Eugenia Carrasco, en el centro de la imagen, con otros compañeros de Eliminando Barreras
Eugenia Carrasco, en el centro de la imagen, con otros compañeros de Eliminando Barreras - ABC

Andalucía«Para un discapacitado es más fácil moverse en autobús»

Eugenia Carrasco López, miembro de Eliminando Barreras, denuncia las carencias de accesibilidad de las ciudades

SEVILLAActualizado:

Usted pertenece a la asociación Eliminando Barreras, ¿dónde se encuentran los principales obstáculos para una persona que se mueve en silla de ruedas?

Prácticamente en todas partes, los obstáculos sólo dejan de serlo cuando se vive en un entorno accesible. Y eso, a día de hoy, es una utopía. La accesibilidad es una cuestión transversal y, por tanto, su ausencia afecta a todos los ámbitos de la vida, como por ejemplo, a la hora de usar el transporte público, en el ámbito sanitario, al intentar disfrutar del ocio y la cultura, al salir de compras o a tomar algo en un bar, etc. Y eso nos ocurre a las personas usuarias de silla de ruedas y a todas las personas con algún tipo de discapacidad, ya sea física, sensorial, mental, intelectual u orgánica.

Imagino que según el tipo de discapacidad las dificultades serán diferentes ¿no?

Así es, las dificultades concretas dependen del tipo de discapacidad. Pero todas tienen en común la falta de accesibilidad. Por ejemplo, en el caso de las personas usuarias de perros guía, las mayores dificultades que encuentran a la hora de moverse por la ciudad son la escasez de semáforos accesibles, pues la mayoría no tienen sonido ni pulsador para accionarlos, el mobiliario urbano mal colocado, como por ejemplo las papeleras, que sería deseable que estuvieran colocadas al principio de las calles para que fueran fácilmente localizables, o la textura del pavimento.

¿Cumplir la legislación y construir sin barreras arquitectónicas es tan caro?

En absoluto. De hecho, ese es uno de nuestros grandes problemas, pues esa falsa creencia está muy extendida y no se ha rebatido de forma contundente. La accesibilidad no es necesariamente cara, es más, suele resultar mucho más caro arreglar o parchear lo que se ha hecho mal que hacer las cosas bien desde el principio.También es cierto que a veces, por cuestiones meramente estéticas, en vez de construir una rampa de cemento con la inclinación adecuada, por ejemplo, se pone un elevador que no estropea la fachada o el suelo de mármol, pero que al final, además de ser un artilugio que no puede usarse de forma autónoma, es más costoso y se puede estropear. Una rampa de cemento nunca.

¿A la hora de conceder licencias los ayuntamientos vigilan que se ha cumplido la normativa?

Eso sería lo esperable y deseable. Pero no es lo que ocurre siempre. Pensemos por ejemplo en el Caixa Forum, un edificio inaugurado hace sólo unos meses y con graves incumplimientos técnicos en materia de accesibilidad y evacuación en caso de emergencias, lo cual ya ha sido denunciado por Eliminando Barreras ante el Defensor del Pueblo Andaluz y la Oficina de Accesibilidad del Ayuntamiento de Sevilla. Este edificio nunca debería haber recibido la licencia de apertura y, sin embargo, ahí está, luciendo su excluyente modernidad. Pero qué podemos esperar de un Ayuntamiento que además de ser un deficiente sancionador es el principal infractor.

¿En los presupuestos de 2018 de la Junta de Andalucía ustedes consideran que su colectivo ha sido satisfecho?

Acaban de ser aprobados y aún no hemos podido estudiarlos. En cualquier caso, una cosa son las cifras y los cantos de sirena, y otra muy distinta la realidad. Por ejemplo, en los presupuestos suelen aparecer planes de accesibilidad, pero siempre supeditados a si hay dinero, con lo cual se quedan en nada.

¿Dónde notan más deficiencias en los edificios de uso público o privado?

Puede que haya más deficiencias en los privados por un menor control, pero podemos encontrarlas igualmente en los edificios públicos. El incumplimiento de la normativa es generalizado. Sin embargo, en los de uso público la infracción se puede considerar doble porque deberían dar ejemplo. Como ya he dicho, muchas veces las instituciones son las principales infractoras ¿quién sanciona al sancionador?

¿Se respetan las distancias entre bolardos en las aceras para que ustedes puedan pasar?

Yo diría que sí, al menos yo nunca he tenido problema en ese sentido. Otra cosa es que a veces los bolardos estén mal colocados o se pongan elementos, como ocurrió con los aseos de la Velá de Santa Ana, de tal forma que el propio bolardo se convierte en un impedimento. En estos casos, no hace falta más legislación que la del sentido común.

Cada vez se ven más personas con sillas eléctricas, ¿les dan más autonomía? ¿son fáciles de manejar?

Bueno, si nuestra ciudad fuera realmente accesible e inclusiva, seguro que nos veríais mucho más. Pero sí, cada vez somos más las que nos enfrentamos al asfalto gracias a la autonomía que nos brinda estas sillas, cuyo manejo, como todo en esta vida, requiere un mínimo de pericia, pero si no tienes problemas de coordinación motora son muy fáciles de manejar. El problema es que son recursos muy caros y no todo el mundo que las necesita tiene derecho a ellas según la Junta de Andalucía... Además de tener el catálogo más desfasado de toda España, en nuestra comunidad, quienes «sí tenemos derecho» a esta prestación, cada vez lo tenemos más complicado para renovarlas y solicitar una nueva.

