POLÍTICA

La Policía de Marbella, a lomos de la polémica

El cuerpo municipal se ha convertido en la casa de los escándalos, sin importar quién ocupe el sillón de la Jefatura de la ciudad

La escolta nupcial que investiga el juzgado a petición de la Fiscalía
La escolta nupcial que investiga el juzgado a petición de la Fiscalía - ABC

La Policía Local de Marbella es un cúmulo de escándalos. El gobierno municipal no para de salir a capear los temporales. La oposición está siempre agarrada a los deslices, sobre todo del Jefe de Policía, para intentar arañar apoyos entre los ciudadanos. La polémica reside de forma habitual y, desde hace años, entre los agentes marbellís. Da igual quien sea el que dirija a los uniformados. Al final las decisiones están siempre bajo la lupa y los escándalos saltan para pena de los que gobiernan, siempre en el punto mira. Los tres últimos jefes de policía no se han librado de salir en la prensa por sus prácticas. Tampoco de tener que dar explicaciones por sus conductas o por las de algunos de los agentes bajo su mando.

La última escena de esta larga película ha sido las horas extras que la Policía Local se ha repartido durante el verano. Según los datos desvelados y confirmados por el propio Ayuntamiento, el montante ascendería a unos 800.000 euros, cuando el presupuesto total anual sería de un millón de euros para este cuerpo. La oposición arremetió contra el gasto que consideraron excesivo. «No sabemos quién hizo el reparto, ni quién ni cuándo las van a cobrar», aseguraba Ángeles Muñoz, portavoz del PP de Marbella, quien apuntaba a que «se ha quebrado la cadena de mando y se ha relegado al cuadro de responsables». Unos problemas que, según los populares, nacerían de la «imposición de un comisario político en un cuerpo absolutamente jerarquizado», remachó la ex alcaldesa de Marbella.

Al paso de todo ha tenido que salir el alcalde, José Bernal, quien culpó al Gobierno Central del gasto en horas extras y aseguró que todo respondía a una falta de dotación de efectivos en la Policía Nacional, por parte de la Delegación del Gobierno. «Es verdad queha habido muchas horas extra, porque Marbella ha tenido que asumir responsabilidades que han abandonado otras administraciones», reseñaba el alcalde en una de las radios locales, donde explicaba que la queja es que «los sindicatos solicitan un reparto de esas horas en función de los policías, pero no del gasto de las horas extra». «Hay que gastarse el dinero que haya que gastarse para mantener a Marbella segura», afirmaba Bernal, horas antes del volver a poner a la Policía Local en ojo de huracán con la creación de «la brigada de parapente» dentro el cuerpo municipal.

Lo cierto es que es un episodio más con el que se sonroja al tripartito en el último año, donde no todos piensan como el primer edil. Está aún reciente el expediente a un agente por cobrar cinco euros por vehículo en el parking de los conciertos de Marc Anthony y Armin van Buuren. Las investigaciones apuntarían a una presunta mafia que gestionaba ese cobro y que causó indignación en los asistentes a estos eventos que promovía el Ayuntamiento a través de una subcontrata. Una muestra más del desmadre para unos. Sin embargo, es el caso de un sinvergüenza que aprovecha su posición para otros. Pero otra vez la Policía Local en el punto mira. Y eso tras ser noticia por los altercados con los manteros en Puerto Banús.

Todo esto ocurre cuando está en la memoria «la boda montada», donde el propio jefe de Policía, José Andrés Montoya, se inculpó por el desastre para la imagen de la ciudad. Estos escándalos llegan y reavivan el recuerdo de la policía a caballo escoltando con uniforme de media gala a «un amigo de alcalde» en su enlace. Una ceremonia en la que el propio Montoya era el padrino, que oficiaba el alcalde de Marbella, José Bernal, que quedó sin sanción para nadie y que se comparó con los excesos que cometía Jesús Gil en sus años de gobierno. Se cambió a la Policía Local a caballo de Puerto Banús al centro para capear el temporal, pero nada cuadró. Al final el jefe policial asumió el error y la Fiscalía vio indicios de delito en todo el boato de la boda y el juzgado número 5 de Marbella ya investiga lo sucedido. Un problema más, pero esta vez judicializado.

Con todo esto, en el equipo de gobierno se dudó de renovar la comisión de servicio a José Andrés Montoya. El alcalde preparaba su cese, pese a que declaraba que Montoya gozaba de «total confianza». Finalmente, y tras un enfrentamiento, que llegó a la prensa, entre el concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Porcuna, y el propio Montoya, éste abandonó la Jefatura de Policía el pasado viernes 23 de septiembre. Tras volver a Vélez-Málaga, el propio Montoya llegó a decir, consciente de la investigación judicial, que era «inverosímil» que Porcuna no conociera previamente que se iba a producir la polémica escolta nupcial.

José Andrés Montoya llegó llamado por el alcalde para apaciguar las revueltas aguas que dejó Rafael Mora, nombrado por la gestora en 2006 tras la «Operación Malaya» y que sustituyó al condenado por corrupción Rafael del Pozo. Un nombramiento que sólo ha conseguido avivar la caldera y seguir instalando la polémica. La Policía Local de Marbella se ha destapado como un lugar donde el escándalo está a la orden del día.

Los episodios de Montoya al mando recuerdan a la petición de hasta cinco sindicatos de la policía del cese de Rafael Mora, del cual se llegaron a denunciar prácticas como que usaba un coche oficial camuflado con escolta para irse a casa tras la jornada laboral o que otorgaba medallas a cambio de que le hiciesen nombramientos. «La plantilla no quieren al jefe actual ni a su cúpula de mandos», explicaban los sindicatos mayoritarios de la Policía en aquellas fechas. Aunque, pasado el tiempo, nadie asienta la calma en la Policía Local, que está sumida en la crítica y la polémica desde la llegada de Jesús Gil al poder hace ya 25 años.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios