HOSPITALES

Spiriman, el médico que orquesta una rebelión sanitaria en Granada

El doctor Jesús Candel ha convocado una manifestación el 16 de octubre para protestar por la fusión hospitalaria

Jesús Candel, médico de Urgencias en Granada
Jesús Candel, médico de Urgencias en Granada - ABC

Sus vídeos de protesta en redes sociales van camino de alcanzar dos millones de reproducciones. Los comentarios son en su mayoría de apoyo. El fenómeno viral de Spiriman, álter ego del doctor Jesús Candel, está consiguiendo movilizar a Granada para que salga a la calle el próximo 16 de octubre. Se siente apoyado y el médico de urgencias ha convocado una manifestación contra la llamada fusión hospitalaria del Parque Tecnológico de la Salud, que podría estar poniendo en riesgo la vida de los pacientes, opina. Él lo tiene clarísimo: "La Junta ha camuflado un gran recorte con la apertura de un nuevo hospital en la ciudad".

"Aquí había dos centros hospitalarios: el Virgen de las Nieves y el Clínico", apunta el doctor. Estos edificios de atención general ofrecían un servicio prácticamente integral. Los pacientes ingresados podían ser atendidos en el mismo complejo sin necesidad de traslados. Esa situación ha cambiado con la fusión en el PTS, que pretendía dotar a Granada de un nuevo sistema de organización sanitaria: un hospital general en el norte de la ciudad, otro en el sur.

Le parece correcta la idea. El problema, opina, es la falta de lógica a la hora de reordenar las distintas especialidades médicas en estos centros, lo que obliga a los pacientes a trasladarse de un sitio a otro. Con el consiguiente riesgo vital que esto supone para el enfermo: "No tiene sentido... Antes llegabas al Clínico y te trataban directamente allí".

"La ciudad, por población, necesitaba dos hospitales y en los 90 se planteó un proyecto para poner uno en el norte y otro en el sur, pero en 2012 tiraron todo lo que había hecho y se inventaron el concepto de la fusión", apunta Candel. Ese cambio se habría producido en 2012, año en el que "los del PSOE ganaron las elecciones creyendo que iban a perder el Gobierno en Andalucía". Tenían la secreta intención, según Spiriman, de dejar como herencia al partido sucesor un conflicto sanitario. Y apunta dos nombres: Martín Blanco, viceconsejero de Sanidad, y Juan Tomás García, alto cargo del Servicio Andaluz de Salud. Dice que las siglas partidistas le dan igual. Jesús Candel busca una solución que pasa por volver al planteamiento original del proyecto. La fusión "no es viable, no puede ser, nunca ha sido, que no nos cuenten más milongas", exclama con vehemencia y pasión a causa del hartazgo y del amor por una profesión que conoce bien. Porque está en activo, trabaja en urgencias en el Ruiz de Alda.

El sueño del Albaicín

Spiriman viste bata blanca, boina gris y gafas de sol. Ocultan ojos y ojeras que demuestran su nivel de inmersión en el tema. Se siente con fuerzas para seguir como lo haría cualquier superhéroe: sin dejar nunca de serlo. Unos habitan sólo en los cómics y surgen de accidentes nucleares. Spiriman es real y tiene y utiliza el poder de ayudar a la gente. Además de ser médico, capitanea la Fundación Spiribol, ubicada en una nave donde acuden niños en riesgo de exclusión social. Allí imparten clases de spiribol, un deporte inventado en Granada por el abuelo de Jesús Candel. Se juega con dos palas y una cuerda que va atada a un poste por un lado y a una pelota por el otro. Gana el que consigue enrollar la bola hacia su lado. Las reglas corrieron a cargo del nieto. Hace ya años que fomenta y difunde este deporte, el spiribol, para recaudar fondos con los que sostener un gimnasio con monitores; una oportunidad.

En la Fundación Spiribol –su sede se ve desde la autovía, a la altura de Peligros- entrenan, compiten y crecen jóvenes del Almanjáyar, el barrio que más le duele a Granada, y del pueblo vecino ya citado. Los jóvenes van por las tardes. Es el sueño que una vez tuvo Jesús Candel cuando el spiribol no tenía nombre y sólo era el genial artilugio de un abuelo. "¿Os imagináis que creamos un deporte con el que podamos ayudar a otros niños?", dice Candel que dijo a sus amigos pequeños de Nuestra Señora del Pilar, una casa hogar del corazón del Albaicín con la que colaboraba antes: "Las monjas me cogieron y...". Hace poco le llamó Bryan, que ahora tiene mujer, hijos y trabajo, para agradecerle el cariño que Spiriman le dio cuando niño.

Spiriman es la voz de un malestar general, dice, silenciado. Los profesionales sanitarios hicieron referendos y perdió la opción de la fusión que finalmente se ha impuesto. Tal vez esa sea la clave del apoyo masivo que, parece, tendrá la convocatoria del 16 de octubre, a las 12:00 horas. La manifestación partirá del Hospital de San Cecilio y culminará en la Fuente de las Batallas. El superhéroe advierte: es sólo el principio. Asegura disponer de información sensible que piensa sacar a la luz poco a poco. Como ocurre con aquellos que se rebelan, Spiriman ha perdido el miedo, no quiere callar ahora que ha empezado a alzar la voz al grito serigrafiado en su camiseta -"Yeah!"- con el que termina los vídeos.

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