Calle Boscán en Torremolinos, donde ocurrió el suceso
Calle Boscán en Torremolinos, donde ocurrió el suceso - Google Maps
TORREMOLINOS

Condenan a 20 años al exlegionario que cosió a puñaladas en Torremolinos a su amigo expolicía

Un jurado popular impone la pena después de que el enjuiciado reconociera que lo había hecho porque su víctima reveló un secreto

MÁLAGAActualizado:

Julián Y. L. reconoció a la Policía y al tribunal que cosió a puñaladas a su amigo Tomás A. M. en plena calle con un machete. Los hechos ocurrieron en Torremolinos el pasado 23 de febrero de 2016. Julián, exlegionario de 64 años, asestó 16 puñaladas a Tomás, exagente de la Policía Nacional de 74 años, porque el segundo «reveló un secreto». El pasado lunes 6 de noviembre, un jurado popular condenó a Julián a 20 años de prisión por aquellos hechos. Le impone una pena de 18 años de cárcel por un delito consumado de asesinato con la atenuante de confesión y dos años más de prisión por tenencia ilícita de armas. También se le condena a pagar una indemnización de 100.000 euros a la hija de la víctima, con la que convivía el difunto.

Según la narración de los hechos, eran aproximadamente las 7.40 horas del día reseñado cuando Julián se dirigió al inmueble donde residía Tomás en calle Boscán. Allí esperó a que éste saliera a la calle, merodeando por las inmediaciones. Cuando Tomás salió del portal –sobre las 8.20 horas– se inició entre ambos una breve discusión. En el transcurso de la misma, Julián extrajo un machete que ocultaba entre sus ropas y «con el evidente propósito de ocasionarle la muerte» apuñaló a Tomás repetidamente.

El exlegionario le ocasionó 16 heridas inciso-punzantes en la cabeza, cuello, tórax, abdomen y espalda, que produjeron el fallecimiento del expolicía. Tomás, según el relato del suceso, falleció en unos minutos. La causa determinada del deceso es un shock hipovolémico inmediato, provocado por varias heridas por arma blanca. El cuchillo utilizado en la agresión era «un machete tipo táctico», cuya hoja mixta tenía 25 centímetros de longitud y una anchura de 4 centímetros de forma irregular, presentando en su lomo un doble sistema de sierra y terminando en punta afilada.

Como relata la sentencia, en el transcurso de la agresión, Julián señaló con el cuchillo a un vecino que se había aproximado al lugar de los hechos para intentar detener el apuñalamiento. En ese momento le dijo: «Llama a la Policía». Tras haber matado a su amigo Julián se sentó en la acera a esperar la llegada de los agentes, manifestando cuando llegaron, que había sido el autor de la muerte y sin que pusiera obstáculo a la investigación de los hechos. La sentencia reseña que Julián padecía un trastorno bipolar, pero que era plenamente consciente de sus actos el día de los hechos. El documento de condena asegura que no tenía «afectadas y alteradas sus facultades de conocer y obrar».