FRAUDE

Caso Alhambra: «Mi cuñado la manejaba como si fuera su cortijo»

Un familiar acusa al principal implicado de tener atemorizados a los trabajadores

Macrojuicio del caso Alhambra
Macrojuicio del caso Alhambra - ÁLEX CÁMARA

La primera procesada en ser interrogada en el juicio por el caso Alhambra, María Pilar A.B., acusó el pasado lunes a su cuñado Francisco C.J., considerado por la Fiscalía «figura capital» de la «trama defraudatoria», de hacer del monumento nazarí su «cortijo» y describió el miedo que le tenían los trabajadores. Esta acusada ha sido la primera en prestar declaración ante el tribunal que juzga el supuesto fraude en los accesos al recinto monumental granadino tras ratificar el acuerdo de conformidad alcanzado con la Fiscalía y aceptar una rebaja de pena a nueve meses de prisión por delitos de apropiación indebida y falsedad.

Durante la segunda sesión de la vista oral, que sienta en el banquillo a medio centenar de acusados, María Pilar A.B., que fue administradora de la agencia de viajes Washington Irving Travel, dijo que para algunos de los principales enjuiciados, entre ellos su cuñado, la Alhambra era un «cortijo» en el que «hacían y deshacían» en cuanto a la gestión de los accesos y visitantes.

La acusada describió que conoció las irregularidades, que ella misma llegó a denunciar ante la Policía Autonómica -lo que luego daría inicio a la investigación judicial-, a raíz de tener problemas en un restaurante del que era socia junto a otros procesados. En este establecimiento observó que muchos de los clientes, en su mayoría trabajadores del Patronato público que gestiona la Alhambra, no pagaban debidamente sus consumiciones o contaban con importantes descuentos mediante una «tarjeta VIP».

María Pilar A.B. sostuvo ante el tribunal que, mediante esas consumiciones o incluso viajes, «se pagaban» a los empleados del monumento los «favores» que hacían a su cuñado, Francisco C.J. -guía de la agencia Daraxatour-, por permitir de forma irregular el acceso al monumento a los visitantes que gestionaba desde su empresa. «Actuaba como todo, como proveedor de entradas, como guía, era el multiusos de la Alhambra», sentenció al referirse al hermano de su marido, quien por su parte inicialmente también estaba procesado y que quedó fuera del caso después de que la Fiscalía y la Junta de Andalucía le retiraran el pasado jueves su acusación.

María Pilar A.B. describió además que, una vez que mostró su oposición a esa forma de gestionar el restaurante y empezó a trabajar para la agencia de viajes que administraba, se encontró con numerosos problemas por parte de cierto personal del monumento, que en cambio sí facilitaba el acceso a los grupos de Francisco C.J. Según su testimonio, los turistas gestionados por este último llegaban a entrar sin entrada en la puerta de los Palacios Nazaríes, mientras que ella tenía problemas con sus grupos y recibía «pegas» e incluso insultos.

Fastidiar el sistema

«Era joderme por joderme, como represalia», dijo ayer la acusada, al tiempo que ha sostenido que le ponían todos esos problemas porque ella, al denunciar las irregularidades, había «fastidiado» el sistema de accesos montando.

«Me hicieron la vida imposible desde el minuto uno (...) Cuando pongo la denuncia en la Policía Autonómica es porque ya estoy achicharrada», insistió María Pilar A.B., que añadió que muchos de los trabajadores mantienen «mucho miedo» a algunos de los principales encausados. A pesar de haber aceptado una condena por apropiación indebida y falsedad, aseguró ante el tribunal que nunca se hizo con ningún dinero ni usó entradas falsas y que llegó a un acuerdo con la Fiscalía, que rebajó su pena a nueve meses de cárcel, como una «oportunidad procesal», por su familia y por su fe en la Justicia.

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