Miles de personas han participado en la segunda manifestación contra los incumplimientos políticos.
Miles de personas han participado en la segunda manifestación contra los incumplimientos políticos. - J.L
Sociedad

Linares toma de nuevo la calle, «harta de engaños políticos»

Casi 30.000 personas exigen inversiones y empleo en una gran manifestación

JaénActualizado:

El recuerdo de los buenos tiempos ha sobrevolado manifestación que ha tenido hoy lugar en Linares, donde 30.000 personas, según la policía local, han expresado en la calle su hartazgo por los incumplimientos políticos que han convertido una ciudad pujante en un desierto industrial. Personas de todas las edades y estratos sociales, muchas de ellas provenientes de otros municipios afectados por la crisis económica, han advertido a las administraciones autonómica y central, por este orden, que no tolerarán más engaños a la clase política.

La movilización se ha proyectado hacia el futuro, pero se ha apuntalado en la memoria de la edad de oro de la ciudad. En la remembranza de la época en la que, dada la riqueza del municipio, el Banco Español de Crédito abrió en él su primera sucursal (la segunda fue en Barcelona). En la nostalgia del período en el que cuatro países (Gran Bretaña, Bélgica, Alemania y Francia) tenían consulado en ella. En la pérdida de un tiempo en el que militares de diversas naciones arribaban a fin de adquirir para sus ejércitos una ingente cantidad de vehículos Land Rover fabricados en la factoría Santana Motor.

El cierre de la fábrica en 2011 aceleró la decadencia de la ciudad. En el acto de despedida, su entonces propietaria, la administración autonómica, intentó enmascarar la defunción al proyectar un plan jaleado por los sindicatos de clase, pero que siete años después no ha dado prácticamente ningún fruto. Aquella escenificación fue un ejercicio de cinismo, a decir de una parte sustancial de los linarenses. «La Junta convirtió un funeral en una verbena», aclara José Alberto Utrera, portavoz de la plataforma Todos a una por Linares, impulsora de la movilización.

Con el 14 de septiembre de 2017, fecha de la primera gran movilización, como referencia, la plataforma ha conseguido que, como ese día, los ciudadanos secunden masivamente la protesta. Han participado en ella linarenses como Gema, de 43 años, que ha tenido que montar su negocio en el municipio vecino de Guarromán por las múltiples trabas administrativas, que, según denuncia, le han puesto en el suyo. O como Antonio, que ha viajado expresamente desde Málaga con otras cuatro personas, dos de ellas paisanas, para apoyar la reivindicación de una tierra otrora con pleno empleo y hoy territorio de prejubilados

El plan social de la Junta de Andalucía es el responsable de que un amplio porcentaje de la población esté prejubilada. Es el único compromiso que la plataforma admite que ha cumplido la Junta de Andalucía. Sin embargo, esto sólo garantiza la estabilidad económica de una parte envejecida de la población. Al resto no le queda más camino que el exilio laboral. Así lo entiende otro participante en la manifestación, Miguel, de 38 años, empleado de unos grandes almacenes, quien resalta que mantiene con muchos de sus amigos una relación virtual, a través de las redes sociales, porque han tenido que abandonar su ciudad para conseguir un puesto de trabajo.

Miguel asegura que, aunque el linarense es alegre por naturaleza, la tristeza derivada de la inestabilidad económica coloniza la ciudad poco a poco. Nada que ver, añade Antonio, con la época en la que Linares era el paradigma de la prosperidad. Ahora, añade otro manifestante, también Antonio, de 55 años, la ciudad se adentra en la modernidad de una manera renqueante por los incumplimientos políticos. Incumplimiento que, según vaticina Gema, motivará que su hijo, aún pequeño, decida cuando le llegue la edad abandonar su cuna. «Sé que se va a ir para no volver», lamenta.