La imagen de la Virgen de la Aurora a su paso por las calles lucentinas
La imagen de la Virgen de la Aurora a su paso por las calles lucentinas - J.M.G.
LUCENA

La Virgen de la Aurora inunda de devoción las calles de su barrio, como desde hace 300 años

El desfile procesional partió de la iglesia de Santo Domingo

LUCENAActualizado:

En la noche de ayer se celebraba la procesión oficial conmemorativa del 300 aniversario fundacional de la Cofradía de la Aurora. El desfile procesional partía a las siete de la tarde desde la iglesia de Santo Domingo, a donde llegaba la Virgen en traslado en la noche del sábado desde su ermita en la calle Abas Serrano, con motivo de esta efemérides, a hombros de la cuadrilla de santeros compuesta por miembros de la Cofradía de la Oración en el Huerto, siendo acompañada por un numeroso público y grupos de campanilleros de las localidades de Benamejí, Monturque, Lucena y Ronda.

Los actos se iniciaban ayer con una Misa Pontificial presidida por Monseñor Mario Iceta, Obispo de Bilbao y en la que participó el coro del conservatorio de Lucena y la Orquesta de Plectro «Aras», interpretando la popular «Misa de Campanilleros», compuesta hace medio siglo por el maestro Fernando Chicano Muñoz.

Ya por la tarde volvía a cumplirse la tradición de tres siglos y las calles del barrio contemplaron de nuevo la bellísima imagen de la Virgen de la Aurora.

Calles repletas de gente, multitud de bengalas, pétalos de flor derramados al paso de la Virgen desde ventanas y balcones cubiertos con colgaduras, la música de los campanilleros, la clásica cruz y faroles de guía de la cofradía... estampas que forman parte indisoluble de esta apertura festiva de un otoño que no termina de llegar en Lucena.

Imágenes que siguen manteniendo el viejo sabor de la Lucena de siempre y que vale la pena conservar para futuras generaciones, como hace cada día su cofradía, preocupada tanto por el mantenimiento del rico patrimonio histórico-artístico que conserva celosamente en su pequeña ermita, como por el de una tradición que se mantiene en el tiempo desde hace tres siglos, los que acaba de cumplir su ermita.