El Rey Juan Carlos I, Francisco Franco y Utrera Molina
El Rey Juan Carlos I, Francisco Franco y Utrera Molina - ABC
MEMORIA HISTÓRICA

Málaga también la emprende con el honor de Utrera Molina

El alcalde se ha quedado solo ante la petición del resto de grupos y refrendada por el PP de revocar la medalla de oro que el político falangista recibió «por su cariño a su ciudad»

MÁLAGAActualizado:

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se queda solo en la defensa de la figura de José Utrera Molina (1926-2017), que está en el punto de mira de revisión histórica. No quiere que se le retiren los honores municipales al insigne falangista, ya que se le dieron por «su cariño a Málaga» y no por razones ideológicas. Pero la oposición en bloque quiere que Utrera Molina deje de tener la medalla de oro de la ciudad. Lo hacen en base a la Ley de Memoria Histórica, esa misma que se llevó por delante a Carlos Haya sin mirar sus aportaciones al desarrollo de la aviación española. La misma que ahora sólo ve un yugo y unas flechas en la figura del exministro, sin entender de esfuerzos, gratitud o cariño.

El que fuera ministro del Movimiento y de Vivienda con Franco, impulsó la ampliación del Hospital Carlos Haya –ahora Hospital Regional–, la Universidad Laboral, los cursos de promoción profesional de adultos, la creación de ocho ambulatorios, Agencias de la Seguridad Social, siete hogares y una residencia de pensionistas en la Málaga que le distinguió como ilustre. «Los ojos de agradecimiento de quienes lograron un empleo, o cambiaron una existencia miserable en las chabolas de la playa de San Andrés por una vivienda digna, eran premio suficiente para quien siempre se rebeló contra la injusticia y para quien la política no era otra cosa que la emoción de hacer el bien», asegura su hijo Luis Felipe Utrera-Molina.

Por estas acciones, un grupo de concejales malagueños encabezados por Carlos Gómez Raggio solicitaron en 1973 la concesión de la medalla de oro de Málaga, que le sería otorgada mediante acuerdo plenario del Ayuntamiento el 1 de julio de 1975, siendo alcalde Cayetano Utrera Ravassa. En el acto de imposición estuvo presente el entonces presidente de la Diputación, Francisco de la Torre, quien pocos meses después le impondría también la medalla de oro de la provincia.

Ahora con De la Torre como alcalde de la ciudad le tocará revocarla, porque así se decidió en la Comisión de Memoria Histórica por unanimidad y así lo entiende la oposición, que es mayoría en Málaga. «No hay el menor ápice de nobleza ni de dignidad en agraviar póstumamente a un malagueño que tanto hizo por su tierra», espeta Luis Felipe Utrera-Molina.

No es la primera vez que se persigue la memoria de Utrera Molina. A instancias de la Junta de Andalucía, se investigó su funeral «cristiano y falangista» por ir en contra de la Ley de Memoria Histórica. Sus hijos en una carta se responsabilizaron públicamente de todos los actos desarrollados. Y de más lejos vienen las denuncias del abogado Eduardo Ranz, que recurrió a la vía contencioso-administrativa contra los ayuntamientos de Sevilla, Málaga y Nerja por las distinciones al ministro franquista. «En Sevilla y Nerja no va a tener recorrido la denuncia al haberse retirado o no tener validez, pero el de Málaga va para adelante», apunta el abogado, quien asegura que la ciudad debió revocar la distinción tras su muerte «porque son vitalicias». «Si el pleno las retira, y se restituye la legalidad, no habrá razones para seguir con el pleito», sentencia el abogado.

El pecado de José Utrera Molina es morir el pasado abril en Nerja sin renunciar a sus ideas falangistas. Había nacido 91 años antes en Málaga y con 11 años se afilió a la Organización Juvenil de Falange. Fue escalando hasta ser nombrado subjefe provincial del Movimiento en Málaga y, cuatro años después, gobernador civil de Ciudad Real, para serlo luego de Burgos y Sevilla, hasta que en 1969 fue nombrado subsecretario del Ministerio de Trabajo. De ahí pasó a ser ministro de Vivienda y del Movimiento después.

Su labor al frente de la administración le valieron las Grandes Cruces de Alfonso X el Sabio, del Mérito Civil, Mérito Militar con distintivo blanco y Mérito Agrícola. También la Orden Imperial del Yugo y las Flechas o ser caballero y cabo honorario de La Legión. Por último, las medallas de oro de Ciudad Real, Sevilla o Málaga –que es la que hora se le quiere retirar–.