Juan Antonio es jiennense pero reside en San Andreu de la Barca (Barcelona)
Juan Antonio es jiennense pero reside en San Andreu de la Barca (Barcelona) - ABC

Andaluces afincados en Cataluña, preocupados tras el referendo ilegal

Para algunos, como Juan Antonio, la jornada electoral marca un punto de inflexión en las relaciones entre los catalanes de tercera generación y sus familias charnegas españolistas

JAÉNActualizado:

Mientras que prepara su partida desde Jaén a San Andreu de la Barca, el municipio barcelonés en el que reside, Juan Antonio aclara que la jornada electoral marca un punto de inflexión en las relaciones entre los catalanes de tercera generación y sus familias charnegas españolistas. Pronostica que a partir de ahora las cosas irán a peor. Ninguno de sus tres hijos es independentista, pero este jiennense admite que parte de sus amigos andaluces y extremeños afincados en la comunidad autónoma a la que emigraron sufre en casa un problema, mitad generacional mitad ideológico, que ha provocado que en torno a la mesa la discusión prevalezca sobre el afecto. De ahí que se muestre preocupado por las consecuencias que acarreará el proceso independentista en la convivencia doméstica.

Las desavenencias familiares aclaran que en San Andreu el independentismo no tiene la fuerza que alcanza en otras zonas de Cataluña donde la presencia de andaluces es menor. En el cinturón de Barcelona el dique constitucional formado por emigrantes sureños impide que el discurso de las tesis secesionistas se convierta en hegemónico. Una vecina del municipio declara abiertamente su españolidad, difícil de ejercer en contexto tan adverso que la defensa de la nación por parte de las fuerzas de seguridad del Estado ha transformado el día más pacífico de la semana en un día de violencia. De hecho, en un ambulatorio del municipio habilitado para la votación se han producido enfrentamientos entre vecinos y agentes de la Guardia Civil.

En la ciudad tarraconense en la que habitan Beatriz y su marido, José, también se han abierto centros para la votación, pero este matrimonio procedente de Andalucía, que no comparte el ideario independentista, no se ha acercado a las zonas de riesgo. José puntualiza que no ha sido una decisión derivada de la prudencia, sino de la costumbre: «No solemos pasear por los lugares donde se han instalado las mesas electorales». De todos modos, la opción que han escogido, viajar a Salou, les ha permitido alejarse de las turbulencias políticas, considerablemente menores en el municipio costero que en el casco urbano de su ciudad de residencia.

Al igual que Juan Antonio, este matrimonio andaluz también se muestra inquieto por las repercusiones que el referendo ilegal tendrá en su día a día. Aunque ninguno de los dos es abiertamente españolista, su oposición al independentismo les deja en una situación incómoda. Por esta cuestión critican que el Gobierno central no haya tenido en cuenta a la población que no comparte la secesión a la hora de planificar su estrategia. Beatriz y José exponen al respecto que si el presidente de España, Mariano Rajoy, hubiera aplicado hace 3 meses el artículo 155 de la Constitución se habría evitado un acto que ha envalentonado a los independentistas y, en consecuencia, perjudicado a quienes no lo son.