Rafael Gómez a su llegada a los juzgados
Rafael Gómez a su llegada a los juzgados - VALERIO MERINO
TRIBUNALES

Juicio contra Rafael Gómez y su familia: «Yo no sé lo que es el IRPF»

El empresario y sus hijos, acusados de varios delitos fiscales, declaran no saber nada y cargan la responsabilidad a los asesores

CÓRDOBAActualizado:

12:45. Declara Dolores Serrano, esposa de Gómez y madre de sus cuatro hijos. No va a contestar ni al fiscal ni a la Abogacía del Estado. El juez le recuerda que puede ser responsable civil porque formaba parte del entramado empresarial. «No voy a repetir la misma historia», dice. Se ratifica en su declaración en Instrucción.

Concluye la sesión del juicio. Se retomará el miércoles.

12:30. Turno de Esther Gómez Serrano. Licenciada en Derecho, es la única de los hijos de Gómez que tiene estudios superiores. Cursó Derecho Tributario en una asignatura de la carrera, «pero tampoco sé mucho». Empezó a trabajar en 2004 en planeamiento urbanístico. En las empresas de su padre sólo había un cometido: «trabajar».

«Yo me centro en Urbanismo. No me preocupo de tributar», ha defendido la hija de Sandokán, que secunda la tesis de sus hermanos de que «no había nadie que coordinase los departamentos». De hecho, en Arenal 2000, para la que ella trabajaba. «había un departamento único para todos». Desconoce cómo se tomaban las decisiones en la empresa ni si había un organigrama, pero «nunca nos hemos opuesto a negocios que mi padre haya dicho». Reitera que «los asesores decidían» y que en materia fiscal y contable «no tengo ni idea».

12:20. Turno de José María Gómez Serrano. Declara que forma parte de las sociedades pero no sabe con qué cargos. «Yo no trabajaba en empresas promotoras, mi padre lo delegaba todo», asegura. Reitera la confianza en los asesores y en que «cada departamento funcionaba a su manera. Allí no había jefes, todos trabajábamos por el bien de todo».

La única estrategia de la empresa, dice, era «llegar a fin de mes». Su padre iniciaba los negocios pero no estaba al tanto, «no sabía si había beneficios o no». En «la época buena» cobraba 4.000 euros en las empresas para las que trabajaba, Rafael Gómez Sánchez y Versan. No sabe si formó parte de un Consejo de Administración. Asegura que «no recibió en efectivo nada» y «no pedía explicaciones».

Un momento del juicio de este lunes
Un momento del juicio de este lunes- VALERIO MERINO

12.05. Tras un descanso de cinco minutos, empieza su declaración otro hijo de Gómez, Manuel Gómez Serrano. Se encargaba de las ventas en la empresa, «mi padre, de buscar negocio». Como ya declaró su hermano, insiste en que «cada uno de nosotros en nuestro campo y los asesores en lo suyo, confiábamos en la gente de administración». Manuel era comercial y responsable de los comerciales. «Nunca hablaba de los asesores» ni se preocupaba por la tributación. «Yo sé que hay que pagar, pero no cuándo ni cómo», defiende.

«Teníamos una empresa, un sueldo de 4.000 euros y una casa con hipoteca. Cuando había dinero se reinvertía», ha proseguido el hijo de Sandokán. «Casi todos los hermanos cobrábamos igual, por transferencia. Nunca he retirado efectivo». Además, ha dicho que «era consejero de alguna empresa, no sé cuál», y que «nunca se celebraba un Consejo de Administración».

El letrado le pregunta si sabe algo de financias, a lo que responde que no. Tampoco conocía a los asesores. «Nunca nos reunimos ni tomábamos decisiones en conjunto en Consejos de Administración, porque no había».

11.45. Sube al estrado el hijo del empresario, Rafael Gómez Serrano. Le leen sus derechos. Tiene estudios «de EGB». Explica que en la empresa «cada uno tenía su trabajo. No había director de orquesta. Cada uno en su departamento. No había nadie que coordinase todo». El hijo de Gómez dice que «yo estaba ayudando en la constructora», en contacto con los trabajadores, y «firmaba lo que me ponían delante» porque eran expertos cualificados. «No me preocupaba la tributación. Yo hacía lo que me decían los asesores».

Sobre su nivel de vida, dice que era «el de un trabajador normal. Teníamos un sueldo y una casa». La madre, esposa de Gómez, interrumpe el juicio para decir que «eso era antes».

A preguntas de la Abogacía del Estado, Gómez Serrano contesta que «trabajaba para la construcción». «Teníamos un sueldo asignado», afirma, y es errático a la hora de explicar cómo lo recibían. Primero dice «por transferencia», luego que «me daban un sobre» y después «una nómina». Nunca ha retirado dinero de la cuenta, en la que no sabe si estaba autorizado.

