Bieito Rubido, Curri Valenzuela y Victoria Prego
Bieito Rubido, Curri Valenzuela y Victoria Prego - FRANCIS SILVA
COLOQUIO EN MÁLAGA

Bieito Rubido: «La reforma de la Constitución debe recentralizar competencias»

El director de ABC y Victoria Prego subrayan la inconvencia de abordar ahora cambios como los que pretenden nacionalistas y el SPEO

MÁLAGAActualizado:

La Constitución de 1978 necesita reformas. Pero ni es éste el momento ni seguramente los cambios pasen por los senderos por los que pretenden nacionalistas y Partido Socialista, impulsor de una comisión en el Congreso en torno a la revisión de la Carta Magna con el federalismo como horizonte. Así quedó establecido ayer durante el coloquio que mantuvieron en Málaga el director de ABC, Bieito Rubido, y la periodista Victoria Prego, dentro del ciclo organizado por la Diputación bajo el título genérico «El poder político y los medios de comunicación».

En general, fue el de ayer un debate de concordia, como la que permitió que se llegara al gran acuerdo de la Transición con el objetivo de no repetir nunca la negra historia pasada. Ante una sala que completó con creces todo su aforo y moderados por Curri Valenzuela, tanto Rubido como Prego sobrevolaron por la controversia sobre la pretendida —por algunos— modificación constitucional, pero no dejaron de abordar el candente problema del desafío independentista catalán.

El primer consenso llegó en torno a la inconveniencia actual del debate sobre la revisión del texto de 1978. «La reforma puede ser necesaria, pero ahora no gozamos de la serenidad pertinente para abrir ese melón, lo que nos puede llevar a lugares insospechados», resumió Rubido. En este sentido, el periodista gallego se refirió a la disposición de Mariano Rajoy a introducir cambios, «pero debemos saber primero qué vamos a cambiar». «Sí a la reforma pero no ahora ni así; sería una insensatez y un suicidio», remachóPrego.

¿Qué debería cambiarse? Para Victoria Prego, la revisión de la Carta Magna ha de ser meramente «cosmética». Y se refirió a cuestiones como la prevalencia del varón en la sucesión a la Corona. Rubido, aun dándole la razón, fue más allá, y abogó por la necesidad de que cuando se aborden esos cambios se fije una meta muy clara: todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos. Una sentencia que ya recoge el articulado actual pero que no se cumple de manera efectiva.

En este punto, ambos ponentes pusieron el ejemplo de la sanidad como epítome de la disparidad que en tantos aspectos ha ocasionado la asunción «devoradora» de competencias por parte de las comunidades autónomas.

«El día en que PP y PSOE se puedan entender, habremos cambiado la Historia de España»

Por eso, el director de ABC no dudó a la hora de defender «una racionalización del país».A su juicio, los cambios deberían llevar aparejados una recentralización de competencias en el Estado. Y citó tres: sanidad, justicia y educación. «Desde luego son cuestiones distintas a las que quieren los nacionalistas, pero eso introduciría serenidad en el debate político», zanjó, poniendo como ejemplo de buen funcionamiento la Organización Nacional de Transplantes, organismo envidiado en todo el mundo cuya gestión se encuentra centralizada.

Para ello, Rubido se refirió a la obligación de que por fin exista un gran pacto entre los dos principales partidos nacionales. «El día en que PP y PSOEse puedan entender habremos cambiado la Historia de España», expresó, citando el caso alemán como ejemplo a seguir. «Aquí eso parece una traición —completó la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid—, y lo necesitamos».

Porque —y de nuevo la conformidad entre los ponentes— la continua cesión del Estado se puso como germen principal de problemas como el secesionismo en Cataluña. «Allí el Estado ha estado ausente», recapituló Prego. «Desde la Transición hasta ahora no hemos hecho más que ceder, y no hemos conseguido nada», terció Bieito Rubido.

Ambos, no obstante, introdujeron un soplo de aire fresco y optimista en torno al futuro. Pues igual que el 23-F trajo consigo la modernización de las Fuerzas Armadas, Rubido se mostró convencido de que la crisis catalana servirá en las próximas décadas para rearmar a la sociedad «en torno a la unidad de España». «Ya no estamos ni en los debates carlistas ni en los de los años 30 del pasado siglo», dijo.