Hospital Médico Quirúrgico de Jaén
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Sanidad

Denuncian el fallecimiento de un hombre en el hospital de Jaén por presunta negligencia

La familia dice que permaneció casi 12 horas en la sala de espera, a pesar de que tenía un trombo

JaénActualizado:

Un hombre de 73 años ha fallecido en el hospital médico quirúrgico de Jaén tras permanecer casi 12 horas sin atención en la unidad de sueros, según asegura su familia, que califica de calvario la estancia hospitalaria del fallecido, Rafael Ortega Carrasco, que había sido intervenido por obstrucción de la aorta el pasado 5 de enero y dado de alta tres días después. Un persistente dolor en la pierna motivó un nuevo ingreso el día 24 y una nueva operación el 25. En el intervalo entre uno y otro día, la familia, que presentará una demanda civil contra el hospital, asegura que se produjo una cascada de negligencias.

Su hijo Rafael, indignado por lo sucedido, relata los hechos. Asegura que a las 11,30 acudió con su padre al servicio de urgencias del hospital médico quirúrgico de Jaén, donde rápidamente fue atendido por un médico en la consulta 7, que diagnostica una posible trombocitosis. A partir de ahí, sin embargo, afloró la lentitud. Fue trasladado a quirófanos para que lo reconocieran médicos especialistas en medicina vascular. En torno a 20 minutos después salió con el pie izquierdo vendado, al parecer para evitar que su pierna perdiera calor.

Rafael Ortega retornó entonces a urgencias. El médico de vascular consideró que su estado no era excesivamente grave, pero pidió su ingreso para al día siguiente drenarle la pierna y, en su caso, volver a operar. Le sugieren que el dolor se deriva de la primera operación del trombo, que impide la correcta circulación de la sangre. En ese momento, según expone su hijo, no había celadores, de modo que tuvo que bajarlo él mismo en el ascensor. Cuando llegó a urgencias, le dijeron que no había camas disponibles. Entonces se decidió su traslado a la sala de sueros. La mujer de la víctima, entre tanto, pidió a las enfermeras que le dieran la medicación que llevaba en el bolso, pero le respondieron que el hospital el que decide qué medicinas debe tomar.

El hijo del fallecido preguntó constantemente si había camas libres, pero la respuesta es siempre no. En este sentido, el denunciante asegura que había muchas camas vacías, pero que no había personal para hacerlas ni para limpiar las habitaciones. A las 22,40 horas le ingresaron por fin en la habitación 417. Rafael asegura que a esa hora su padre había empeorado y estaba casi deshidratado. No había recibido agua ni zumo ni había comido nada en todo el día. Entonces, le dieron un yogur y un analgésico.

A las 2 de la madrugada el hospital llamó a la mujer del enfermo, a quien Rafael, con un dolor intenso, pregunta por sus hijos y sus nietos. Sabía, según su familia, que se le iba la vida. Por entonces, el marcapasos no daba abasto. "Tenía el pecho reventado, morado", dice su hijo, quien reprocha a la doctora que no llamara a los especialistas hasta las 7 de la madrugada. El cardiólogo les dijo entonces que no había nada que hacer. A pesar de eso, a instancia de su hijo, lo operaron de nuevo. Salió vivo, pero su corazón, gastado, dejó de latir a media tarde.