Sanidad

La dura carta de un médico malagueño contra el deterioro de su trabajo

El profesional, aprovechando que abandona las guardias de Urgencias, repasa la actual situación del sistema sanitario

Hospital Regional de Málaga / Francis Silva
Hospital Regional de Málaga / Francis Silva

Tras un verano marcado en el ámbito sanitario por las continuas denuncias de los profesionales y sindicatos contra los recortes en el Servicio Andaluz de Salud, y la postura oficial de la Junta de Andalucía defendiendo los parabienes de su planificación, un médico del hospital Regional de Málaga ha escrito una carta en la que critica el «deterioro en las condiciones de trabajo» y el empeño por ir apartando a los facultativos de mayor experiencia por la edad.

Después de repasar su trayectoria de 34 años, y describir estos últimos la «pugna interior» que le ha llevado a renunciar a las guardias de Urgencias, Héctor Muñoz afirma que, «antes que verme arrastrando el pijama verde por esos pasillos que un día fueron gloriosos, la retirada era la opción más digna».

En la misiva,  titulada «La última cantinela» y publicada en su blog, explica que se ha acogido a la exención de guardias por ser mayor de 55 años, a pesar del «hachazo retributivo» que supone para los profesionales de Urgencias, porque «la salud está antes, y la mía ha llegado a verse amenazada».

Su personal visión de la actual situación sanitaria, que se está difundiendo a través de las redes sociales, huye de formalismos y no duda a la hora de hablar con crudeza de cuál es la situación: «Bien saben los que me conocen que ha sido una decisión forzada por el deterioro de las condiciones de trabajo que llevamos padeciendo varios años y por la deriva de un hospital que finalmente ha logrado lo que no pudo hacer en décadas anteriores: cagarse todos los días en el servicio de Urgencias».

Muñoz relata cómo fue una de las últimas reuniones convocada por su superior y describe la crispación y los reproches —«unos directos, otros sibilinamente velados»— entre quienes deben coordinar un ente con vida como es un hospital. «Hacía muchos meses que no participaba en una de éstas, por estériles, conflictivas y arriesgadas para mi propia salud mental. Reuniones en las que no sé qué ha pesado más en mi desánimo, si los gritos y las salidas de tono de algunos —entre los que debo citarme— o el pétreo y helado silencio de muchos», recordó.

El texto del facultativo adquiere un tono muy pesimista cuando reconoce que «los más jóvenes sufrirán el mismo y triste destino —si nadie lo remedia—» por la apuesta de la Administración de ir apartando a los médicos que van teniendo una cierta edad.  «La queja de un veterano como yo […] sólo ha merecido esta respuesta: “Llevo muchos años escuchando la misma cantinela”». «Oído cocina: esta será la última», añade.

«La mayoría de vosotros fuisteis residentes conmigo, antes de ser adjuntos, también a mi lado. Espero haberos aportado mi granito de arena y deseo que disculpéis los errores que haya podido cometer, que no deben ser pocos. […] A los que estaban antes que yo, mi agradecimiento infinito porque de todos aprendí», se despide.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios