García Marín, durante un homenaje que se le realizó en 2011
García Marín, durante un homenaje que se le realizó en 2011 - R. SERRANO
MUERE UN MITO DE LOS FOGONES

Sentido adiós de la cocina de Córdoba a García Marín: «Estamos de luto. ¡Gracias Pepe!»

Nombres propios de la gastronomía local ensalzan la figura del dueño de El Caballo Rojo

CÓRDOBAActualizado:

La muerte de José García Marín, dueño de El Caballo Rojo y uno de los hombres que revolucionó la gastronomía de Córdoba llevándola a la modernidad, llenó ayer de amargura los pucheros de los fogones de la capital. La hostelería se volcó en el reconocimento a una figura clave para entender lo que ha sido este sector en la ciudad en las últimas siete décadas.

Kisko García, uno de los nombres propios de la cocina cordobesa actual y poseedor de una estrella Michelin en su restaurante Choco, destacó que «siempre ha sido una referencia para nuestro equipo». «Nos deja una gran herencia gastronómica. Le admiro y le debemos recetas que siguen estando de plena actualidad. ¡Y sobre todo hay que reconocerle que consiguió situar su restaurante en lo más alto empezando de cero!», enfatizó García.

Kisko García, en el restaurante Choco
Kisko García, en el restaurante Choco-R. SERRANO

El otro cocinero cordobés con una estrella Michelin en la capital, Paco Morales (Noor), afirmó que la muerte de García Marín es «una gran pérdida para la cultura y sociedad cordobesa, más allá de ser un pionero en la gastronomía de nuestra tierra». Incidió en que puso en el mapa a Córdoba con «un proyecto de referencia mundial». Recordó que su exitoso restaurante Noor «se inspiró en el modelo de El Caballo Rojo».

«Estamos ante una gran pérdida para la gastronomía cordobesa», afirma Periko Ortega, chef de ReComiendo

Otro de los nombres propios entre los jóvenes cocineros cordobeses, Periko Ortega, chef de ReComiendo, aseguró que «estamos ante una gran pérdida para la gastronomía cordobesa, aunque siempre perdurará para nosotros todo lo que hizo por esta ciudad». «Quizás fue el primero en situar a Córdoba en el mapa gastronómico mundial. Es nuestro deber seguir el camino que nos marcó ¡Gracias, Pepe!», exclamó gráficamente Ortega.

Paco López, en La Cuchara de San Lorenzo
Paco López, en La Cuchara de San Lorenzo

Paco López, desde La Cuchara de San Lorenzo, quiso transmitir su «pésame» a su familia y a toda la familia de la hostelería cordobesa porque «nos deja todo un pilar de nuestra gastronomía».

Elogios que también llegaron de Rafael López Acedo, de Casa El Pisto: «Se nos va un gran embajador de Córdoba. Su constancia y el buen hacer debe ser un referente para todos nosotros».

José Salamanca, La Cazuela de La Espartería, incidió en lo que supuso García Marín como revulsivo para la cocina cordobesa en la década de los setenta u ochenta. «Colocó a Córdoba en el mapa gracias a la gastronomía», defendió, para luego indicar que fue «la primera piedra sobre la que se construyó la restauración en Córdoba». «Muchos de los grandes profesionales de la actualidad han salido de su casa. Han visto cómo la cocina es investigación y desarrollo, han recuperado los fogones de las culturas que han pasado por nuestra ciudad», sostuvo.

La cocinera cordobesa Celia Jiménez
La cocinera cordobesa Celia Jiménez-VALERIO MERINO

Por su parte, Celia Jiménez, del restaurante Celia Jiménez, incidió en la trayectoria de García Marín -«Su muerte supone una gran pérdida para la profesión y el sector hostelero en Córdoba»-, pero también quiso incidir en lo que suponía personalmente para ella su fallecimiento. «Para mí, supone una gran pérdida, ya que mis primeros contactos con la profesión fueron de la mano de Pepe trabajando en Las Palmeras de El Caballo Rojo [otro de los establecimientos que abrió]. Le tenía un gran afecto y aprendí mucho de él. He sentido mucha tristeza al conocer la noticia», confesó.

Pésame desde El Churrasco

La familia Carrillo, responsable de El Churrasco, otro de los nombres propios de la gastronomía cordobesa, también transmitió su «sentido pésame a la familia». «Siempre ha sido un referente de la gastronomía cordobesa, hoy tan rica, y que, en parte, se la debemos a él. Nos consideramos unos 'herederos' de todo ese trabajo», aseguraron.

Alberto Rosales, del restaurante Puerta Sevilla
Alberto Rosales, del restaurante Puerta Sevilla - VALERIO MERINO

Por su parte, Alberto Rosales, del restaurante Puerta Sevilla, resaltó que fue «el primero en poner a Córdobagastronómicamente en el mapa. Fue el primero que lideró la línea de restauración del siglo XXI, con una cocina moderna e innovadora, con productos de temporada y llena de historia». Y, añadió, «también revolucionó el mundo del servicio en hostelería. Le dio un plus de calidad a celebraciones y eventos. Ha significado un antes y un después en la gastronomía de Córdoba».

Juan Peña, de la taberna Juan Peña, sostuvo que «ha sido un faro no sólo para la gastronomía cordobesa sino también andaluza. Hoy no sólo despedimos a un gran hostelero, sino también a un gran hombre, muy trabajador, con una casta increíble».

Miguel Cabezas, en Casa Pepe de la Judería
Miguel Cabezas, en Casa Pepe de la Judería-R. SERRANO

Y Miguel Cabezas Morón, gerente del grupo hostelero Cabezas Romero, vino a sintetizar el pesar del sector: «Hoy la gastronomía de esta ciudad está de luto». «Siempre le admiré, por su aportación al panorama gastronómico cordobés y andaluz y por su decisión de preservar la cocina andalusí», finalizó.