¿El transporte público ha mejorado para los discapacitados?

El transcurrir del tiempo y la ingente cantidad de reclamaciones y denuncias de algo está sirviendo. Así que se puede decir que en general ha mejorado, pero no lo suficiente y depende de qué tipo de transporte público hablemos. Por ejemplo, los trenes de cercanías, por mucho que Renfe se esfuerce en negarlo, no son accesibles. El espacio que queda entre el andén y el tren, no sólo es un impedimento para que una persona usuaria de silla de ruedas o con discapacidad visual pueda acceder al tren de forma autónoma, sino que es un peligro para cualquiera. Por ello, las personas con discapacidad procuramos no usar este medio de transporte. Básicamente porque no podemos. A pesar de los avances, estamos muy lejos de poder usar el transporte público en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía.

Eugenia Carrasco
Eugenia Carrasco-ABC

¿Es más fácil moverse en metro o en autobús?

Sin duda en autobús, lo que no significa que esté exento de dificultades, como cuando fallan las rampas mecánicas. Pero el metro directamente no es accesible. Decir que algo no es accesible significa que una persona, con independencia del tipo de discapacidad que tenga, no pueda desenvolverse de forma autónoma; y eso es lo que sucede en el metro cuando una persona utiliza silla de ruedas o tiene alguna discapacidad cognitiva. En el primer caso, ocurre como con los trenes de cercanías, queda un espacio entre el andén y el vehículo y la ayuda no está siempre garantizada; y en el segundo, la máquina para sacar el billete puede ser todo un laberinto para cualquiera, más aún si se tiene alguna dificultad intelectual.

¿Encuentran colaboración en los conductores y el personal de los transportes públicos?

En general sí. Pero esto es como todo, depende de la persona concreta. Imagino que las empresas de transporte público, como es el caso de Tussam, impartirán cursos para formar a su personal sobre discapacidad. Lo cual, y esto es una opinión muy personal, me parece absurdo, pues con educación y preguntando con respeto cuando hay alguna duda es más que suficiente. Pero al margen de la utilidad o no de esa formación, lo fundamental siempre es el factor humano. Por ejemplo, muchos autobuses urbanos llevan rampas manuales como plan B en caso de que la rampa mecánica no funcione. El problema es que el conductor o conductora no tiene la obligación de salir de su cabina para desplegarla. Y ahí es dónde entra el factor humano.

¿Sería un buen ejercicio de concienciación que un día cualquiera una persona usara una silla de ruedas por ejemplo para ir a comprar el pan?

Absolutamente. No hay mejor forma de concienciarse de la importancia que tiene la accesibilidad, ni argumento más contundente para defenderla que la experiencia directa. Sólo adoptando nuestra visión del mundo se puede entender la cantidad de obstáculos que nos encontramos todos los días y en todas partes. Se da el caso de que hasta que una persona no empuja una sillita de bebé no se da cuenta de lo útiles que son los rebajes en las aceras, por ejemplo.

¿Dónde hay más voluntad para eliminar barreras arquitectónicas en los pueblos o en las grandes ciudades?

Pues supongo que dependerá del caso concreto. Pero por una cuestión meramente numérica, entiendo que en las grandes ciudades, en las que es más plausible que haya entidades y cierto movimiento social que presione y defienda la accesibilidad, y donde los recursos, en principio, son mayores. Eso sí, los pueblos tienen la ventaja de que el contacto con el ayuntamiento puede ser más directo y por tanto la burocracia es menor. Sé del caso de algún pueblo que siendo apenas tres personas las implicadas en la eliminación de barreras, han conseguido grandes logros y gracias a ellas su pueblo es ahora un poco más inclusivo. En cualquier caso, la eliminación de barreras arquitectónicas no tiene tanto que ver con el tamaño de la urbe y sí con que haya voluntad política para hacerlo

El 4 de diciembre se celebra el Día Mundial de la Discapacidad y ustedes se manifiestan en Sevilla, ¿creen que tienen suficiente visibilidad?

El día Internacional de las Personas con Discapacidad es el 3 de diciembre, pero este año nos movilizamos el 4 porque es la fecha límite que marca el Real Decreto Legislativo 1/2013 sobre accesibilidad, según el cual, todos los espacios, establecimientos y edificios construidos con anterioridad al 2010 debían realizar antes del 4 de diciembre del 2017 los “ajustes razonables” para que sean accesibles y por tanto inclusivos. Nada o casi nada se ha hecho y entendemos que ante semejante ilegalidad no podemos ser indiferentes. De hecho, considero un tremendo error que el movimiento asociativo de la discapacidad esté politizado, como ocurre con las grandes entidades relacionadas con el colectivo. Quienes hacen política y están en las instituciones deben tomar buena nota de nuestras reivindicaciones, y cumplir y hacer cumplir las leyes que defienden nuestros derechos. Pero nada más.