AGRICULTURA

El sector de la naranja expresa su preocupación por las concesiones arancelarias a Sudáfrica

Se amplía al mes de noviembre la opción de exportar naranjas sin impuestos a la UE

Interior de una planta naranjera en Palma del Río
Interior de una planta naranjera en Palma del Río - J. J. S.

El Parlamento Europeo acaba de ratificar la firma por parte de la Unión Europea de un Acuerdo de Asociación Económica con la Comunidad de Estados de África del Sur, el cual implica, en el caso de las naranjas, la ampliación hasta final de noviembre del periodo en el que Sudáfrica puede exportar naranja a la Unión Europea libre de impuestos.

De esta forma se abriría la puerta al incremento del volumen de naranjas sudafricanas (primer exportador mundial de cítricos después de España) en el mercado comunitario, precisamente en el periodo de máxima actividad de las naranjas españolas y por ende de la Vega.

El presidente de Palmanaranja, Antonio Carmona, manifestó ayer a ABC la preocupación del sector por esta medida y admitió que aún no sabe exactamente cómo les afectará este acuerdo comercial. No obstante, dijo estar haciendo todas las gestiones oportunas para conocer cuánta fruta de Sudáfrica hay en Europa y cuánta habría prevista que entrase aún.

Por su parte, las organizaciones españolas representativas del sector citrícola consideran que esta liberalización supondría «un durísimo golpe para el sector, ya de por sí extremadamente sensible» a cualquier sobreoferta -especialmente en el comienzo de su campaña- y que encuentra en los últimos años serias dificultades para garantizar la rentabilidad de sus productores.

Desequilibrio arancelario

Por otra parte, estas organizaciones han alertado también sobre la situación del mercado comunitario, muy saturado, y en el que ya entraron en 2015 más de 400.000 toneladas de naranjas sudafricanas. Aún más copado, después del veto ruso a las exportaciones de la UE. Las patronales citrícolas han lamentado finalmente la falta de reciprocidad y el desequilibrio entre las negociaciones de la Administración europea destinadas a abrir las puertas de la UE -«que son extremadamente rápidas, eficaces y opacas»- frente a la política comercial ofensiva de la UE, incapaz de eliminar los aranceles y de evitar las barreras no arancelarias, basándose «en lentos y costosísimos protocolos de exportación que limitan la competitividad de los operadores que pretenden abordar mercados de terceros países», señalan.

Los productores también critican que Bruselas no tenga en cuenta la amenaza de contagio de la «mancha negra», una enfermedad que les preocupa, ya que se ha detectado en diversas ocasiones en partidas de fruta sudafricana. Asaja Córdoba apunta que Bruselas ignora las advertencias de la EFSA, que sigue llamando la atención sobre el riesgo que entrañan las importaciones sudafricanas, dado que este país no ha podido atajar sus problemas derivados de la plaga, poniendo en peligro la sanidad de 600.000 hectáreas de cítricos en Europa.

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