ANIVERSARIO DEL 4-D

Aniversario del 4 de diciembre en Andalucía: Veinte años no es nada, pero cuarenta...

Pisos a 2 millones de pesetas y abrigos a 7.500 en la Andalucía de 1977

JaénActualizado:

Una empresa especialista en venta de cupones ofertaba hace 40 años un empleo cuya remuneración dependería del dinamismo del comercial. Lo que aclara que la precariedad laboral es una patología crónica. Como lo es la discriminación de Andalucía. En 1977, la región estaba situada en los puestos de cola en varios de los parámetros que miden la calidad de vida. De los que no ha salido por ese empeño suyo en no converger con la media española. No obstante, la mejoría experimentada es notable. En vísperas del primer Día de Andalucía, los datos eran demoledores: el territorio lideraba el escalafón de mortalidad infantil y era el penúltimo en consumo anual per cápita (55.781 pesetas) y en vehículos de turismo, 65 por cada 1.000 habitantes. El número de médicos y el gasto en enseñanza también eran inferiores a los del conjunto del país.

La modernidad estaba lejos. En la Andalucía preautonómica el 127, Ferrari del desarrollismo, era el utilitario de moda. Seat promocionaba en concesionarios de Sevilla los modelos de 2, 3 y 4 puertas como el sumun de la estética y la funcionalidad. Competía con el Ford Fiesta, cuya adquisición permitía a los compradores participar en un concurso ante notario por un premio consistente en no pagar el impuesto de lujo y del seguro a todo riesgo. Junto al coche, la vivienda era el otro puntal del consumo regional. Los pisos en Triana se vendían desde 1,85 a 2,8 millones de pesetas. Con 10 años de financiación. Y los abrigos reversibles a 9.975 pesetas, casi el doble que los de paño. Para adquirir uno de piel de camello había que desembolsar 7.735.

Los andaluces no eran ajenos a su momento histórico, pero, además de ilusión, tenían preocupaciones. De las que se curan con dinero: el Gobierno libró 93 millones de pesetas para la recuperación de caminos en la campiña cordobesa y otros 73 millones para el pago de deudas del Ayuntamiento de Huelva. En Jerez, mientras tanto, dos palacetes se derrumbaban ante la apatía general de las administraciones públicas. En otro ámbito, el educativo, también se derrumbaba la asignatura precursora de la educación para la ciudadanía. En la tercera de ABC de ese día, el escritor Guillermo Díaz-Plaja calificaba la Formación del Espíritu Nacional como una materia de segunda impartida por profesores de segunda. De ahí que desembocara, concluía, en un fracaso abrumador, tanto más evidente cuanto que, a su juicio, consiguió lo contrario de lo que pretendía.

La pretensión del 4 de diciembre era cambiar Andalucía. El cambio político andaluz llegó acompañado de una transformación cultural que propiciaba el retorno de García Lorca. Así, en el salón de actos del instituto político de La Rábida, el grupo de teatro Esperpento representaba Amores de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Otro libro, La entraña del Toreo, de Vicente Zabala, se vendía por 200 pesetas. Y por bastante más, 116.000, los 99 volúmenes de la Editorial Espasa. En los cines andaluces se proyectaban películas con Fascinación, apta para mayores de 14 años siempre que fueran acompañados. Ni de la mano de un padre crápula, empero, les habrían dejado asistir a la proyección de La viuda andaluza, protagonizada por Bárbara Rey, o a la de Cuando el amor es sólo sexo, de Agostina Nelli, filmes eróticos sólo aptos para mayores de 18 años. Sí era para todos los públicos, en cambio, el desfile de modelos que Victorio y Lucchino que organizaron en el Real Círculo de Labradores para presentar su colección de entretiempo.

La economía andaluza daba síntomas de fatiga. Trabajadores eventuales de Recalux, empresa auxiliar de Astilleros, se encerraron en una iglesia del barrio sevillano de Bellavista para protestar por la negativa de la dirección a modificar su modelo de contrato para convertir sus empleos en fijos. Tampoco era boyante la economía de quienes recurrieron al monte de piedad y Caja de Ahorros de Sevilla para empeñar sus joyas. La entidad anunciaba una subasta de alhajas por préstamos vencidos y no renovados. Y en Huelva los taxistas retornaron al tajo el 4 de diciembre tras un par de jornadas de huelga. A pesar de todo, el oficio del porvenir asomaba la cabeza: una empresa de ordenadores buscaba un técnico para la zona sur.

En cuanto al fútbol, en el día de los hechos el Betis se enfrentaba en el Benito Villamarín al Burgos, que llegaba a la capital andaluza sin Rubiñán, pero con García Navajas. En el equipo de casa contaban con Cardeñosa, que venía de dar una asistencia de lujo a Rubén Cano en Belgrado. Su pase propició el gol que clasificaba a España para el mundial de Argentina. En otro campo, el Ramón de Carranza, se enfrentaban en Cádiz y el Sevilla. En Segunda militaban cinco equipos. Dos de ellos, el Recreativo y el Granada, situados por esa fecha en los puestos altos, en tanto que los tres restantes, Córdoba, Jaén y Málaga, residían entonces en el subsuelo de la tabla. Como ahora.

Ni siquiera el saque de esquina solapó ese domingo a la identidad andaluza, reivindicada en la calle por centenares de miles de personas en el conjunto de las provincias, donde la bandera y el himno, popularizado por Carlos Cano, fueron el exponente simbólico del deseo de un pueblo sojuzgado. Hubo quien aseguró que el día marcaría una frontera histórica. Que sería la puesta en pie de la generación que hoy vive su niñez y hará realidad la Andalucía del año 2000. A su modo, un comercio de electrodomésticos, Garibay, también realizaba un pronóstico. En concreto, alertaba sobre la burbuja del consumo. Proponía pagar a tocateja un televisor en color Vanguard. Con este eslogan: Al contado, comprará mejor.