11:20. Gómez sube al estrado para declarar. Sólo va a responder a su abogado. El juez le informa de que se le acusa de 11 delitos. «Eso dicen», responde el empresario. El fiscal lee las preguntas, aunque Gómez no las contestará: «¿Quién se ocupaba de las empresas?», «¿Se dejó asesorar?», «¿Los demás miembros de la familia participaban de las decisiones?», «¿Controlaba sus ingresos?», «¿Cuál era su nivel de vida?», «¿Recibió inspecciones de Hacienda?»... El acusado no responde al fiscal.

«Estudios no tengo ninguno. Apenas leo los periódicos. Yo no me metía en cosas de la oficina»

Gómez responde a su abogado: «Estudios no tengo ninguno. Apenas leo los periódicos», explica. Niega que la familia se reuniera como sociedad: «Trabajaban la gente de la oficina y los asesores. Antonio Martínez y Daniel Barrios hacían las cosas de las oficina junto con los asesores de fuera. Yo no me metía en eso». Tampoco sus hijos. «No se han repartido nunca dividendos porque nos preocupamos de que la empresa creciese», alega.

Gómez inicia un relato sobre sus inicios en el mundo de la empresa junto a su familia. Su hijo Rafael le ayudó «en el tema de la joyería. Empezamos en construcción, empezamos en VPO. Mis hijos me apoyaban. Teníamos proyectos y mi hijo hablaba con trabajadores y eso, pero nunca llevaba temas fiscales». Su hijo Manuel le ayudó «en ventas pero nunca se reunió con asesores». Él, «Lolo», fue quien «me ayudó a hacer cosas maravillosas para este mundo».

Por su parte, su hija Esther «hizo la carrera de abogada y un máster de Urbanismo y cuando se incorporó a la empresa fue para dedicarse al tema urbanístico». Contesta al abogado que «firmaban lo que los asesores les ponían delante. Siempre a punto de cumplir plazos, porque confiábamos en ellos y seguimos confiando en ellos». Finaliza su declaración.

11:00. El juez desestima todas las cuestiones previas planteadas por la defensa de Gómez. No hay lugar a la prescripción de los delitos de 2003: el auto de la imputación cumple con los requisitos mínimos.

10:45. La defensa de Gómez alega que los delitos de 2003 habían prescrito, pero la Fiscalía asegura que no. El fiscal Fernando Santos asegura que a un mes de la prescripción de los mismos se citó a todos los acusados para comunicarles la imputación con todas las garantías.

A otra de las cuestiones planteadas por la defensa, la Abogacía del Estado, para defender el interés legítimo de la causa, dice que la competencia de la comprobación del Impuesto de Patrimonio de 2004 es de la Agencia Tributaria.

Gómez, sentado en el banquillo de los acusados
Gómez, sentado en el banquillo de los acusados- VALERIO MERINO

10:00. Arranca el juicio. La Abogacía del Estado impugna en cuestiones preliminares el informe de contenido jurídico de la Defensa. También impugna el informe del perito agrónomo porque no se realiza bajo juramento y además dicho perito es un extrabajador de Gómez. Otro documento no tiene fecha y está hecho por una persona con Alzheimer, que no puede ratificarlo.

Como estategia de defensa, el letrado de Gómez, Severino Martínez, presenta tres actas que prueban que era una práctica habitual en las promociones de viviendas de Gómez utilizar estatuas como elementos ornamentales. El juez admite incorporar esos documentos a las actuaciones.

9:45. El empresario cordobés y exconcejal del Ayuntamiento, Rafael Gómez «Sandokán», ya está en los juzgados de Córdoba para declarar como acusado de defraudar cantidades millonarias a Hacienda. Ha entrado solo y no ha adelantado nada de su declaración. Con una sonrisa forzada ha asegurado encontrarse «tranquilo». «No se preocupen ustedes», ha manifestado cuando los periodistas le han preguntado si acude bien asesorado al juicio.

Gómez: «Estoy tranquilo. No se preocupen ustedes»

A continuación ha hecho entrada uno de sus hijos y su mujer, acompañada de una persona mayor. No han hecho declaraciones a los medios de comunicación. El juicio ha generado una gran expectación y para su cobertura están presentes en Córdoba medios nacionales de todo tipo.

Gómez afronta este lunes la primera jornada de un juicio que se prevé que dure dos semanas y en el que él y sus cuatro hijos se sientan en el banquillo acusados de delitos fiscales que suman más de 70 millones. La Fiscalía pide para el líder de Unión Cordobesa 44 años de prisión y una indemnización de entre 57 y 342 millones. El Ministerio Público pide, además, 22 años a cada uno de sus cuatro hijos y una indemnización aproximada a la de su padre.