POLÍTICA

Las tres mociones de censura que anhela el PP en la Costa del Sol

Los populares batallan por recuperar Nerja e intentan quebrar la aritmética en Benalmádena y Torremolinos

Toma de posesión de la nueva alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz
Toma de posesión de la nueva alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz - FRANCIS SILVA
J.J. MADUEÑO Marbella - Actualizado: Guardado en: Andalucía Málaga

El Partido Popular tiene cuatro yagas por sanar en la Costa del Sol. Tras las elecciones de 2015, los populares ganaron en la mayoría de los grandes municipios de la Costa del Sol. Sin embargo, la aritmética no les permitió gobernar seis de ellos. Rincón de la Victoria y Marbella han vuelto a caer de su lado dos años después. Una moción de censura ha posibilitado que el grupo municipal, que obtuvo el mayor respaldo en las urnas, vuelva a ser el que rija sendos municipios. Pero el corazón popular sigue sangrando por Nerja, Benalmádena y Torremolinos, donde se anhela una moción de censura que cambie el gobierno. El imposible está en Mijas, que ha entrado en el juego de mociones de forma colateral. El PP quiere recuperar el poder perdido por los pactos entre perdedores y lo hace esgrimiendo la ingobernabilidad de estos municipios con hasta cuatro y cinco partidos en coalición. «La alianza de los que pierden no funciona. Ni aquí, ni en Nerja, ni en Torremolinos, ni en Benalmádena. No son capaces ni de sacar unos presupuestos adelante», aseguró Elías Bendodo, presidente del PP de Málaga, tras el pleno de la moción de censura en Marbella.

Los objetivos son claros a 18 meses de las elecciones municipales. Los populares quieren recobrar su poder y el siguiente municipio en la lista es Nerja. «Nos gustaría una moción de censura en Nerja, donde el PP se quedó a un concejal de la mayoría absoluta», señaló el pasado jueves Juanma Moreno, presidente del PP de Andalucía, que apuntó a un «malestar de los vecinos del municipio» con el gobierno actual. La situación es similar a la que se vivía en Rincón de la Victoria y Marbella. En ambas localidades el hartazgo ciudadano y las promesas incumplidas, sobre todo de la Junta de Andalucía con un gobierno socialista, fueron determinantes para que las sociedades se rompieran y el poder pasara a manos del PP.

Francisco Salado, alcalde de Rincón de la Victoria, recordó en la apertura de curso político como los vecinos de esta ciudad malagueña se han tenido que construir sus propios centros de salud y llevan cinco años esperando un instituto que no llegó ni con el PSOE en el poder. «El Ayuntamiento construyó el centro de salud de la Cala del Moral con tres millones de euros y el de Torre de Benagalbón con 600.000 euros», explicó el regidor popular, que señaló que el municipio sigue plagado de caracolas y que el I.E.S La Emiliana tiene 1.300 alumnos en un centro para 900 estudiantes. «Se han habilitado pasillos, porches y zonas comunes porque llevamos cinco años esperando un centro en Torre de Benagalbón», remarcó Salado.

La queja fue parecida en la exposición de motivos que hizo Rafael Piña, portavoz de OSP –partido que dio la Alcaldía de Marbella al PP– en su defensa de la moción de censura ante el pleno. Piña enumeró los incumplimientos de un equipo de gobierno lastrado por la dependencia de Podemos y, entre ellos, estaba un nuevo instituto que Susana Díaz prometió hace dos años y un centro de salud que va a pagar el Ayuntamiento, pero al que la Junta no acaba de dar luz verde. Los acuerdos en partidos distanciados en intereses y planteamientos fue otra de las razones en Marbella.

La imposibilidad de llegar a acuerdos es otra razón para la parálisis. En Torremolinos se ha tardado tres años en tener un presupuesto. No ha sido hasta este año que el gobierno de PSOE ha conseguido ponerse de acuerdo con Izquierda Unida, Podemos, un concejal no adscrito y Ciudadanos. Después de tres años, y con un nivel de alerta terrorista 4, la ciudad podrá dotar a toda su Policía Local de chalecos antibalas. En Benalmádena el crisol es parecido y amenaza con dispersarse aún más con el nuevo partido fundado por los ex de Ciudadanos. «Es una reacción fatal. Unir hasta cinco partidos para que no gobierne el PP. Nosotros, si ganamos, queremos gobernar, porque una moción de censura se justifica cuando es para poner el alcalde que ganó las elecciones», remarcó Elías Bendodo en la apertura del curso político el pasado miércoles.

Y en ese anhelo, Nerja es el próximo reto. La aritmética permite el cambio de poder. La ruptura de Ciudadanos deja la elección en manos de la única edil naranja, pero el PSOE presiona. Los socialistas se resisten a seguir cortando rosas de su jardín de alcaldías. La ejecutiva provincial socialista ha amenazado con romper el gobierno de Mijas y Alcaucín. En Mijas el PP dio la Alcaldía a Ciudadanos, para que meses después el alcalde, Juan Carlos Maldonado, los expulsara e hiciera un pacto con el PSOE. Es la «joya naranja» y hasta Albert Rivera ha reseñado su importancia para el partido, de ahí que sea la principal baza socialista de presión para cortar la fuga.

Por otro lado, Alcaucín es otro punto de presión. El propio alcalde de Ciudadanos, Mario Blancke, mostró su temor de que se rompiera el pacto por una posible moción de censura en Nerja. El PSOE, que tiene el caso «Arcos» con el exalcalde, José Manuel Martín Alba, como historia negra en el municipio, es el sustento de la formación naranja en el municipio.

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