Prendimiento de Jesús por la turba colinegra , en el Viernes Santo de Baena
Prendimiento de Jesús por la turba colinegra , en el Viernes Santo de Baena - S. N. T.
AYUNTAMIENTO

La Semana Santa de Baena aspira de nuevo a ser declarada fiesta de Interés Turístico Internacional

En 2013 el Gobierno central rechazó la petición por carecer de repercusión en prensa extranjera

BAENAActualizado:

El 18 de octubre de 2001 la Semana Santa de Baena fue declarada de Interés Turístico Nacional. La concesión de este título honorífico fue la piedra de apoyo para comenzar a trabajar y conseguir la declaración de fiesta de Interés Turístico Internacional. En 2013, el Ayuntamiento y la Agrupación de Cofradías presentaron la solicitud a la Secretaría de Estado de Turismo. La respuesta fue negativa por no alcanzar el mínimo de actuaciones de difusión en uno o varios países extranjeros en medios de prensa escrita, radio y televisión.

El expediente que se quiere remitir a la mayor brevedad posible a la Secretaría de Estado «sí cumple ya con este requisito», imprescindible según la normativa, según la concejal de Cultura, Dolores Cristina, quien recordó que en 2017 «el Ayuntamiento contrató a una agencia especializada y vino un grupo de periodistas extranjeros y tenemos las publicaciones». Mata indicó también que «no habrá problema con el informe de la Junta».

De forma ininterrumpida

Con lo que sí cumple es con la antigüedad, pues se remonta al siglo XVI. También con la continuidad en el tiempo, nunca ha dejado de celebrarse. Puede presumir de arraigo en el municipio. Es, sin duda, la fiesta más importante de Baena. Durante esta Semana de Pasión el bullicio no cesa en el casco histórico de la localidad. Para los oriundos es pasión y devoción y para los turistas, que esa semana provocan que en el municipio no quepa un alfiler y ocupan habitaciones en los pueblos de la comarca. Es sorpresa, fascinación y conocimiento de un pueblo y una tradición.

La originalidad de la Semana Santa de Baena se oye gracias al tambor que hace sonar su figura principal, el judío, que además convierte la Pasión de Cristo en una explosión de colores. Es original también por «los trajecillos blancos» y los «sayones».