TRIBUNALES

Sigue el juicio del Crimen del Zoco: «Los dos planeamos el ataque a Rafael tomando café»

Diez años después, arranca el juicio al segundo acusado de asesinar a un hombre de 78 años en Córdoba

D. A. C., el segundo acusado del crimen del Zoco, declaró ayer en la Audiencia Provincial
D. A. C., el segundo acusado del crimen del Zoco, declaró ayer en la Audiencia Provincial - VALERIO MERINO

En una videoconferencia desde un juzgado en Rumanía, G. Z., (que cumple 20 años de prisión por asesinar a un hombre de 78 años con el que convivía en el Zoco en 2005), relató ayer ante el jurado popular en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial cómo entró la noche del 14 de diciembre de 2005 en casa de R.M. en compañía de su amigo D.A.C., de 40 años, «con la intención de robarle, porque ambos necesitábamos dinero».

En su declaración como principal testigo de cargo, G.Z., a preguntas de Fiscalía, aseguró que fue D. A.C., amigo suyo al que conoció meses antes en Jaén y con el que viajó a Córdoba en noviembre de ese mismo año, con el que «planeó esa tarde del 14 de diciembre tomando un café cómo atacar a la víctima». En su declaración, además, G.Z., recordó el tatuaje característico que luce D.A.C. en el cuello y que pone en rumano «follapeluqueras».

«Cuando la víctima abrió la puerta de su casa creía que yo venía solo, entonces le di un puñetazo en el pecho mientras que D.A.C., lo cogió del cuello; lo amordazamos, le atamos de pies y manos y lo dejamos semiincosciente en el baño; los dos somos igual de culpables», aseguró el ya condenado G.Z. a los componentes del tribunal popular que juzga a su compatriota, para el que el Ministerio Público solicita penas de 17 años de prisión por asesinato y 3 por robo con violencia.

El juicio con jurado popular se celebra esta semana por el empeño tanto de la Fiscalía como del Juzgado de Instrucción número 4 de Córdoba quienes no dejaron de investigar hasta dar con el paradero del segundo acusado. Es ahora cuando se cumple una década del juicio por el que condenó a 20 años de prisión por asesinato y robo al primer autor al que la víctima tenía acogido en su casa, G.Z. y un año después de que una orden de detención europea detuviera al segundo presunto autor del crimen en Berlín el 29 de agosto del pasado año D.A.C. reclamado por un Juzgado de Córdoba.

La defensa del acusado, pese a las contundentes pruebas biológicas halladas en el lugar del crimen a las que aludió la Fiscalía, quiso sembrar la duda en el tribunal asegurando que su cliente no participó en el crimen, y que si había restos de ADN (biológicos) en la casa y en el cuerpo de la víctima fue porque esa misma tarde su representado había ido a la vivienda de la víctima quien le había dicho que le daría algo de dinero y que podría allí cambiarse de ropa.

«Yo no le hice daño a ese hombre»

Al respecto, en su declaración, el acusado D.A. aseguró que «el hombre que me encontré en la calle, y no recuerdo su nombre, me prestó unos calcetines verdes en su casa y ropa suya y me dio un masaje en los pies, por eso está allí mi ADN pero estuve solo y me marché porque quería irme a Madrid. Yo no le hice daño a ese hombre». En cuanto a si mantuvieron relaciones, el acusado aseguró que «sí quería mantener relaciones conmigo, pero yo le dije que no funcionaba con hombres».

El acusado, quien aseguró que nunca ha declarado en instrucción, dijo que fue la Policía Científica quien lo hizo por él, y él solo firmaba, defendió que G.Z. lo ha señalado a él como coautor del crimen por «celos, ya que se había enterado de que yo fui a casa del señor del Zoco y pensaba que iba a quedarse en la calle». Un móvil que el primer condenado G.Z. quiso desmentir asegurando que su amigo, nunca antes, excepto el día de los autos y juntos había visitado esa casa antes.

Uno de los detalles que también relató el testigo de cargo desde Rumanía en su declaración fue que no se fumaron cigarros ni cogieron nada de la casa sino que salieron de allí de forma apresurada cuando aún la víctima, que estaba atada y amordazada, tenía vida al oír un coche patrulla. Ambos se comunicaban con el móvil del ahora enjuiciado. El juicio continúa este martes con la declaración de los peritos y policías que participaron en la investigación del crimen.

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