Olivia de Borbón con la princesa María Luisa de Prusia y el conde Rudi von Schoenburg
Olivia de Borbón con la princesa María Luisa de Prusia y el conde Rudi von Schoenburg - KMJ/KMA
GENTE

María Luisa de Prusia, la princesa que anhela su jubilación

Lleva desde su juventud ligada a las obras benéficas y en 1994 fundó Concordia para luchar contra el Sida, una enfermedad que era tabú

MARBELLAActualizado:

María Luisa de Prusia quiere retirarse. La princesa lleva más de 20 años luchando contra el Sida en la Costa del Sol, pero ahora pide un relevo. «Quiero jubilarme», reconoció a ABC durante la celebración de la Gala de San Nicolás en el hotel Puente Romano para recaudar fondos para la asociación que preside. Anhela un retiro que no llega. Quiere dedicarse a otras cosas y dejar la apretada agenda social o, al menos, relajarla. Lleva toda la vida haciendo obras benéficas y quiere parar cuando está a punto de cumplir los 73 años. Comenzó su actividad siendo joven en Somalia. Allí se fue para ser enfermera de niños. El hermano mayor de Conde Rudi, su marido –aún no se conocían–, le escribió para que ayudara a su mujer, que estaba embarazada. Fue a trabajar en varios hospitales y conoció el amor.

Cuando llevaba tiempo allí, el conde Rudi fue a un safari en Kenia con clientes del Marbella Club Hotel, del que era director general y ahora es presidente de honor. Se le ocurrió viajar a Somalia para ver a su hermano y la princesa debió irse para hacer hueco en la única habitación disponible. Ambos se cruzaron en el aeropuerto de Mogadiscio, se saludaron. Ella se fue sin ganas de hacerlo y el conde quedó prendado, se volvió persistente y la consiguió enamorar. La fiesta de compromiso organizada por el príncipe Alfonso von Hohenlohe fue casi eterna. Se asentaron en Marbella en 1971, donde su marido estaba al frente del hotel que atraía a las más afamadas estrellas mundiales, como Audrey Hepburn o Elizabeth Taylor.

En Marbella necesitaba ocupación. No podía estar sin hacer nada. Visitó al alcalde Francisco Cantos y al obispo Rodrigo Bocanegra, confesor de Carmen Polo, para que le dieran una ocupación en la que colaborar. En un principio le aconsejaron adaptarse a la vida en la ciudad. Al final llegó Unifec. Empezó vendiendo tarjetas con Carmen Darna, hasta que fue elegida presidenta de la delegación en Marbella. Se dedicó a la ONG internacional durante más de dos décadas. Lo dejó cuando sus hijos le dijeron que estaba siempre al teléfono. Su salida conllevó la desaparición de Unicef en Marbella. Pero Chelo Más, enfermera de profesión, la volvió a reclutar.

En 1994 fundaron Concordia para luchar contra el Sida, una enfermedad que era tabú y que producía un enorme rechazo social. Y a ella ha dedicado los último 20 años de su vida, pero ahora todo ha cambiado. «Ya soy abuela y quiero disfrutar un poquito de mi nieto», explica la princesa, que necesita un nuevo espacio para la familia. La buena nueva llegó a finales de este verano, cuando su hija Sophie, que tiene a la Reina Sofía como madrina –prima de María Luisa de Prusia– le dio su primer nieto, fruto del matrimonio con el valenciano Carles Andreu. El conde y la princesa tienen otro hijo, Federico, que está soltero.

El nuevo panorama familiar le hace pedir un relevo en su cruzada contra el Sida, pero no es sencillo. La presencia de María Luisa de Prusia va a ser insustituible al frente de una fundación que tiene como presidenta de honor a la Reina Sofía, que conoce de primera mano la labor que se realiza en la Costa del Sol, puesto que en septiembre de 2015 visitó la sede de la asociación. El sustituto tiene que estar a la altura de la bisnieta del último emperador de Alemania, Guillermo II, que tuvo seis hijos y una hija. La única hija era la abuela de la Reina Sofía y el tercero de los vástagos era el abuelo de María Luisa de Prusia. La sangre azul no se acaba ahí. La madre de la princesa era la condesa de Hoyos, cuyos ancestros se asentaban en Burgos, pero que se marcharon de España con Carlos V y se asentaron en Austria.

Historia familiar y de relaciones aristocráticas complicadas de equiparar para cualquier sucesor. Es una de las razones, que no la única, por la que ahora se pide que sea una administración la que se haga cargo de Concordia para que no desaparezca. «Hay que encontrar a alguien. Debe ser un organismo oficial para que Concordia no desaparezca. Se tiene que hacer cargo el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía o el Hospital Costa del Sol de Marbella», explicó la princesa, que ahondó en San Nicolás en la necesidad de que «siga habiendo un lugar donde se pueda encontrar ayuda con el Sida». En la actualidad, Concordia tiene 140 pacientes, desarrolla una labor de concienciación en colegios e institutos y suministra la prueba rápida para detectar contagios. Si hay positivo lo ponen en contacto con una red de médicos para que reciba tratamiento.