La actual imagen de la Virgen de la Cabeza data de 1944.
La actual imagen de la Virgen de la Cabeza data de 1944. - ABC
Sociedad

Virgen de la Cabeza, una víctima sin homenaje

Se cumplen 80 años de la desaparición durante la Guerra Civil de la talla de la Reina de Sierra Morena

JaénActualizado:

Jaén conmemora el 75 aniversario del fallecimiento en la cárcel del gran poeta oriolano Miguel Hernández, al que considera de la casa por su enlace con Josefina Manresa, natural de Quesada. La batalla de Lopera, uno de los episodios más cruentos de la contienda librados en Andalucía, también mereció un homenaje a las Brigadas Internacionales en 2016. Ninguna administración pública promueve, sin embargo, actos conmemorativos de la desaparición de la talla de la Virgen de la Cabeza, una joya escultórica del siglo XIII de la que se pierde la pista justo cuando, hace ahora 80 años, las tropas republicanas conquistan el Santuario.

«Hay dos hipótesis sobre la suerte que corrió la talla primitiva de la Virgen de la Cabeza tras su desaparición durante la Guerra Civil: o la escondieron o la quemaron. Lo más probable es que la quemaran».  El rector del Santuario, Domingo Conesa, llega a esta conclusión tras admitir que la búsqueda de la escultura que en su día llevaron a cabo los monjes trinitarios no dio ningún resultado positivo. Y puesto que las posibilidades de que aparezca son remotas, la orden no tiene previsto realizar una nueva investigación para descubrir el paradero de la que durante siglos fue la imagen mariana más venerada de España.

Romería de la Virgen de la Cabeza
Romería de la Virgen de la Cabeza-ABC

Tanto que los grandes cronistas del Barroco, de Lope a Cervantes, también Calderón, resaltaron la importancia de la romería de la Virgen de la Cabeza, la más antigua del país. En concreto, se celebra desde 1230, apenas tres años después de que la madre de Dios se apareciera a un pastor de Colomera que apacentaba su ganado en el cerro del Cabezo. Allí se yergue hoy el Santuario, reconstruido tras la destrucción provocada por el asedio del ejército republicano al contingente de guardias civiles resguardado junto a centenares de vecinos de Andújar en la Basílica. Entre los milicianos que participaron en el asedio destaca precisamente Miguel Hernández. Entre los asediados, el capitán Cortés.

Una desaparición, varias conjeturas

Domingo Conesa alude tan sólo a dos hipótesis concretas, pero lo cierto es que la desaparición de la talla de la reina de Sierra Morena ha suscitado otras conjeturas. El investigador Paco Cassani enumera varias de ellas: fue vendida a un anticuario colombiano o escondida en una ermita del municipio de Frailes o trasladada a Valencia o enterrada en la fosa común del cementerio del Santuario u ocultada en una ladera de Sierra Morena por el capitán Cortés.  La más plausible, sin embargo, es la que apunta a su destrucción. Más que nada porque es la tesis sostenida por supervivientes del asedio.

Uno de ellos, Juan Pedro Cortés, hijo del capitán, aseguró que la imagen estaba guardada en una alacena tallada en la roca, situada en una planta baja de la hospedería del Santuario. Otro testigo, José Liébana, interrogado por los republicanos  en el propio Santuario observó que las puertas de la alacena habían sido destrozadas y que en el exterior había sido encendida una hoguera, entre cuyos rescoldos destacaban ornamentos sagrados. Junto a la ceniza se encontraba el manto de la Virgen.

«Hubo expolio»

Si a pesar de esto se ha impuesto la tesis de la desaparición sobre la de la destrucción es porque el eufemismo forma parte del relato histórico de la izquierda.  Así lo cree al menos el portavoz de la comisión de cultura del PP de Andalucía, Antonio Garrido, quien destaca la eficacia del discurso socialista para construir una historia a su medida y obviar la parte que no le interesa. Como la de la desaparición de la talla Virgen de la Cabeza. En este sentido, asegura que la destrucción de imágenes sagradas durante la Guerra Civil fue una constante, motivada principalmente por odio a la fe católica, pero también, añade, por mero afán de lucro. «Hubo destrucción y hubo expolio», afirma.

La desaparición de la talla de la patrona de Jaén obligó a que fuera sustituida por otra escultura, la actual, realizada en 1944 por el imaginero granadino José Navas Parejo. El cambio no afectó a la veneración que el catolicismo profesa a la reina de Sierra Morena. Al respecto, el vicario general de la Diócesis de Jaén, Francisco Juan Martínez Rojas, aclara que esto es así porque las imágenes no son un fin en sí mismas, sino el medio para llegar a la realidad última, Jesucristo. El dignatario eclesial añade que durante la Guerra Civil desaparecieron numerosas imágenes sagradas sin que este hecho repercutiera negativamente en la población católica. «Lo que importa es la devoción», concluye.