Pepe El Marismeño, en una imagen de archivo
Pepe El Marismeño, en una imagen de archivo - ABC

El Marismeño, sobre su chiringuito: «La catedral de Burgos también era fea en obras»

El artista presume de buenas amistades en casi todos los partidos políticos de Huelva salvo Unidos por Punta Umbría

SEVILLAActualizado:

El artista y empresario Pepe «El Marismeño» ha querido salir al paso de las acusaciones contra su polémico chiringuito en Punta Umbría (Huelva). La construcción del «beach club» ha puesto en su contra a los vecinos de la zona y a algunos políticos locales. Le acusan de levantar junto a dos socios un chiringuito en la playa de La Canaleta junto que no se ajusta a lo que se concedió en la licencia, es decir, una infraestructura desmontable de madera. Y de hacerlo además junto a otro establecimiento igual, lo que no cumpliría la ley, dicen los detractores del negocio.

El Marismeño cree que la gente «critica una obra. Y hasta la catedral de Burgos era fea en obras». El hostelero asegura que son «cuatro desalmados» los que hablan mal de su negocio y está seguro de que parte del problema es que él está por medio. «Dirán que como soy famoso, pues vamos a por él. Es injusto que me acusen a mí porque soy El Marismeño», se queja.

«Lo que ha habido es un bulo que han ido soltando de que esto va a ser una discoteca y es mentira», aclara. «Vamos a tener música y copas, pero por la tarde, nada de noche. No queremos trabajar la noche, no es nuestro negocio». Pero, insiste, hay que esperar a ver el resultado: «Que esperen a ver la vegetación, la tarima de madera, la terraza», pide.

En lo que insiste El Marismeño es en que él tiene todos los permisos, algo que habían puesto en duda desde la oposición a su negocio. «Yo me presenté a un concurso público con otras nueve empresas y lo gané. De permisos no hay ningún problema», explica.

Más allá de cuestiones legales, el empresario saca pecho: «A mí no me han regalado nada. Yo salí de la droga y me he levantado solo. Pago mis impuestos, mi Seguridad Social, tengo unos 50 empleados, dos centros de drogodependencia, dos chiringuitos más y una cafetería».

Amigos políticos

No solo presume de su carrera y su experiencia empresarial. También de su buena relación con los políticos de Huelva. «Tengo amigos del PP, del PSOE, de IU. De todos los colores tengo amigos, menos de un partido, del Unidos por Punta Umbría (UPU) de José Carlos Hernández». Y acusa directamente al edil de UPU de atacarle porque, asegura, «un cliente suyo se presentó al concurso en el que me dieron la concesión del chiringuito y él no ganó».

Mesa de contratación

Hernández lo niega: «Es cierto que un cliente de mi despacho se presentó a la licitación, pero yo lo que les llevo es una pleito que no tiene nada que ver con el proceso de los chiringuitos. Es más, yo me abstuve de votar en la mesa de contratación precisamente porque estaba un cliente de mi despacho», explica.

El Marismeño tampoco entiende la polémica sobre la presencia del director general de Urbanismo de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía en un vídeo que subió a su perfil de Facebook y en el que ambos bromean sobre el chiringuito. «Punta Umbría no es Nueva York, aquí nos conocemos todos. Y si te veo por la calle y te saludo, me devuelves el saludo», apunta. «Yo quise quitar el vídeo pero Márquez me dijo que no, que él no había hecho nada malo y que estaba allí a título personal, no como cargo de la Junta», insiste. «Era un vídeo casero de broma, no hay más», dice.

Otro de los puntos de fricción entre la empresa de la que es socio El Marismeño y los que se oponen al chiringuito es la construcción del mismo. Los materiales usados son uno de los focos de la polémica. Quienes quieren que se pare la obra aseguran que debería ser una infraestructura desmontable de madera. Pero que es de hormigón y fija. «Yo quiero abrir todo el año, así que no lo puedo hacer de madera, por la cercanía del mar. Además que por ley puedo cambiar los materiales. Quiero hacer algo moderno y eso con madera no podía, así que lo cambié», reconoce. «Punta Umbría necesita restaurantes. En el mío por ejemplo se van a generar unos 25 puestos de trabajo. Eso es importante».