COSMOPOÉTICA

La vida eterna de Eduardo García en sus versos de Córdoba

Escritores y amigos recuerdan al poeta fallecido en abril con análisis, recitales y su obra musicada

Participantes y público del acto de homenaje en el Teatro Góngora
Participantes y público del acto de homenaje en el Teatro Góngora - VALERIO MERINO

Las heridas estaban tan recientes que la memoria todavía no era consuelo. Después de todo, con menos de seis meses la cicatriz todavía no estaba fresca, y pronunciar el nombre de Eduardo García, recordar un sonrisa o una frase, y mucho más traer un verso a colación, era un riesgo. El peligro del nudo en la garganta, del no tener arrestos para terminar la frase, de luchar contra las lágrimas que provocarán el aplauso de un público aquejado del mismo dolor, del que los precarios puntos de sutura que se pusieron hace menos de medio año vuelvan a saltar por los aires y todo duela tanto como el 19 de abril, cuando en plena Feria del Libro de Córdoba, en el momento en que sus amigos estaban entre letras y lecturas, se supo que había muerto Eduardo García.

Cosmopoética, que fue tantas veces su casa como autor y también como lector infatigable de poesía y como voz para explicar lo que se esconde entre los versos propios y ajenos, le quiso recordar este martes con un acto en la sala Polifemo del Teatro Góngora. Poetas y amigos, casi todos ambas cosas, acudieron junto a la viuda de Eduardo, Rafaela Valenzuela. Abrió el acto el también poeta Javier Fernández, uno de los que tuvo, con todo el dolor del corazón, que difundirlo en aquella Feria del Libro, y tampoco esta vez le faltó la emoción al hablar de aquel a quien admiraba como escritor y quería como amigo. «Hay un dolor más hondo. Hay una más profunda mordedura. Un peor desenlace de tinieblas», había escrito Eduardo García, nacido en Sao Paulo y formado en Madrid, pero cordobés desde hacía muchos años.

Canciones

A continuación la palabra se volvió música por primera vez en la jornada. El cantante Javi Nervio tomó por primera vez la guitarra para interpretar textos de Eduardo García, entre la emoción contenida de los presentes. La mirada se volvió después más analítica con un coloquio en el que participaron varios escritores, tanto cordobeses como llegados desde otros puntos de España. Estaban Pablo García Casado, Vicente Luis Mora, Jesús Urceloy y Ángel Zapata, además del argentino Andrés Neuman, que trajeron a la memoria de todos los versos de Eduardo García.

La voz del poeta Javier Lostalé fue recuperando lo que contaban sus versos, la historia del hombre que «no sabe que a su espalda se libra una batalla» o la que habla de las paralelas del deseo. Fue luego otra vez el turno para la música en la voz del cantautor Luis Medina, quien recordó emocionado al poeta y cantó algunos de los textos que más han marcado su vida y más le han acompañado en estos años. Federico Abad cerró el acto y en la emoción de los presentes, todavía demasiado fresca la cicatriz que había dejado el amigo escritor, quedaron quizá todavía flotando los versos: «Ya no voy a fingir. Hoy es el día. Esta noche nos vemos para siempre. Cruzaré en un descuido la pantalla. Me quedaré contigo al otro lado».

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