ENTREVISTA

«En Andalucía podemos llegar a rechazar al turista si no planificamos nuestro futuro»

Arturo Bernal, director gerente de Turismo Costa del Sol, advierte de que los récords de visitas no conllevan un turismo sostenible

Arturo Bernal, frente al Puerto de Málaga, antes de la entrevista
Arturo Bernal, frente al Puerto de Málaga, antes de la entrevista - FRANCIS SILVA

Primero en el Ayuntamiento de Málaga y ahora en Turismo Costa del Sol, dependiente de la Diputación malagueña, Arturo Bernal lleva más de diez años dedicado a la gestión pública del tesoro más preciado en esta tierra: su turismo.

¿Cuánto de coyuntura y cuánto de éxito propio tienen las grandes cifras que está arrojando el turismo?

La situación actual tiene un gran trabajo detrás. Con las empresas de promoción y apoyo a la comercialización. Pero a nadie se le escapa que la situación de inestabilidad política e inseguridad de nuestros principales competidores del Mediterráneo afecta. Túnez sí ha tenido al final buena campaña porque ha tirado los precios con apoyo de su gobierno. Pero países como Egipto se han desplomado. Eso ha significado un elemento de oportunidad para Andalucía y España que hemos sabido aprovechar. La cuestión es que ahora hagamos los deberes que se derivan de esta coyuntura, que pasará.

Y, ¿se están haciendo? ¿Qué siente cuando ve a los políticos sacar pecho de las cifras?

Me preocupa que todos nos estemos dejando llevar por los números y nos quedemos en la superficie. Que es sintomática de un trabajo, vale. Entiendo que después de años de dura crisis nuestros representantes necesiten lanzar mensajes optimistas. Pero desde la posición de liderazgo que tiene Andalucía deberíamos reflexionar para no caer en la autocomplacencia. Hay problemas que no están resueltos. El saneamiento, la estacionalidad, la sostenibilidad. El turismo debe llegar a un modelo que perdure en el tiempo. Estamos creciendo muchísimo, pero alguien tendrá que pensar qué modelo queremos para los próximos 30 años. Y como las administraciones trabajan con esquemas de mandatos o legislaturas, de cuatro en cuatro años, es difícil que se actúe.

Algo que siempre ha ocurrido preferentemente en el litoral.

Es lo que ha pasado aquí siempre. Desde la explosión disparatada de los años 60. De aquel boom viene nuestro modelo. Y nuestros problemas, como el de la estacionalidad. Decían los canales de comercialización: oye, que te llevo 5.000 turistas más el año que viene. Pues venga, a hacer hoteles y urbanizaciones, urbanizaciones y hoteles. Hasta tener un panorama como el que quedó. Pues ahora estamos en otro momento expansivo y nadie se pone a pensar un poco más allá. Tenemos un gran destino. Sin parangón. Pero el futuro no será nuestro si no lo planificamos.

¿Hablamos de morir de éxito?

De morir por la falta de planificación. Yo siento que estamos en manos de la touroperación, de los canales de comercialización. Y eso, en este negocio, no es admisible. Porque ellos ni están aquí ni tienen sensibilidad para hacer un destino que sea sostenible. Ambiental, económica y socialmente. No podemos estar al albur de lo que en cada momento marquen los canales de comercialización, porque estaremos construyendo un destino para las necesidades de terceros.

De eso no se habla en las ruedas de prensa triunfalistas.

No. Ni se hacen los necesarios estudios de carga. No podemos pensar en crecimientos ilimitados. Mire, hay ciudades, afortunadamente no andaluzas, donde ya se pone en las paredes «guiris go home». En Andalucía podemos llegar a rechazar al turista si no planificamos nuestro modelo futuro. En el pasado no lo hemos hecho, y por eso tenemos lo que tenemos ahora. Cada vez que hablamos de nuevo récord deberíamos pensar en que tenemos que dar esa noticia durante muchos años. Y para eso hay que regular.

¿Hay zonas cercanas al límite?

Claro. Eso pasa preferentemente en el litoral, como en todas partes. Un nivel de carga excesivo implica problemas con los servicios, con los suministros, las infraestructuras, con los gastos que se producen en otras materias como la seguridad. Habla con el comisario de la Policía y te dirá cómo se quiebra la cabeza para cubrir el territorio en verano. Todas estas cuestiones son las que provocan el límite del modelo.

