El Museo Ángel Barrios, la casa de la Alhambra donde residía el músico granadino
El Museo Ángel Barrios, la casa de la Alhambra donde residía el músico granadino - IDEAL
ALHAMBRA

La Alhambra se gasta 150.000 euros en un museo que ya ha sido inaugurado dos veces

El espacio abrió en los 60, cerró, se remodeló en 1991 para implementar «los últimos avances en museografía» y volvió a ser clausurado por falta de personal

GranadaActualizado:

El Patronato de la Alhambra, controlado por la Junta de Andalucía, ha propuesto recientemente apartar de la disputa política la gestión del monumento, cuestionada por los diversos casos de presunta corrupción que están siendo investigados por la justicia. A pesar de los 33 millones de euros de remanente de tesorería con los que cuenta la fortaleza nazarí, la administración de su economía sigue suscitando críticas cada cierto tiempo. Y no es de extrañar a la vista de, por ejemplo, una de las últimas decisiones que ha tomado la Alhambra: reabrir un pequeño museo que ha sido inaugurado en dos ocasiones anteriores, y con las mismas obras que ya se encontraban allí.

El pasado lunes, el director de la Alhambra, Reynaldo Fernández Manzano, anunció que el Patronato ha licitado las obras que harán posible la inauguración del Museo Ángel Barrios, uno de los más importantes y reconocidos músicos granadinos del siglo XX. Para ello, el monumento cuenta con un presupuesto de casi 150.000 euros para adaptar este espacio «con todas las condiciones que tienen los museos modernos de climatización, iluminación o control de humedad», dijo Fernández Manzano en la presentación, donde también apuntó que el diseño de la remodelación correrá a cargo del arquitecto granadino Juan Domingo Santos, partícipe del desechado y polémico proyecto del Atrio.

Curiosamente, fue el propio Reynaldo Fernández quien, en 1991 y en calidad de comisario, trabajó por la reapertura del museo. La hemeroteca de ABC da cuenta de aquella noticia, en la que se reseñaba que la casa donde residió Ángel Barrios contaría con «los últimos avances en museografía». Y no eran pocos; entre otros, se implementaron sistemas de seguridad, iluminación con luces frías con filtros, vitrinas especiales o un sistema radial de calefacción bajo moquetas de material ignífugo en las tres pequeñas salas de que dispone este espacio.

Como en 1991

La teóricamente nueva apuesta de Reynaldo Fernández Manzano –músico y musicólogo de profesión, y en esa línea está tratando de dejar su impronta en el monumento– difiere en poco de aquella inauguración recogida en las páginas de este periódico. Ya en aquel momento, el Patronato, al frente del cual estaba entonces Mateo Revilla, trató de ampliar la propuesta del Museo Ángel Barrios para hacer de éste un espacio que recogiera la realidad cultural de la Granada de los años 20 del pasado siglo.

El principal objetivo de esta exposición permanente consiste en ambientar el hervidero cultural que era Granada en los albores del siglo XX, en torno al cual orbitan personajes como Federico García Lorca, los hermanos Machado, Manuel de Falla o Isaac Albéniz, asiduos a la taberna El Polinario, ubicada en el mismo edificio que hoy es el museo –donde antaño se encontraban los baños árabes de la Alhambra– y regentada en su día por el padre de Ángel Barrios. Es por eso que el museo exhibirá obras de éstos y otros tantos artistas coetáneos: Zuloaga, López Mezquita o Rusiñol, además del legado del músico granadino, que fue donado por su hija en 1975, pocos años después de que la casa de Barrios –fallecido en 1964– abriera por vez primera como museo a finales de los 60.

En esencia, se trata de una oferta prácticamente idéntica a la que ahora ha anunciado el Patronato de la Alhambra. Nadie cuestiona el valor que puede aportar ampliar la oferta museística y periférica para completar la experiencia de conocer la Alhambra y el Generalife con el fin de hacerla extensible a otros aspectos de la vasta cultura granadina, pero no deja de llamar la atención que el monumento apueste por reabrir un espacio que ha sido clausurado en dos ocasiones.

Falta de personal

Fuentes internas del monumento consultadas por este periódico coinciden en manifestar su sorpresa por la elevada cuantía para poner a punto el museo, máxime cuando ya contaba con los elementos para exponer las mismas obras: «El Patronato tiene dinero y puede permitirse hacer lo que pretenda, pero tienen que darle una prolongación en el tiempo».

Las fuentes referencias reseñan que se trata de «otra muestra del abandono de los bienes patrimoniales de la Alhambra», pues el Museo Ángel Barrios ya ha tenido dos vidas y «entró en decadencia a finales de los 90 hasta su clausura por la falta de personal» tras una rápida agonía, ya que no abría todos los días y finalmente cerró sin ni siquiera horario fijo.

La historia es cíclica y quienes la ignoran están condenados a repetirla. Ahora que la Alhambra ha decido abrir por tercera vez el Museo de Ángel Barrios, el Patronato tiene la oportunidad de no incurrir en los mismos errores que llevaron este espacio al olvido.