendo especialmente utilizada para el transporte de menores de edad, ya que de los 120 inmigrantes que cruzaron el Estrecho en ellas hasta agosto, el 72% eran menores. Además, se observa la aparición de un nuevo fenómeno en la inmigración irregular en la zona, como es la aparición de mujeres menores de edad no acompañadas a través de esta fórmula, un perfil prácticamente inexistente hasta ahora. Las mafias cobran cerca de 4.000 euros por un trayecto que dura un cuarto de hora, en muchos casos con rebajas sustanciales si aceptan transportar también droga. Otras modalidades para salvar este muro de agua fueron el «kayac» (dos con cuatro inmigrantes), los hidropedales, otros dos con ocho personas, una goma neumática con cuatro agarradas a ella y hasta dos tablas de surf con tres, según los datos ofrecidos por la Delegación del Gobierno.