¿En qué quedan entonces los planes estratégicos de los que tanto oímos hablar?

Es que nos quedamos en declaraciones de intenciones. Queremos turismo de calidad, nos dicen. Y lo primero es que nos cierran la escuela de hostelería de La Cónsula dos años. Tenemos que dar un servicio excelente, nos cuentan. Pues el agua de las playas está sucia por falta de saneamiento.

Eso ha sido una queja continua este verano, precisamente cuando más turistas había…

Así ha sido. El saneamiento integral es un tema capital. Parece mentira que el turismo, nuestro principal elemento de subsistencia, tenga los mismos problemas que hace 30 años. Avergüenza que la UE vaya a terminar multándonos por no llegar al vertido cero en plazo, diciembre de 2015. ¿Le pasaría algo parecido a Francia con sus quesos? Inconcebible. Más pensando que a la Junta, a la que por cierto pagamos todos un canon de saneamiento que no sabemos a dónde va, le quedan por hacer 47 actuaciones por sólo 350 millones de euros.

¿Está de acuerdo con las moratorias como la impuesta en Barcelona por Ada Colau?

No creo necesarias medidas tan salomónicas. Una moratoria es un fracaso de la planificación. Cortas y te cargas toda la expectativa privada que tengan los inversores. No. Un plan público, un marco de referencia de 20 años. De otro modo seguiremos al albur de los canales.

El golf está parado desde que IU gobernó el turismo andaluz.

Es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando no hay planificación. El decreto de la Junta, con una buena motivación, fue un error. Un error no consensuado que está costando demasiado revertir.

¿Es fácil convencer a los empresarios de la necesidad de planificar cuando el turista llega fácil?

Entre los empresarios hay de todo, como hay políticos de una u otra manera. Pero en general el empresariado andaluz está comprometido con su territorio. El año pasado se invirtieron 80 millones de euros en rehabilitación de hoteles. Lo que piden los empresarios es que les dejen trabajar y haya un marco de referencia estable. Lo primero ocurre poco y lo segundo, nunca.

El Parlamento andaluz acaba de aprobar una moción para que se garanticen las condiciones laborales de las camareras de piso en hoteles. El empleo siempre es una reivindicación constante. ¿Hay un problema laboral real en el sector?

El empresario trata de rentabilizar al máximo su inversión. Y la innovación tecnológica incide también en el empleo. Pero nosotros sí que defendemos que haya un retorno económico y social del beneficio privado al entorno. Eso hace que la comunidad local sea más sensible con tu empresa. Eso también es sostenibilidad. Si tienes a tu sociedad enfadada porque tus trabajadores cobran poco, o tus empresas contaminan, vas por mal camino. La administración, además de trabajar en promoción del turismo, debe poder pedirle a la industria que revierta sus beneficios a la comunidad local. Y eso se llama empleos dignos y estables, sueldos adecuados…

¿Qué ocurrirá con el turista británico? Hemos pasado del pesimismo total tras el Brexit a cierta euforia viendo que siguen subiendo sus reservas…

En Turismo Costa del Sol, desde el día del referéndum, constituimos un gabinete de crisis y después el Observatorio del Brexit. Hablamos del segundo mercado en importancia tras nacional. El 22%, 2.400.000 turistas en 2015 en la Costa del Sol. Hemos de ser capaces de detectar tendencias y tener capacidad de reacción… cuando se den. El Brexit no puede producir efectos positivos, pero de momento no se han evidenciado efectos negativos. Han crecido las reservas y su consumo. No se han desilusionado con este destino con el que se sienten a gusto desde hace muchos años. A partir de aquí, habrá que ver qué pasa con la paridad del euro con la libra, que por ahora no se ha resentido tanto, y también qué ocurre con los servicios que, como la sanidad, ahora reciben de manera gratuita.

En cuanto al resto de nacionalidades que nos visitan, ¿se ha dado algún otro dato sorprendente?

Polonia y países nórdicos han tenido incrementos enormes. En el caso de Polonia de hasta el 40 por ciento. Ése es claro efecto de lo que pasa en nuestros mercados competidores.

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