MATRICIDIO EN MONTILLA

La vida en las redes sociales del asesino confeso

El mal ambiente que reinaba en su casa y su tensa relación con su madre se reflejaba en Internet

Entierro de la mujer presuntamente asesinada por su hijo en Montilla
Entierro de la mujer presuntamente asesinada por su hijo en Montilla - S.N.T.

Una traumática separación de sus padres. Un caso de maltrato. Unos antecedentes tangibles a cierta enfermedad mental. Un carácter peculiar, complejo, introvertido. Un ambiente difícil en casa... En el campo... Unos ingredientes demasiados exigentes para dos hermanos que tuvieron que ir haciéndose una coraza.

A Carmen Raya Duque, presuntamente asesinada este jueves por su hijo menor de 17 años a golpes y con heridas de arma blanca, le pusieron una orden de protección hace años. Incluso cuentan que aún los agentes de la Guardia Civil seguían pendientes. Su relación con Andrés, su marido, hombre del campo, taciturno, se partió por donde desgraciadamente muchas se fracturan: el maltrato. Hoy está en la cárcel de Alcolea por un asunto de drogas.

Los dos vástagos, de 17 y 21 años hoy, tuvieron que vivir un ambiente tenso. El de una familia cada vez más desestructurada. Algo aislada en una casa de campo junto a la carretera CO-5209 entre Montilla y Nueva Carteya desde la que el menor que se ha autoinculpado de matricidio iba al instituto.

No era una vida fácil. El más pequeño encontró pronto otra vida en las canciones de su artista favorita y de la quera un auténtico fan: Edurne, la cantante vasca producto de Operación Triunfo a la que durante 2015, por ejemplo, siguió a todos sus conciertos junto con sus amigos, a veces, y en otra ocasión en un viaje de 820 kilómetros y un viejo coche con su padre y su hermano.

Allí, su estrella favorita le invitó a subir a cantar al escenario. Él lo califica como el mejor día de su vida. Acabó tatuándose el nombre de Edurne y la fecha del concierto.

Redes sociales

Como tantos otros adolescentes en el presente, este montillano vivía dos vidas. La real, en la que las discusiones con su madre eran constantes, y la que las redes sociales reflejaban. Carmen intentaba rehacer su vida, y la senda que guiaba estos pasos no era del gusto de sus hijos. No hay más que leer la secuencia de tuits que días antes del asesinato pueblan la cuenta del acusado.

«Tus días están contados. Morirás como viviste; mala persona y egoísta. No se hacen perrerías a quien te lo da todo. Si alguien muere no es mi culpa, es de aquellos que se empeñan en apoyar algo sin razón e inmoral». Un día más tarde escribía: «Aquellas personas que no tienen cabida para el perdón en su corazón son las que deben morir».

Esas viviencias, esa tensión, en la que hasta mediadores del Ayuntamiento de Montilla entraban para apaciguar los ánimos, buscaban refugio en las letras de las canciones de Edurne. Sus fotos pueblan las cuentas de Twitter, Youtube, Instagram y otras del adolescente que hoy andará preguntándose por qué todo esto. Sus palabras denotaban frustración, infelicidad, resentimiento...

Pero esta última semana fue muy dura. Incluso en uno de esos mensajes llegó a colgar un boletín de notas -buenas calificaciones- que se habían planteado como una afrenta o una amenaza tal vez de su madre si quería volver a ir a un concierto de Edurne.

Ambos hermanos acudían con más frecuencia de lo normal en busca de los Servicios Sociales. Los vecinos, extrañados, se preguntaban qué estaba pasando. Sin embargo, tras el fatídico jueves, ambos parecen estar separados por una grave acusación del menor detenido que ha puesto en la diana a su hermano.

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