Faustino Núñez y Fosforito, en el inicio del coloquio en la Posada del Potro
Faustino Núñez y Fosforito, en el inicio del coloquio en la Posada del Potro - VALERIO MERINO
CENTENARIO

Ricardo Molina, el primer enciclopedista del flamenco trabajó desde Córdoba

Fosforito abre las jornadas que recuerdan al poeta como gran estudioso del cante

CÓRDOBAActualizado:

No fue Ricardo Molina el primero que se interesó por el cante jondo desde un punto de vista estudioso o académico, pero sí fue quien primero comenzó a sistamatizar los conocimientos sobre el flamenco y a sentarlo por escrito con ayuda de los grandes maestros de la época. En la celebración del centenario del poeta del grupo Cántico no podía dejar de prestarse atención a su faceta de flamencólogo, que nació casi a la vez que esa palabra, y que fructificó en el primer Concurso Nacional de Arte Flamenco. Por eso el Ayuntamiento celebra esta semana coloquios y mesas redondas que analizarán la aportación del escritor al mundo del cante. La primera tuvo carácter de excepción, porque se sentó en la mesa la única persona viva que posee las Llaves del Cante, el cantaor Antonio Fernández «Fosforito».

Junto al estudioso Faustino Núñez se centró en el estudio del nacimiento, en 1956, del Concurso Nacional de Cante Jondo, que así se llamaba. Allí recordó aquellos inicios, ya que aunque entonces tenía poco más de veinte años, ya se había ganado la vida con el cante por los pueblos del sur de Andalucía, algo que hacía tanto por pasión artística como sobre todo por obtener ingresos de alguna manera, puesto que era una persona de condición humilde.

«Mundo y formas del cante flamenco» fue una gran referencia, pero también se le contestó

Compartía con el poeta de Cántico el ser de Puente Genil y de alguna forma el autor se transformó en su mentor. Como explicó David Pino, Ricardo Molina, a diferencia de Fosforito, que lo conocía desde niño «llegó tarde al flamenco», como apuntó David Pino, uno de los responsables de estas jorndas. Para eso se acercó a los maestros, y en su época la gran referencia era Antonio Mairena. Fruto del trabajo juntos, recuerda David Pino, nació un libro titulado «Mundo y formas del cante flamenco», en el que por primera vez intentan hacer algo así como un análisis sistemático de lo que se conocía del flamenco. «Fueron los primeros que ordenaron y recopilaron datos de lo que se sabía», explicó David Pino.

Durante un tiempo, los incipientes estudiosos de lo jondo llamanba a aquel libro que se publicó en 1963, «la Biblia», por su pretensión de ser la gran obra de referencia. Luego también la contestaron, un proceso que sería inevitable, porque algunos disintieron de la clasificación y de lo que ofrecieron losdos autores. Pero eso, sin embargo, según David Pino, no quita valor a esta aportación, aunque reconoce que cuando hicieron el análisis, Antonio Mairena y Ricardo Molina «tenían sus propias ideas y gustos». Y uno y otro colaboraron, el cantaor con su conocimiento y experiencia, y el escritor para dar forma literaria. Todo sin muchas referencias y sin el acceso a las fuentes discográficas de hoy.