AGRICULTURA

Saltan las alarmas en el campo cordobés ante las mermas en cultivos por el calor

Para el sector olivarero se necesitarían unos 150 litros por metro de lluvia para recuperar la cosecha

Efectos del calor en un viñedo
Efectos del calor en un viñedo - Archivo

La última ola de calor ha hecho saltar las alarmas en el sector agrario, que arrastra un año marcado por la sequía. Si bien es cierto que la primavera fue lluviosa, las tornas cambiaron hasta el punto de echar a perder la campaña de cereales, que se ha saldado con una producción dentro de los parámetros habituales pero de muy mala calidad. «El trigo lo estamos vendiendo para pienso», resume un agricultor. Y todo por culpa de las altas temperaturas y la ausencia de lluvia. Cuando se esperaba que remitiese el calor, el campo sufre los envites de un septiembre inusual, con temperaturas por encima de los 40 grados, que ha sembrado de interrogantes el futuro de las cosechas en marcha y venideras.

El calor de estos últimos días ha empañado las previsiones de los viticultores del marco Montilla-Moriles. La primera vendimia de Europa en comenzar encarriló el mes de agosto sobre el guión previsto. Pero llegó septiembre y la ola de calor truncó el desarrollo de la planta. De continuar seguir así el clima, el resultado será una producción con una graduación alcohólica por debajo de lo habitual, con la consiguiente pérdida de calidad y sus consecuencias económicas a la hora de comercializarla.

No obstante, el presidente Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, mantiene aún la esperanza de cerrar una buena campaña. Los efectos de las altas temperaturas dependen de la uva. El excesivo calor favorece a la variedad Pedro Ximénez, pero echa a perder al resto, en especial a los vinos de crianza.

Donde sí que han saltado todas las alarmas ha sido en el sector olivarero, sobre todo en las explotaciones de olivar de secano. «La aceituna está muy arrugada. «Necesitamos que cambie el clima y que en septiembre lluevan uno 150 litros por metro cuadrado para poder recuperar la cosecha». Así lo indica el presidente de UPA Córdoba,Miguel Cobos, quien recuerda que el olivar afronta ya tres meses de sequía. «A la tierra le falta fondo y esta última ola de calor ha mermado la producción», sentencia.

La última ola de calor también ha empañado las previsiones que tenían los productores de cítricos de la Vega del Guadalquivir para la próxima campaña, cuyo inicio es ahora incierto puesto que las altas temperaturas han retrasado la maduración de la naranja y, consiguientemente, la fecha de arranque de la temporada.

La sectorial de cítricos de Asaja prevé que la campaña de este año sea similar a la del año pasado, con un producción estimada en unas 200.000 toneladas. Eso sí, todo indica que la campaña, que todos los años arranca el 15 de octubre, retrasará su inicio hasta primeros de noviembre por el parón del fruto debido al excesivo calor.

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