DESDE MI RINCÓN

Repensar Córdoba

No comprendo por qué la ciudad está a la cola de todo lo que signifique progreso

José Luque
Actualizado:

Muchas veces me pregunto, por qué pueblos con gran potencial de riqueza pasan miseria y necesidad. Esto no sólo ocurre en países africanos como Nigeria o hispanos como Venezuela. En todas las latitudes hay riquezas sin explotar o mal explotadas, que llevan a los ciudadanos a situaciones por las que no tendrían que pasar si el sentido común y la solidaridad se impusieran a los egoísmos y ambiciones personales. Estoy convencido que somos las personas las culpables de esos sinsentidos que observamos diariamente no sólo en pueblos lejanos sino en lo más cercano a nosotros. ¡Hablemos de Córdoba!

No alcanzo a comprender como una ciudad como Córdoba, con un potencial agrario que para sí lo quisieran muchas regiones de Europa; con una historia y cultura apasionantes; con unas posibilidades turísticas pendientes de explotar de manera razonada y equilibrada; con una situación geográfica envidiable y con unos habitantes capaces de alcanzar los objetivos más altos, no alcanzo a comprender, repito, cómo Córdoba figura en la cola de todo aquello que se supone es progreso y seguridad en el futuro. El sólo hecho de que nuestros mejores valores se tengan que ir a trabajar fuera, ya es suficiente para preguntarnos qué estamos haciendo mal. Esta pregunta que hago en esta columna cuya lectura, me consta, es reducida, deberían plantearla públicamente quienes tienen el poder político de la ciudad. Tal vez no lo hacen pensando que en ellos puede estar la raíz del problema. O porque ni siquiera se han parado a pensar si podríamos estar mejor de lo que en realidad estamos, si ellos hicieran las cosas de manera diferente.

En Córdoba perdemos mucho tiempo, energías y dinero pensando en cómo cambiar el nombre de las calles o si es conveniente prohibir determinadas cosas en la feria para combatir conductas sexistas. ¿Habrá cosa más sexista que legislar lo que tienen o pueden hacer o no hacer las mujeres? ¿Es que hay alguien que no las considera capaces de saber lo que tienen y no tienen que hacer? Personalmente creo que se nos va mucha vida discutiendo sobre asuntos secundarios e intrascendentes, mientras perdemos las mejores ocasiones para caminar con seguridad y solidez hacia el futuro. La responsabilidad de que las cosas sucedan así está en los dirigentes. Son ellos los únicos responsables de unir, ilusionar y dirigir a todos los ciudadanos y ciudadanas de Córdoba, en busca de esas metas de progreso que todos decimos que queremos.

Me decía un sabio amigo del que me consta su amor por la historia de Córdoba, que sería muy conveniente, sin prisas pero sin pausa, sin excluir a nadie y conscientes de que tomar y hacer el camino correcto es cosa de todos los que vivimos y trabajamos en esta ciudad, sería conviene, repito «repensar Córdoba».

José LuqueJosé LuqueArticulista de OpiniónJosé Luque