COMERCIO

La sangría de las tiendas de toda la vida

El cierre de León Cruz es uno más de los múltiples cerrojazos a locales tradicionales en los últimos años

Pañerías Modernas es uno de los pocos comercios históricos del Centro que sigue abierto
Pañerías Modernas es uno de los pocos comercios históricos del Centro que sigue abierto - VALERIO MERINO

EL reciente cierre de la tienda de León Cruz en la céntrica calle Cruz Conde tras más de siete décadas con sus mostradores a disposición de la clientela suma una baja más del comercio tradicional de Córdoba, diezmado por el precio de los alquileres tras el fin del régimen de la renta antigua y por la fuerza con la que irrumpen en el mercado local las franquicias de más renombre para hacerse con un escaparate en una zona emblemática de la ciudad. El Centro ha sido la zona de la capital que más ha sufrido la pérdida de las tiendas de más raigambre en los últimos años por la sencilla y evidente razón de que era en él donde tenían su sede la mayoría de los negocios más señeros. La lista es larga si bien es posible componer una liga de diez comercios que ya no disputan su partido en este mundo sino que solo existen en la memoria de quienes fueron sus compradores más asiduos.

Muchos cordobeses han presumido durante décadas de ir tocados por sombreros de Rusi, que si bien mantiene un establecimiento en la calle Ambrosio de Morales echó la persiana en 2011 de su sede en la calle Gondomar. Su propietario hasta la fecha en la que cerró el candado para siempre fue Rafael Fernández, nieto de su fundador, del mismo nombre, a mitad de la primera década del siglo XX. «Yo cogí el negocio con 20 años, cuando terminé la carrera de comercio que hice en Cádiz, y hasta los 75 años que tengo no he fallado un día», recordaba el último propietario cuando se estaba despidiendo de su clientela.

Gondomar ha sufrido especialmente por Rusi, Los Guillermos y Rafael

Con la clausura de este establecimiento se fue para siempre una época de Córdoba, pues en sus cajones estaban conservados las plantillas se clientes ilustres como el torero Rafael González «Machaquito», el cantaor Antonio Molina o el ex alcalde de Madrid Conde de Mayalde. También presume de haber contado entre su clientela con la actriz de Hollywood Lana Turner; las actrices españolas Concha Velasco o Amparo Larrañaga.

En la misma acera y casi en el mismo número de Gondomar se encontraba hasta 2014 la juguetería Los Guillermos, que dijo adiós a su legión de fieles para abrir un establecimiento de menor tamaño en la calle Pastores, en una bocacalle de Cruz Conde. El negocio fue fundado por el soriano Guillermo Giménez a finales del siglo XIX, aunque inicialmente se abrió en las proximidades de la Corredera. En 1906 se trasladó a Conde de Gondomar, donde ha estado proveyendo de juguetes e ilusiones a generaciones de cordobeses durante más de un siglo.

La sangría de Gondomar no se ha quedado ahí. Casi en los mismos meses en los que Los Guillermos anunciaba que sus coches teledirigidos iban a foguearse en otras calles saltaba la noticia de que le pasaba a la historia Calzados Rafael, otra tienda de toda vida que calzó durante sus décadas de andadura, nunca mejor dicho, y de implantación en la ciudad a lo más granado de Córdoba. Sus propietarios alegaron los mismos motivos que son comunes en estos casos: el fin de la renta antigua y la imposibilidad de hacer frente al precio del alquiler que marcaba el mercado.

De las ferreterías de Claudio Marcelo no hay rastro, ni de sus grandes almacenes

Gondomar ya lloraba por numerosas esquelas comerciales cuando estos dos últimos establecimientos decidieron que había llegado la hora de poner punto y final a su actividad. En la céntrica calle han estado y ya no están firmas de tanto renombre como Calzados La Imperial, Calzados Rodríguez, la librería Viuda de Luque, la tienda de Dolores Muñoz, Los Madrileños, la sucursal de Singer, Pañerías Reunidas, Pañerías González y Almacenes Diego Ruiz.

Claudio Marcelo también ha sufrido. Y mucho. En la relación de tiendas de esta vía que ya no existen se encuentran, entre otras, tres ferreterías, que fueron La Campana, El Candado y El Timbre, además de un grupo de tiendas de las que los anales comerciales de la ciudad guardan buen recuerdo. Se trata, según ha reflejado el citado especialista en la historia cotidiana de Córdoba de las últimas décadas de la Perfumería Rafael Hoyo, los Almacenes Sánchez, o de la mítica por tan mencionada en las coplas de Navidad Martínez Rücker. El caso más doloroso, quizás por la larga trayectoria que acumulaba, fue el de Calzados Montilla. Esta tienda databa de 1915, cuando la fundó Rafael Montilla Pérez.

A cambio, la calle ha mantenido algunos de los establecimientos de amplia trayectoria que dejan constancia de que el tejido comercial encuentra referencias de peso. Claudio Marcelo se ha erigido en el guardián de las esencias de las tiendas tradicionales: no en vano se encuentran en ella dos de los establecimientos con más historia de la capital. Se trata de la relojería La Suiza y de Confecciones Muñoz. El primero de estos negocios data del último tercio del siglo XIX, en concreto de 1866, cuando Augusto Campicci la inauguró. La base de datos de Cordobapedia da cuenta de este hecho y dice lo siguiente sobre él: «El propietario, convence a su sobrino Herman Piaget Drox para que se traslade a Córdoba para heredar el negocio.

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