MALAYA

Solo queda un fugado de «Malaya» fuera de las manos de la Justicia: el empresario José Manuel Llorca

La entrega de Carlos Fernández le deja como el único de los cinco prófugos buscados tras el saqueo de Marbella

Carlos Fernández
Carlos Fernández - ABC
J.J. MADUEÑO Marbella - Actualizado: Guardado en: Andalucía Málaga

Los fugados de «Malaya» van cayendo once años después de las detenciones y la disolución de la corporación municipal de Marbella.

La entrega a la Interpol para ser extraditado de Carlos Fernández, el concejal de PA condenado por malversación, deja al empresario José Manuel Llorca como único implicado en la trama al margen de la ley. De los cinco prófugos sólo Llorca sigue en paradero desconocido.

El resto han sido capturados con el paso de los años. José Manuel Llorca tiene una orden internacional de busca y captura acusado de pagar cuatro millones de euros a la trama que encabezaba Juan Antonio Roca, para poder edificar varios inmuebles de Fórum Filatélico, otra estafa en la que estaba inmerso. Al empresario se le ha situado en Isla Margarita y Venezuela, pero nada es cierto salvo su fuga.

El último en caer ha sido Carlos Fernández. El exedil andalucista lo ha hecho en Argentina, donde se le había perdido la pista tras entrar con su pasaporte en el país americano en 2007. «Se había sometido a operaciones quirúrgicas para cambiar su fisonomía», informaron las autoridades argentinas tras su entrega a la Interpol. Sobre Fernández pesaba una circular roja de Interpol solicitada por la Justicia española por los delitos de cohecho y corrupción, pero logró pasar desapercibido en el país sudamericano por las operaciones estéticas. El arresto de Fernández se produjo en su domicilio de Rivadavia, una localidad de unos 80.000 habitantes de la provincia de San Juan en el noreste del país. Fernández fue uno de los apoyos para echar a Julian Muñoz en la moción de censura orquesta por Jesús Gil y Juan Antonio Roca, con la nunca aclarada ayuda de Judah Binstock, para dar el poder a Marisol Yagüe.

Fernández ha seguido los pasos, aunque por causas diferentes, de Javier Lendínez, exconcejal del GIL que se fugó en un principio, pero que regresó hace tres años para entrar en prisión. Lendínez volvió a España para entregarse a la Justicia después de que su pista se perdiera en Bali. No fue el caso de los dos testaferros de Roca condenados. El empresario Andrés Liétor y el abogado Juan Germán Hoffman. 

Andrés Liétor fue extraditado desde Venezuela el pasado mes de mayo, tras estar fugado desde 2014. El empresario fue condenado por los delitos de cohecho, blanqueo de capitales, fraude y prevaricación a cuatro años y cuatro meses de prisión, pero se fugó y estuvo dos años en paradero desconocido. A finales de mayo de 2016, fue localizado en Venezuela y traído a España, un año después, para cumplir con la Justicia.

Caso parecido al de Juan German Hoffman. El abogado fue condenado a cinco años de prisión por los delitos de blanqueo de capitales y contra la hacienda pública. Hoffmann llegó a estar en prisión preventiva durante la instrucción del caso «Malaya», pero salió tras pagar una fianza de 150.000 euros fijada el juez instructor de la causa, Miguel Ángel Torres en mayo de 2007 porque no existía riesgo de fuga. Sin embargo, se marchó y en febrero 2015 se decretó una orden internacional de busca y captura. En un escrito, el fiscal pidió que, a la vista de que las autoridades alemanas no procederían a su extradición, se autorizara la transmisión a dicho país la ejecución de las penas privativas de libertad.

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