El Grupo Municipal del PP de Almonte en una de las sesiones plenarias de esta legislatura
El Grupo Municipal del PP de Almonte en una de las sesiones plenarias de esta legislatura - M. A. J.
DIMISIONES EN EL PP

Dimiten siete de los ocho concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Almonte

Los ediles piden «disculpas» al electorado y basan su decisión en el cambio experimentado por el partido desde que José Antonio Faraco fuera elegido como presidente local

ALMONTEActualizado:

Desbandada en la oposición del Ayuntamiento de Almonte. El Partido Popular, que ostenta ocho de los 11 asientos que conforman la contra del equipo de Gobierno socialista en el Pleno se desmoronaba esta tarde al dimitir y entregar sus actas siete de los concejales, con el antiguo alcalde, el popularJosé Antonio Domínguez Iglesias, a la cabeza. Se trata, además de Domínguez Iglesias, de Rocío Ramos, Rocío Villa, María Elena Laro, Manuel Ángel Coronel, Fátima Pérez y Tomi García. Todos menos uno, el actual presidente del partido a nivel local, José Antonio Faraco, al que los ya antiguos ediles achacan el motivo de su decisión. «Nos presentamos a las elecciones en un proyecto encabezado por José Antonio Domíguez Iglesias, un proyecto compuesto por ideas y por personas que por encima de todo velarían por los intereses de Almonte», ha tratado de justificar Rocío Ramos, una de las cabezas visibles del grupo que en su día, además, fue candidata por el PP de Huelva al Parlamento de Andalucía. «Pues bien, las reglas del juego en el PP de Almonte han cambiado hasta el punto de no sentirnos identificados con el rumbo que traza el nuevo proyecto que en el pasado mes de julio comenzó su andadura y que lidera como cabeza visible nuestro compañero y concejal Faraco», ha sentenciado sin ambages de ningún tipo y ante la pétrea mirada del aludido.

Los choques entre el nuevo presidente del PP de Almonte, José Antonio Faraco, y el grupo que ha permanecido fiel al antiguo alcalde y posterior candidato y líder de la oposición, José Antonio Domínguez Iglesias, no han sido un secreto para nadie. No en vano, Domínguez Iglesias trató de impugnar el congreso local que encumbró en julio a la presidencia a Faraco, alegando defectos de forma. Un cónclave al que no asistió ninguno de los concejales hoy dimitidos. Supuso aquella cita, además de una zancadilla para las aspiraciones de revalidar la condición de candidato en las próximas municipales, un revés para Domínguez Iglesias por parte del provincial, que apoyó sin fisuras la candidatura del actual presidente.

Sin embargo, el tiempo no ha ayudado a diluir unas discrepancias que Rocío Ramos no ha dudado en poner de manifiesto con un discurso lapidario en el que ha destacado que «los nuevos objetivos están muy alejados de nuestros principios que marcan nuestra forma de vivir y nuestra forma de hacer las cosas». «Los objetivos ahora son otros; nos consideramos personas de palabra y de compromiso y es por ello que en esta etapa nosotros no tenemos cabida», ha zanjado la concejal.

No son las únicas bajas que experimenta el Partido Popular desde que comenzó la presente legislatura. La inestabilidad del grupo municipal ha sido la tónica general desde el primer momento. Así, a las siete últimas dimisiones hay que sumar tres anteriores: las conjuntas de José Carlos Curto - uno de los pesos pesados del anterior Gobierno de Domínguez Iglesias y miembro de la dirección provincial del partido -, y de Miguel Ángel Fernández, que manifestaron en su marcha graves desavenencias con el por entonces líder de la oposición, Domínguez Iglesias. A estas dos dimisiones hay que sumar la de Lidabeth Romero, que abandonó la disciplina del grupo municipal para participar en un famoso programa de Canal Sur Televisión.

La elecciones locales de 2015 dibujaron un escenario político en el que el PSOE gobierna en minoría con diez concejales frente a los ocho del PP, los dos de Mesa de Convergencia – marca blanca de Podemos en Almonte -, y un concejal por IU. A pesar de que la suma de los concejales de la oposición supera al número de ediles socialistas, las continuas ausencias de algunos de ellos, mayoritariamente populares, de las sesiones plenarias, han impedido a esta hacer frente común y tumbar decisiones del equipo de Gobierno con las que manifiestamente estaban en desacuerdo.