Acuartelamiento de Antequera donde presuntamente ocurrieron los hechos - ABC
ABUSOS

La militar de Antequera sufrió un abuso anterior a la violación denunciada

Antes de los hechos sufridos en diciembre, la misma soldado fue víctima de abusos por parte de un compañero en septiembre

MÁLAGAActualizado:

No era la primera vez le ocurrió. La soldado de Antequera, que denunció haber sido drogada y violada por sus compañeros la madrugada del 10 al 11 de diciembre del año pasado en el cuartel del Ejército del Aire de Bobadilla, habría sufrido abusos previos. Así lo confirma el Ministerio de Defensa, que en un comunicado explica que la mujer en su declaración judicial ante el Juzgado de Instrucción 1 de Antequera aseguró que ya había sido víctima de abusos por parte de un compañero en el mes de septiembre. Este presunto caso previo se derivó al Juzgado de Instrucción 2 de Antequera, que está en proceso de inhibirse para pasarlo al Juzgado Togado Militar 21 de Sevilla.

Defensa explica que, ante la juez togado, la soldado también volvió a referirse al episodio de septiembre. Por lo que, se acordó la incoación del sumario 24/02/17 para investigar tales hechos con separación de los del día 10 de diciembre –la violación en grupo tras drogarla–. Llevados por el mismo juzgado militar de Sevilla.

Los hechos ocurrieron en el cuartel del Ejército del Aire de Bobadilla, en el municipio de Antequera (Málaga), donde la soldado lleva destinada ocho años. El caso se destapa por una presunta violación grupal en diciembre. Pese a que la mujer no se acordaba de nada, relató entre lagunas de memoria lo que creía que había sucedido a su jefe de unidad. Este le dijo que denunciara al escuchar el relato de una posible violación por parte de varios compañeros. Es cuando, según informa Defensa, la chica se dirigió a la comisaría de la Policía Nacional de Antequera, que investigan unos hechos «que pueden ser constitutivos de delito».

En un principio, «no denuncia una violación», dicen fuentes de la investigación. Las pesquisas siguen abiertas por parte de los agentes para esclarecer lo que pudo suceder aquella noche, tras la que la mujer se levantó con fuertes dolores cabeza y la sensación de haber sido objeto de una violación. La Policía pasó el caso al Juzgado de Instrucción 1 de Antequera, donde la mujer explicó que salió a tomarse unas cervezas con sus compañeros. Era la madrugada del 10 al 11 de diciembre y celebraban el día de la Patrona del Ejército del Aire, la Virgen de Loreto. Notó que la bebida estaba amarga, pero no le dio importancia. Hasta que todo se nubló. El relato de los supuestos hechos afirma que se levantó a las cuatro de la madrugada para ir al baño y que llevaba las medias puestas. Según se recoge en la declaración, cuando se las quitó «tenían restos de lo que parecía semen».

La mujer dice a los agentes que los recuerdos llegan «poco a poco», como la luz de la habitación encendida o el hombre de tez morena moviéndose mientras la cogía del brazo. «También recuerdo a otro hombre con una respiración muy profunda, notaba el contacto en su costado izquierdo», relata la posible víctima, sobre los flashes de memoria del negro episodio.

La chica decide formalizar un parte militar ante sus superiores el 15 de diciembre, tres días después de poner la denuncia ante la Policía Nacional. Según Defensa, cuando conocen los hechos, se le da traslado al Juzgado Togado Militar 21 de Sevilla, donde se abren diligencias por ambas causas. Todos los procedimientos judiciales indicados se hallan actualmente en fase de investigación, con la necesaria protección de la víctima –señala el Ministerio de Defensa–. Los procedimientos incoados tienen carácter reservado para quien no sea parte en el asunto, remarcan las mismas fuentes.

En las sucesivas declaraciones ante los magistrados se iba ampliando el relato. En una de estas ocasiones, sin especificar el bar donde se encontraba, asegura que un grupo de hombres la rodearon y comenzaron a tocarla. Ella intentó evitarlo y uno de ellos le susurró al oído: «No veas cómo me tienes». Pero la dejaron y el cabo mayor, que había ido al bar con ella se acercó a preguntarle qué había ocurrido. No le dijo nada, pero en la denuncia recoge que se sintió como «un saco de carne».

El propio cabo mayor, según el relato de la soldado, fue quien la llevó a acostarse, ya que estaba bebida. El hombre le puso el pijama, la dejó acostada y se marchó. Fue a este superior al que le contó sus sospechas de que había sido drogada y violada, al menos por dos personas. También lo contó a una amiga. Se hizo una prueba para determinar si había sido drogada y dio positivo en barbitúricos. Algunos de sus compañeros ya han testificado sobre lo ocurrido en la jurisdicción militar.