Polémica

La Junta entregó a los bomberos del Infoca mascarillas inseguras

Un informe de la propia Administración autonómica reconoce que no son efectivas contra el monóxido de carbono y otros gases nocivos a los que están expuestos estos bomebros

Las mascarillas, que llevan años repartiéndose, no protegen contra los gases nocivos
Las mascarillas, que llevan años repartiéndose, no protegen contra los gases nocivos - ABC

Los centenares de bomberos forestales del Plan Infoca que durante este verano se han jugado el tipo para sofocar los incendios desatados en los montes andaluces estuvieron trabajando contra las llamas y el humo con unas mascarillas proporcionadas por la Junta de Andalucía que no les protegían contra gases elevadamente tóxicos, como el monóxido de carbono. Esta es la conclusión a la que ha llegado el centro de Prevención de Riesgos Laborales de la propia Consejería de Empleo, Empresa y Comercio en Málaga tras una denuncia de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que venía alertando de esta circunstancia desde hace más de dos años sin que la Administración autonómica hubiese tomado medidas.

El informe del citado departamento autonómico, con fecha 28 de octubre, consta de ocho páginas y sus conclusiones las suscribe el jefe del Área de Prevención Técnica, quien afirma que «no se consideran suficientes las medidas preventivas contra el riesgo de inhalación de gases nocivos o tóxicos». Una aseveración a la que agrega que la evaluación de riesgos suscrita por la Agencia de Medio ambiente y Agua (Amaya) del Ejecutivo andaluz no recoge «las medidas suficientes» para minimizar los peligros a los que se enfrentan los miembros del Infoca.

Entre los riesgos detallados por la propia Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio se hace hincapié en la «inhalación, contacto o ingestión de sustancias nocivas», procedentes del propio humo generado por el incendio o de productos químicos –como el espumógeno- utilizados para sofocarlo.

Una de las iniciativas propuestas por la Junta para reducir estos efectos perjudiciales para la salud se encuentra el uso de mascarillas, aunque las que ha venido facilitando, según se desprende del citado informe, no eran las idóneas.

En el estudio de peligros elaborado por la Administración autonómica, concretamente dentro del anexo «Características del Equipo de Protección Individual (EPI)», se señala que las mascarillas a emplear son las «autofiltrantes FFP2 y FFP3». No obstante, «estos tipos presentan una protección contra la inhalación de partículas, pero no así de gases como los indicados en la evaluación de riesgos: el monóxido de carbono o los que se pueden derivar del uso de los retardantes o espumógenos», analizan los expertos, que insisten en que este material «no protege a los trabajadores».

Y lo más controvertido de todo este es que en la agencia Amaya, de la que depende el Plan Infoca, no pueden decir que no sabían nada. El 18 de julio de 2014, la sección en Málaga de CSIF ya presentó un escrito en el que avisaba de que estas mascarillas eran «ineficientes» y destacaba las maratonianas jornadas contra el fuego a las que se enfrenta un bombero forestal.

Esta reclamación no fue atendida y se siguió repartiendo el mismo material, por lo que el secretario regional de este sindicato en la agencia Amaya, Eulogio Muñoz, reiteró la queja e insistió en que el material entregado no era óptimo frente a la «gran cantidad de CO2 y otros agentes ambientales tóxicos que se respiran durante una jornada laboral».

A pesar de estos avisos, las mascarillas, parcialmente ineficaces, se han seguido repartiendo, con la consiguiente incredulidad de los delegados de la CSIF, que consideran que se ha puesto en riesgo las vidas de los bomberos forestales, ya que una intoxicación por exposición prolongada a estos gases puede derivar en desvanecimientos y pérdidas de conocimiento.

Ha tenido que ser la propia Junta de Andalucía, a través de su llegado el centro de Prevención de Riesgos Laborales, la que determine que se llevan al menos dos años luchando contra el fuego con un elemento imprescindible que no cumplía su cometido.

El documento del departamento dependiente de Empleo, Empresa y Comercio agrega que, «en lo que respecta al resto de medidas –información sobre fichas toxicológicas, no tocar sustancias desconocidas o retirarse a una zona abierta en caso de problemas de respiración-, si bien son adecuadas, no son suficientes». A esto añade que no dan cumplimiento al artículo de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que «establece que la efectividad de las medidas preventivas deberá tener en cuenta las distracciones o imprudencias no temerarias del trabajador».

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