Vistas de la Alhambra
Vistas de la Alhambra - EFE

Una policía infiltrada ratifica irregularidades en los accesos a la Alhambra

Ha explicado que conoció al considerado principal acusado, Francisco C.J. y a su hija, Belén C.D., y ha apuntado que eran los que más frecuentaban los accesos al monumento

GRANADAActualizado:

Una agente de la Policía Nacional que trabajó casi tres meses infiltrada en la Alhambra como si fuera azafata de una agencia de viajes ha ratificado que presenció irregularidades en los accesos, con grupos que excedían el número fijado, personas sin entrada o con el pase ya cortado.

La policía ha declarado a propuesta de las acusaciones y las defensas y ha explicado que, desplazada desde Sevilla, trabajó infiltrada como azafata los meses de octubre, noviembre y hasta el 24 de diciembre de 2005 y que se presentó en la Alhambra como trabajadora de la agencia «Granada on line».

Ha detallado que su cometido era «observar» posibles irregularidades en los accesos al monumento, el más visitado del país, y que se ubicó en la puerta de los Palacios Nazaríes, desde donde apuntaba incidencias que ha expuesto en su atestado, en el que aparecen solo las que cuentan con todos los datos «porque a veces no tenía un nombre o un cargo y eso no lo apuntaba».

La agente infiltrada ha explicado que conoció al considerado principal acusado, Francisco C.J. y a su hija, Belén C.D., cuando inició su investigación y ha apuntado que eran los que más frecuentaban los accesos al monumento.

Ha dicho que siempre tenían entradas, que si a algún guía le faltaban llamaban a los dos procesados y que padre e hija les facilitaban los pases, y ha ratificado que vio pasar a turistas con el denominado sistema de compensación.

«A veces entraban grupos con más personas y decían que luego ya se arreglaba con la compensación, pero pasaban las horas, te ibas y nada», ha detallado la agente en alusión al sistema de compensación, por el que se permitía acceder, por ejemplo, a 35 personas con el pase de 30 y el exceso de cinco se compensaba con menos turistas en el siguiente grupo.

Ha apuntado que este sistema le pareció «una barbaridad» y que percibió un trato favorable a padre e hija, con los que los controladores de los accesos eran menos estrictos.

«No tenían ningún tipo de problema», ha reiterado la agente, que ha asegurado que vio acceder a grupos sin entrada, con entradas ya recortadas o con más miembros de lo establecido y a turistas con entrada individual en pases de grupos, entre otras incidencias.

«Mi función era observar, ni me dieron nombres ni objetivos», ha detallado la agente a preguntas de una de las defensas, que le ha cuestionado por su relación con la agencia «Granada on line».

Junto a esta agente, también actuó infiltrada otra policía que trabajó en las dependencias del Patronato de la Alhambra para observar tramitaciones y posibles irregularidades en los accesos.

El juicio trata de aclarar el supuesto fraude en los accesos a la Alhambra, por el que la Fiscalía pide penas de entre cuatro y nueve años de cárcel por posibles irregularidades en los accesos al monumento ente 2002 y 2005.

Lograron que se permitiera el acceso de clientes sin entradas, con unas compradas pero cuyo uso no se correspondía con los datos que figuraban en ellas o imprimidas «de manera ilícita».