García Marcos, la exalcaldesa Yagüe y Carlos Fernández, en 2004
García Marcos, la exalcaldesa Yagüe y Carlos Fernández, en 2004 - ARCHIVO
CORRUPCIÓN EN MARBELLA

Carlos Fernández: el prófugo que huyó «gracias al Apóstol Santiago»

El exedil andalucista de Marbella escapó de la Justicia cuando se le reclamaba por Malaya alegando que hacía el Camino

MÁLAGAActualizado:

¿Dónde está y dónde ha permanecido todo este tiempo Carlos Fernández? En Argentina, donde tantas veces se le había situado. Al prófugo más legendario de la Justicia española, con permiso de personajes como Pepe «el del Popular» se le perdió la pista en junio de 2006, justo cuando fue llamado a declarar por el juez instructor de la operación Malaya, Miguel Ángel Torres, y nunca se volvió a saber de él. Cuando fue requerido por la Justicia, el concejal andalucista, antaño azote de Gil y después colaborador necesario en todas las corruptelas del tripartito que desbancó a Muñoz, alegó que se encontraba en esos momentos haciendo el Camino de Santiago. Y que luego comparecería. Ya si eso. Por ello, los agentes que capitanearon el caso contra la corrupción marbellí afirmaron en su día jocosos a ABC que Fernández se escapó «gracias a la mediación del Apóstol».

Desde entonces, los rumores han sido muchos pero ninguna las certezas. A Carlos Fernández se le ha situado en Argentina, en Marruecos, pero también incluso campando a sus anchas por la misma Marbella.

Y siempre, con una nebulosa en torno a si podría ser la «garganta profunda» de la Policía que hubiera permitido el estallido de aquella tremebunda trama de corrupción. Un extremo que en la misma entrevista de los agentes José Rando y Marcos Romarís negaron . «Fue un señor que se escapó, que no aportó nada a la investigación y que no compareció ante nosotros ni ante la autoridad judicial», dijeron. El fiscal del caso, Juan Carlos López Caballero, también ha desmentido siempre esa especie.

La única certeza, además de que era el gran ausente mientras los demás acusados de Malaya eran juzgados en el macrojuicio que acogió la Audiencia Provincial de Málaga, venía por el escrito de acusación del fiscal. Su participación en la trama era clave.

Al mismo nivel que Isabel García Marcos y Marisol Yagüe, la exalcaldesa, de él se decía que era uno de los encargados de recoger y distribuir el dinero de las comisiones que pagaban los empresarios para seguir operando en Marbella. Unas cantidades que el cerebro de la red, Juan Antonio Roca, entregaba a estos tres ediles para que luego las distribuyeran entre sus afines. Sus «títeres», como se les denominaba, tras la moción de censura que desbancó a Julián Muñoz para poner a Yagüe como alcaldesa. A Fernández se se culpaba de los delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación administrativa y cohecho pasivo.

Pero Malaya no había sido su único tropezón con la Justicia. El concejal marbellí ya había sido condenado en 2005 a dos años y medio de prisión por el delito de malversación de caudales públicos. Se le acusó de apropiarse de más de 80.000 euros del club de fútbol de San Pedro cuando era concejal de Deportes del GIL y presidente de dicha entidad.

Y es que Fernández atravesó por varias fases durante su etapa pública en el Ayuntamiento de Marbella. Primero edil gilista, cambió su colaboración necesaria con los desmanes del entonces presidente del Atlético de Madrid para convertirse en su «azote», al igual que ocurrió con la socialista Isabel García Marcos. Jesús Gil lo había echado de su gobierno municipal «por ladrón», y entonces fue cuando abrazó la fe andalucista presentándose como la renovación necesaria tanto en el partido ahora extinto como en el turbio Consistorio de la Costa del Sol. Tras entrar a formar parte del tripartito que echó a Muñoz, Fernández también fue expulsado del gobierno por la alcaldesa Marisol Yagüe por supuestas irregularidades cometidas en sus delegaciones. Después, cuando explotaron Malaya y Marbella, se evaporó. Quizás hasta muy pronto.