Marisol Yagüe, en una de sus múltiples comparecencias judiciales
Marisol Yagüe, en una de sus múltiples comparecencias judiciales - ABC
Tribunales

Piden cárcel para un mando policial que presionó para que liberasen a un sobrino de Marisol Yagüe

El oficial de la Policía Local de Marbella, ahora jubilado, supuestamente coaccionó a los dos agentes que detuvieron al joven tras darse a la fuga

MálagaActualizado:

Una década después del estallido de la «operación Malaya», en los juzgados aún se mantienen vivos los rescoldos de la peor época de Marbella. En el día de ayer quedó visto para sentencia el juicio que acogía la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Málaga contra un oficial de la Policía Local marbellí que supuestamente coaccionó a unos agentes del citado cuerpo para que dejaran libre a un sobrino de la exalcaldesa Marisol Yagüe, que fue detenido tras darse a la fuga de una patrulla y poner en riesgo a otros conductores por circular de forma temeraria. Una causa que se ha juzgado casi 11 años después de que se produjeran los hechos y que es la antesala de otro proceso que llevara de nuevo al banquillo a la exregidora por injurias.

Fuentes judiciales consultadas por ABC señalaron que el juicio se ha desarrollado en dos sesiones –jueves y viernes- en las que el mando policial –ahora jubilado- ha sido el único acusado por supuestamente prescribir los delitos de otros encausados inicialmente.

Tanto la acusación particular como la Fiscalíasolicitan un año y nueve meses de presión para él por los delitos de coacciones y prevaricación, mientras que la solicitud de inhabilitación queda inerte al encontrarse el oficial fuera del cuerpo.

Durante las dos sesiones, además de los dos agentes que denunciaron a sus superiores, y que terminaron teniendo que pedir el traslado a otro municipio, prestaron declaración el que fuera jefe del citado cuerpo policial Rafael del Pozo, Marisol Yagüe, su sobrino –D.P.Y.- y otros policías.

Los denunciantes se ratificaron en su relato inicial, que no es otro que el joven se dio a la fuga cuando le dieron el alto y que después circuló de manera temeraria, poniendo en riesgo a otros conductores, hasta que fue interceptado por otra patrulla que recibió el aviso de la persecución.

Una vez el sobrino de la alcaldesa fue detenido y trasladado a dependencias policiales, los agentes presuntamente sufrieron coacciones por parte del oficial acusado para que pusieran en libertad al arrestado y borraran cualquier rastro de la intervención.

Los dos policías se negaron a ello a pesar de las reiteradas amenazas que supuestamente les profirieron, aunque el joven finalmente fue liberado.

La publicación de estos hechos derivó en una serie de acusaciones de la entonces alcaldesa, que acusó a los agentes de actuar movidos por rencillas personales y de maltratar a su sobrino durante la intervención. Declaraciones que llevó a los denunciantes a interponer una querella por injurias que, si no lo impide la enésima suspensión, se resolverá en otro juicio fechado para noviembre.