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El rastro de Paco Molina

ABC hace un recorrido por las pesquisas que se han seguido en la búsqueda del joven del Zoco

Los padres de Paco Molina durante la manifestación ayer en el Plan Renfe
Los padres de Paco Molina durante la manifestación ayer en el Plan Renfe - ROLDÁN SERRANO

La pesadilla para la familia y amigos de Paco Molina, un joven del barrio del Zoco de Córdoba, comenzó la noche del 3 de julio de 2015 cuando sobre las 12.17 horas, el teléfono de su hijo de 16 años dejó de estar operativo.

Un bar al que nunca llegó

Paco había quedado la noche del viernes 2 de julio con sus amigos de siempre. Al despedirse en la avenida de Cervantes, junto al parque de Los Patos, Paco les dijo que había quedado con otros amigos a los que los anteriores no conocían en un bar próximo. Paco nunca llegó a ese bar, explicaba su padre Isidro Molina a ABC recientemente.

Cuatro euros en el bolsillo

La noche en la que desapareció, Paco llevaba 4 euros en el bolsillo, y gastó parte del dinero en comprar una Coca-cola y unas patatas fritas. «Es imposible que mi hijo sobreviva dos días, hasta el domingo por la mañana que se suponen que lo ven coger un autobús con destino Madrid. Alguien le tuvo que pagar el billete, la comida... ¿Dónde durmió esas dos noches en Córdoba?», se pregunta su padre.

Alguien lo alojó dos noches en Córdoba

Desde el principio del caso, su padre ha puesto en duda que su hijo se marchara voluntariamente, dado que «no se llevó el dinero que tenía en casa, ni tampoco ropa», por lo que no entiende cómo, según testigos, el menor tomó un autobús hacia Madrid, donde se le perdió la pista.

La grabación de las cámaras se borró

Las alertas no se activaron en la Policía Nacional con demasiada celeridad, según Isidro Molina. Pensaban que era una huída voluntaria y no prestaron más importancia al caso porque decenas de jóvenes salen de sus casas y vuelven a los dos o tres días. El padre de Paco pidió grabaciones de las cámaras de seguridad de las estaciones de origen y destino por las que supuestamente pasó su hijo ese fin de semanan. Ni cámaras de tráfico, ni de seguridad de bancos o grandes almacenes guardaron esas copias de seguridad que se pidieron vía judicial cuando ya se habían borrado, un sistema automático de borrado para no almacenar millones de imagenes.

Un whatsapp a su amiga

El único whatsapp que se conserva de Paco es el que envió a una amiga suya diciéndole que cuando llegara a casa cargaría el móvil y le llamaría porque se quedaba sin batería. La Policía no ha podido acceder al contenido de su whatsapp personal porque no han encontrado el terminal del joven y aunque sea por requerimiento judicial, según Isidro Molina, es difícil que la empresa americana de la app ceda esos mensajes si es que 16 meses después aún se conservan. La última conexión del móvil de Paco lo sitúa en un rango de antena en un triángulo entre el parque de los Patos y el Plan Renfe en torno a la medianoche. Hasta hoy, sin rastro de Paco.

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