Lorenzo Daolio, que regenta el chiringuito junto al del Marismeño
Lorenzo Daolio, que regenta el chiringuito junto al del Marismeño - ABC

El vecino del chiringuito de Pepe El Marismeño: «La Junta nos ha hecho una expropiación chavista»

El dueño del otro bar de playa de Punta Umbría asegura que su situación es «legal»

SEVILLAActualizado:

En la guerra de los chiringuitos de la playa de La Canaleta, en Punta Umbría (Huelva), hay varios frentes: por un lado están los vecinos, que se manifestaron el pasado domingo para mostrar su rechazo a la construcción de un «beach club» en la zona. Está Pepe «El Marismeño» y sus dos socios, que están construyendo el nuevo chiringuito, el citado club de playa. Y está, por último, el dueño del chiringuito que ya estaba allí antes de que El Marismeño quisiera instalarse en la zona. Se trata del italiano Lorenzo Daolio, un hostelero que lleva años explotando su bar en la playa y que tiene una muy mala opinión de la actuación de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de la localidad: «Mis abogados me dicen que lo que me ha hecho la Junta es una expropiación chavista».

Daolio reconoce que El Marismeño y sus socios tienen los papeles en regla. Y que se llevaron la concesión del chiringuito que ahora están levantando. Pero explica que el quid de este asunto está antes de la salida a concurso del bar en la playa. «Las concesiones de los chiringuitos de Punta Umbría acaban en 2013. Entonces, según la Ley de Costas, quienes ya teníamos un chiringuito, podíamos pedir la concesión directa a la Consejería de Medio Ambiente, que es lo que hago. Me la conceden en 2014, se publica en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) y se dan 20 días para que el Ayuntamiento o quien quiera, alegue», relata. «Nadie alegó, nadie», sigue. Cuando Daolio creía que ya estaba todo arreglado, más de un año después le llega una carta de la Junta. «Medio Ambiente me dice ahora que la concesión no es mía sino que se la da al Ayuntamiento. Y lo hace pasado el plazo del BOP, me expropian los mismos que me habían dado la concesión», explica.

Esperando al TSJA

Con la nueva carta de la Consejería de Medio Ambiente, Daolio acudió a la Justicia. «El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía tiene pendiente resolver la adjudicación de mi chiringuito, así que el Ayuntamiento no puede sacar a concurso uno nuevo. Tienen que esperar a que se resuelva lo mío», relata indignado.

Aunque su guerra directa es con el «beach club» que se levanta junto a su chiringuito, este empresario no centra sus críticas en El Marismeño sino en la actuación de las dos administraciones, «ambas del PSOE», puntualiza. «A estas alturas nos esperamos cualquier barbaridad», dice.

Pero sí está preocupado por lo que pase con el negocio del Marismeño: «Solo va a poder quedar uno, el mío o el suyo. Si el TSJA me da la concesión que reclamo, entonces El Marismeño no podrá abrir porque no puede haber dos chiringuitos tan cerca», explica. ¿Y si la Justicia no le da la razón? «Entonces ya no sé. Estamos en manos de un grupo de locos», se queja.

Mientras espera la sentencia del TSJA, que cree que llegará antes de final de año, los procesos judiciales se le acumulan a este empresario italiano. De momento tiene ese, otro contencioso por un proceso sancionador del Ayuntamiento que paró un juez de Huelva y, además, uno penal, que piensan interponer contra quien les ha denunciado, dicen, con datos falsos para torpedear su negocio.