GENTE

Ultimátum al jeque Al-Thani en Marbella

La Junta de Andalucía asegura que si no presenta un proyecto de obras para el puerto de La Bajadilla le retirará la adjudicación

Boceto del proyecto de Al-Thani
Boceto del proyecto de Al-Thani - ABC

El sueño del jeque Abdullah ben Nasser Al-Thani en Marbella pende de un hilo. El dueño del Málaga Club de Fútbol y miembro de la familia real de Catar, planteó en 2011 una amplia remodelación del puerto pesquero de La Bajadilla en la ciudad de la Costa del Sol. La idea era hacer un macro complejo portuario con un helipuerto, un hotel de lujo y unos 1.200 atraques para «dar vida a Marbella». La misión de esta inversión, bloqueada desde hace años, era la de ser un impulso para la localidad como en los años 70 lo fuese Puerto Banús, donde la nueva infraestructura hallaría el principal competidor. Pero el proyecto del catarí nunca echó a andar.

El contrato quedó paralizado, las obras no empezaron nunca, el jeque no movió un grano de tierra en la zona y todo quedó en unos imponentes bocetos, que iban a convertir un área tradicional de pescadores en el sueño de las grandes fortunas. Sólo un panel informativo en una de las entradas a los muelles recuerda lo que podría haber sido y que nunca llegó a ser. Sólo queda el recuerdo de aquel día en el que, tras el concurso pertinente, Al-Thani se alzó con la concesión en base a una idea portuaria para la que iba a destinar 400 millones euros.

Tras unas primeras temporadas de éxito en Málaga con el equipo en sus mejores cotas –quedando al borde de las semifinales de la Champions League– llegó el desmantelamiento del plantel y la depresión catarí en la Costa del Sol. El jeque dio la espantada de Málaga durante unos años. No aparecía por el palco de La Rosaleda, no negociaba, no invertía en nada y sus emisarios anunciaron una etapa de austeridad. Al-Thani cerró el grifo. Hay quien se aventura a decir que aquella decisión tuvo que ver con los movimientos políticos en algunos países árabes donde el jeque tenía importantes intereses económicos. Lo cierto es que, fruto de aquella imposición de austeridad, el proyecto portuario quedó en suspenso hasta ahora. No se volvió a saber nada, salvo algunos pleitos con los arquitectos, que acabaron con Al-Thani condenado a pagar 3,8 millones de indemnización. Nada se supo de los 1.500 empleos directos que se iban a generar, ni de los 3.000 indirectos que crearía el nuevo puerto del catarí en Marbella.

Pero de un tiempo a esta parte, el Ayuntamiento de Marbella se empeñó en avivar la llama de La Bajadilla. Convocó a su socio a reuniones que no se produjeron y acudió a la Junta de Andalucía, que es la legisladora en temas portuarios ya que las competencias están delegadas por el Gobierno Central al autonómico. En este punto, la Junta de Andalucía decidió dar un ultimátum claro a Al-Thani y le avisa: «Si no presenta el proyecto de obras, se le retirará la adjudicación de obras y se abrirá el proceso a nuevos inversores».

Ahora que Al-Thani ha vuelto a la Costa del Sol con cierto poder económico y su familia se deja ver en galas benéficas, como la cena de Lágrimas y Favores que celebra Antonio Banderas cada Viernes de Dolores en Málaga, se le propina un nuevo revés con el sueño portuario que parece no cumplirse. Es cuando el jeque exhibe cierta capacidad para invertir, el momento en el que uno de sus proyectos más emblemáticos, desde que aterrizara en España, puede volar de sus manos por la inacción que ha tenido la empresa durante años.

Y es que el culebrón del puerto del jeque en Marbella puede llegar a su fin por mandato expreso del gobierno andaluz. La Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) inició, a primeros de agosto, el proceso para retirar el contrato de adjudicación de las obras a la empresa NAS Marbella –formada por capital del jeque en un 97 por ciento y por el Ayuntamiento en un tres por ciento–. Es la compañía que tiene la adjudicación de obras en cuestión y la concesión de La Bajadilla para la explotación por 40 años. Fue por esta sociedad desigual que el Consistorio, socio de Al-Thani en todo esto, apeló a la Junta de Andalucía –autoridad competente de puertos–para que resolviera el tema. La APPA recogió el guante del Ayuntamiento y lo atajó con la amenaza expresa de deshacerse del jeque. La Junta asegura que «rescatará» la concesión de obras «ante los continuos incumplimientos de los plazos de construcción» del proyecto, ya que acumulan más de cuatro años de retraso.

Ante este órdago, Al-Thani puede alegar para retener el proyecto. «El que presente alegaciones no va a bloquear en ningún caso el expediente abierto», asegura la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía, quien añade que si con las alegaciones Al-Thani «presenta el proyecto constructivo se podrán estimar», pero que «de lo contrario no se estimará y seguirá adelante el rescate». Un portazo a la inversión del jeque, que se ha dejado ver por Marbella este verano. Durante el mes de agosto, Al-Thani se ha movido por Puerto Banús y por algunas zonas de Marbella e, incluso, ha presenciado algún partido de pretemporada del Málaga –club que preside–en la ciudad. Un verano en el que también estuvo disfrutando de la Feria de Málaga.

Aunque la estancia parece no haber servido para acercar posturas con las autoridades regionales y locales, que siguen adelante con la idea de rescatar el proyecto para sacarlo a licitación. «Si la Consejería aprueba el rescate de la concesión se hará independientemente de que el jeque lo recurra en los tribunales ordinarios», sentencia la Junta de Andalucía, que asegura que «el recurso a los tribunales no bloquea el proceso administrativo, salvo que se puedan producir daños irreparables, como es el caso de derribos de viviendas, que en La Bajadilla no parecen producirse». 

Ante este panorama, el Ayuntamiento de Marbella presiona aupado por compartir color político con el gobierno andaluz y porque parece tener algunos inversores a la vista. Unos posibles promotores a los que se les exigirá garantías para afrontar una inversión de 400 millones, pero que se desconocen. El Consistorio se resiste a desvelar las identidades de los secretos interesados por el sueño del jeque en lo que parece un juego de presiones entre unos y otros para cumplir sus intereses.

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