Último palazo en la excavación más reciente para encontrar a Lorca en Alfacar
Último palazo en la excavación más reciente para encontrar a Lorca en Alfacar - L. R.
GRANADA

Gresca entre investigadores por la búsqueda de los restos de Federico García Lorca

Denuncian la falta de permisos para usar georradar en la zona donde una nueva versión señala como el lugar donde fue enterrado el poeta de Granada

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Aunque se desconozca el lugar donde fue asesinado y enterrado, la figura de Federico García Lorca vive instalada en la polémica. La última tiene que ver con la nueva búsqueda de sus restos y la denuncia formulada por el investigador Miguel Caballero, quien en 2016 dirigió las más recientes excavaciones realizadas para encontrar el cuerpo del poeta con una serie de trabajos arqueológicos que contaban con todos los permisos, a diferencia de la última prospección.

Caballero pone en cuestión la falta de permisos administrativos para un reciente rastreo con georradar en la fuente del parque Federico García Lorca de Alfacar, próximo al paraje donde se presupone que fue asesinado y enterrado el poeta. En un escrito dirigido a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Granada y al que ha accedido ABC, Miguel Caballero pide que se verifique si el sondeo contaba con la «oportuna autorización», extremo que ha desmentido a este periódico el propio Ayuntamiento de Alfacar.

Por ello, Caballero solicita a la Junta que proceda a la apertura de un expediente informativo para castigar la posible irregularidad al autor de la misma, el propietario de la empresa Falcon High Tech, que tendría «antecedentes» por hechos similares en el año 2009, lo que dio lugar al inicio de los trámites sancionadores. En caso contrario, Caballero emprenderá acciones legales por su cuenta, advierte.

Nueva vieja teoría

El origen de esta denuncia surge a raíz de un artículo periodístico sobre este sondeo geológico, que revela anomalías que enlazan con una teoría sobre el paradero del cuerpo de Lorca que, si bien no es novedosa, tampoco había cogido fuerza hasta este momento. Esta «última pista» señala el lugar exacto donde podrían estar los restos del poeta: 20 centímetros por debajo de la fuente del parque que lleva su nombre en Alfacar.

Algunos testigos presenciales aseguran que aparecieron restos óseos y una muleta de madera –material que en condiciones normales se descompone bajo tierra– durante la construcción del parque en los años 80 que podrían corresponderse con los del maestro republicano –era cojo– y los banderilleros anarquistas fusilados junto a Federico en 1936. Según esta teoría, habrían sido depositados en una bolsa y enterrados bajo la fuente que preside el parque, donde ya se realizó una excavación sin éxito.

El hispanista Ian Gibson, que pide ahora buscar en este nuevo enclave bajo sospecha, ya trató en 2009 de encontrar en un rincón de este parque los restos de Federico, en la zona donde se halla el monolito a su memoria; el punto exacto donde se creía popularmente que fue muerto y sepultado. Sin embargo, esta teoría ya se demostró errada y la fuente que la sustentaba –Manolillo «El Comunista», su supuesto enterrador– no goza en la actualidad de credibilidad alguna.

Último intento

Las versiones están enfrentadas y difieren en cuanto a la ubicación donde podrían encontrarse los restos del poeta, sin descartar la posibilidad de que su cuerpo fuera trasladado, que es la conclusión a la que ha llegado el equipo científico multidisciplinar que dirigió Miguel Caballero en 2016 junto al experimentado arqueólogo Javier Navarro.

Caballero localiza el lugar del fusilamiento a unos 500 metros del citado parque y antes de llegar al Barranco de Víznar, donde hay una fosa común y otra más pequeña en la que permanecen tres cuerpos sin identificar. En esta zona se produjeron diversos fusilamientos, siempre de dos, cuatro o más personas, «pero en ninguno se fusiló a tres», comenta a este periódico Javier Navarro, que cita fuentes documentales oficiales y recuerda que Lorca murió con otras tres personas.

En ese lugar entre el parque y el barranco, conocido como el Peñón del Colorao, la Falange instaló un campamento militar durante la Guerra Civil y es ahí donde se ubicaba el manantial natural –actualmente está lodado– junto al que fue asesinado Federico, como confirmaron sus propios verdugos al periodista falangista Eduardo Molina Fajardo, que recogió su testimonio en su libro «Los últimos días de Federico García Lorca», el ensayo más certero sobre la muerte de Lorca publicada hasta la fecha y sobre el que Caballero ha sustentado su trabajo.

Aunque esta última búsqueda en el Peñón del Colorao concluyó sin encontrar rastro de los cuerpos, los investigadores consideran que obtuvieron más que sobradas evidencias de que en ese punto algo fue enterrado y más tarde desenterrado «por la mano del hombre». Así lo demuestra la rotura que presenta la capa de caliche del terreno, un sustrato cálcico que se forma con el paso del tiempo. Además, las dos balas que aparecieron durante la excavación han sido analizadas y se corresponden con la munición empleada por el bando nacional.