El Guadalquivir a su paso por Córdoba
El Guadalquivir a su paso por Córdoba - MIGUEL ÁNGEL
COMUNICACIONES

¿Pudo ser navegable el río desde Córdoba a Sevilla en el siglo XVI?

Varios proyectos, algunos muy ambiciosos, intentaron sin éxito recuperarla desde el siglo XVI

CÓRDOBAActualizado:

Si se sacan algunas frases de su contexto, podría ser el discurso actual de cualquier político que pide una infraestructura que va a traer desarrollo, comercio y riqueza a su ciudad. «Vosotros, pues, muy magníficos señores, abrid las puertas al poderío, a la grandeza, a la prosperidad de vuestra tierra, que con estas mis voces llaman». Se podría hablar del AVE, de una autovía que es necesaria o de la construcción de un palacio de congresos, pero estas palabras se pronunciaron ante lo que se llamaba Cabildo Municipal hace casi cinco siglos, y perseguían algo que tenía que ver también con las comunicaciones. Su autor quería que el río Guadalquivir fuese navegable por Córdoba, como lo había sido siempre hasta apenas un siglo y medio antes.

Tanto los romanos como los árabes habían navegado el río en Córdoba y más arriba, puesto que la que se hacía por agua era la vía más rápida para el transporte de mercancías. Y por allí bajaban metales y aceite, de forma que Córdoba era un puerto importante. Se han encontrado sus restos junto al Alcázar y la navegación hasta Córdoba era constante en la época árabe, aunque con las dificultades de un cauce menor que el que había en Sevilla. Hasta el siglo XIV hubo barcos por el río.

Recreación de cómo pudo ser la Córdoba romana, con el puerto
Recreación de cómo pudo ser la Córdoba romana, con el puerto-ABC

En el siglo XVI el mundo había cambiado para España, porque Córdoba podría haber recibido lo que llegaba de la recién descubierta América, o una parte, y Sevilla, que tenía el monopolio del comercio, estaba en el mismo río. El proyecto lo defendió ante el Cabildo el humanista cordobés Fernán Pérez de Oliva, en el año 1524, cuando explicó las ventajas de recuperar las embarcaciones ante un auditorio poco receptivo: «Haced vuestro río navegable y abriréis camino por donde vais a ser participantes de ella y por donde venga a vuestras casas gran prosperidad, de la cual no será Sevilla el puerto, como hasta aquí».

Proyecto minucioso

El proyecto era bastante minucioso y contemplaba la necesidad de hacer reformas en el cauce del Guadalquivir, como eliminar las presas que había ante los molinos que servían para moler el trigo. Carlos I lo valoró y su hijo, Felipe II, quiso llevarlo a efecto. Manuel Peña Díaz, profesor de Historia de la Universidad de Córdoba, explicó en un artículo que «la navegabilidad Sevilla-Córdoba fue una Andalucía soñada que no pudo ser. Creyeron en ella los procuradores en Cortes», pero nunca se llevó a cabo.

Hubo que esperar al segundo intento, en 1586, y lo lideró otro humanista, sobrino de Fernán Pérez de Oliva. Era Ambrosio de Morales, quien mandó imprimir el texto que se había leído ante el Cabildo más de medio siglo antes bajo el título de «Razonamiento sobre la navegación del río Guadalquivir». El monarca, el más poderoso de su tiempo, decidió encargarle este proyecto al ingeniero Juan Bautista Antonelli, que prestó servicios tanto a Carlos I como a Felipe II.

Dibujo de Córdoba en el siglo XVII
Dibujo de Córdoba en el siglo XVII-ABC

Manuel Peña Díaz explica que el proyecto nunca se hizo, aunque retomó poco después, en el siglo XVII, ya con Felipe IV. La Corona ya notaba la crisis económica del siglo XVII y se inhibió para dejarle el proyecto a las élites de Córdoba, tanto políticas como financieras. Y éstas, recuerda el profesor, no pusieron mucho entusiasmo. El río, como se sabía, estaba entorpecido por los molinos, y los aristócratas y señores que los explotaban no estaban nada dispuestos a retirarlos para que hubiese la anchura suficiente que permitiese la navegación.

El geógrafo Pascual Madoz relata cómo el conde-duque de Olivares, valido del rey, envió peritos, e incluso se hicieron pruebas, «que tantearon las dificultades», pero el proyecto no siguió adelante. Era el año 1628. Con Carlos IV, ya bien avanzado el siglo XVIII, hubo de nuevos proyectos, según este estudioso, e incluso bajaron barcas cargadas con madera de pino de Segura desde el curso alto del Guadalquivir, en Jaén. La única época reciente en que el Guadalquivir fue navegable fue entre 1810 y 1813, en la época del reinado de José Bonaparte. El proyecto más avanzado fue ya en el siglo XX y lo ideó la empresa Mengemor en 1904. Consistía en once presas escalonadas desde Palma del Río hasta Córdoba, que permitirían, con el agua embalsada, dar un mayor calado y por lo tanto la llegada de barcos de mayor tamaño.