ENTREVISTA

Juan Eslava Galán: «Hay una corriente de mala leche en la sociedad que se refleja en la escritura»

El novelista jiennense propone el retorno del humor a la literatura

El escritor andaluz Juan Eslava Galán
El escritor andaluz Juan Eslava Galán - VANESSA GÓMEZ
JAVIER LÓPEZ Jaén - Actualizado: Guardado en: Jaén

La literatura de humor es un género menospreciado, a pesar de que los más grandes escritores (Cervantes, Quevedo, Lope, Góngora...) lo elevaron a su más alta cota. Entre sus epígonos destaca hoy Juan Eslava Galán, novelista andaluz que apuesta por el retorno de la ironía a los textos.

– Eduardo Mendoza ha recibido el premio Cervantes. Mendoza, como usted, opta por el humor en su escritura. ¿Se ha premiado un género?

– Se ha premiado a un gran novelista al que admiro como escritor y como persona. Es una buena noticia que le hayan otorgado el Cervantes. Y un acto de justicia porque se lo merece.

– ¿Por qué son tan escasos los escritores que escriben para divertir?

– Creo que va con la época. En la edad de plata de la literatura española, los años 30, había muchos escritores de humor. Era un género muy en boga. Ahora, por el contrario, hay una corriente de seriedad y mala leche en la sociedad española que se refleja también en la escritura.

Juan Eslava Galán
Juan Eslava Galán- VANESSA GÓMEZ

– Pero la sociedad tiende más al ingenio que los escritores.

– Sí, la sociedad tiene más gracia que los escritores. La de ahora es una generación de escritores excesivamente serios. Me apena que crean que hacer humor es una frivolidad. La tremenda floración de literatos humoristas de los años 30, que se expande a los 40 a través de La Codorniz, demuestra que es un gran género.

– Ni siquiera los escritores andaluces reniegan del tono adusto al escribir.

– Los escritores andaluces no son distintos del resto. Y eso que su tierra está más vinculada a la alegría que otras zonas. Aunque parezca un estereotipo, el andaluz aprecia mucho el humor. Más que el vasco, desde luego. El escritor andaluz es más serio que la sociedad en la que vive, que es chispeante y tiene ocurrencias. El escritor, sin embargo, ha dado a su escritura una pátina de seriedad.

– No es su caso, desde luego.

– No lo es, pero debo aclarar que yo no hago chistes. Mi humor es, en cierto modo, serio. Y es didáctico. Mis lectores dicen que enseño deleitando. Ahí se ve mi vocación de docente.

– ¿Cómo ha llegado la escritura española a este punto de seriedad si la del Siglo de Oro es el máximo exponente de la ironía literaria?

– Hay que puntualizar que los escritores de aquel Madrid del Siglo de Oro, el la calle de la Huerta, eran gente de muy mala leche que utilizaba el humor corrosivo entre ella. Ahora no existen entre los escritores esas horribles enemistades. Ni tampoco aquel talento, claro.

– Sí. Ya nadie escribe El Quijote. Y casi nadie lo lee. ¿Debería ser obligatoria su lectura?

– Soy un lector de El Quijote original, pero entenderlo requiere un nivel cultural que no todo el mundo tiene. Desde hace un par de años, sin embargo, hay ediciones menos complejas que son magníficas. El Quijote traducido al español moderno que ha realizado Trapiello es una obra fundamental. Y lo mismo digo de El Quijote para niños de Arturo Pérez Reverte.

– ¿Hay en la literatura española un texto más humorístico que el diálogo que mantiene Alonso Quijano con la cuerda de galeotes?

– Es un pasaje fantástico. El Quijote está lleno de ellos. Aunque te sepas la novela de memoria siempre te sorprendes al leerla de nuevo.

– Al margen de El Quijote y de El Lazarillo, los libros de lectura obligatoria en la enseñanza adolecen de falta de humor. ¿Habría que incluirlo?

– No sé que decir. No se puede obligar a nadie a leer determinada literatura. La lectura es un acto casi espontáneo. Si el tono de la sociedad actual es desabrido, serio, habría que llevar la literatura, para mejorar a la sociedad, al terreno del humor, pero no ha sido así. Echo de menos una literatura humorística, como la inglesa.

– ¿No es contradictorio que la generación más preparada de la historia sea también una de las de más bajo índice de lectura?

– No estoy seguro de que esta generación sea la mejor preparada de la historia. Tiene más conocimientos que otras generaciones anteriores, pero también menos madurez. Vaya una cosa por la otra.

Un padre de la novela histórica española

Juan Eslava Galán, natural de Arjona, es uno de los padres de la novela histórica en España. Con un libro de este género, En Busca del Unicornio, ganó el premio Planeta en 1987. Catedrático de filología inglesa, este prolífico escritor (edita dos libros al año) cuenta con el favor del público y el beneplácito de la crítica. Además del Planeta, ha ganado los premios Chianti Ruffino, Fernando Lara, Andalucía y Ateneo. En 2015 ganó también el Primavera por su novela Misterioso asesinato en casa de Cervantes.

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