TRABAJO

La proporción de mujeres afiliadas a la Seguridad Social vuelve a bajar en Córdoba

Suponen el 46,41 por ciento y frenan la tendencia a la equiparación de los últimos años

Una mujer taxista, en su vehículo
Una mujer taxista, en su vehículo - ARCHIVO

La brecha entre hombres y mujeres trabajadores sigue agrandándose. A finales del año 2015, un 53,59 por ciento de los trabajadores afiliados a la Seguridad Social en la provincia de Córdoba eran hombres, mientras que las mujeres suponen un 46,41 por ciento. La diferencia no es poca (más de siete puntos), pero el dato es relevante porque se invierte la tendencia: en el año anterior, 2014, se registró la menor diferencia de la última década de afiliación entre sexos (52,95 por ciento de hombres y 47,05 por ciento de mujeres). Así se desprende del último informe elaborado por el Observatorio de las Ocupaciones de la Dirección Provincial del Servicio Público de Empleo Estatal de Córdoba.

El estudio ofrece una amplia radiografía del empleo femenino en Córdoba. Y los datos muestran una tendencia que invita al optimismo. Así, en 2011 se alcanzó se alcanzó la cifra más alta de ocupación entre las mujeres, con 135.128 afiliadas. En los años siguientes, hasta 2013, la cifra fue bajando considerablemente debido a la crisis hasta tocar fondo con 128.146 trabajadoras. Pero a partir de ahí, siguiendo la tónica general de recuperación económica, el número de afiliadas ha ido creciendo a buen ritmo, y aunque aún no se han alcanzado las cifras de 2011, en 2015 ya había 131.648 mujeres afiliadas a la Seguridad Social. Y lo más importante: la afiliación de las mujeres crece a mayor ritmo que el total provincial.

Sector servicios

¿Y en qué trabajan las mujeres? El Observatorio de las Ocupaciones lo deja claro. El 63,31 por ciento de las mujeres trabajadoras en 2015 estaban en el sector servicios, un total de 83.350. Pero llama poderosamente la atención la diferencia que hay con el total del país: en España el 86,75 por ciento de las mujeres trabajan en el sector servicios. La diferencia, superior a los 20 puntos porcentuales, se explica fácilmente por las características del mercado laboral en la provincia de Córdoba, donde la agricultura ocupa un lugar preeminente. Así, el 30,50 por ciento de las mujeres cordobesas que trabajan lo hacen en el campo. Y es aquí donde también se aprecia la diferencia con el resto de España, donde tan sólo el 5,14 por ciento de las mujeres se emplean en la agricultura, seis veces menos que en Córdoba.

El servicio doméstico es casi entero femenino, mientras que en el campo hay igualdad

Un dato destaca por encima de todos, que revela además los pocos avances de la sociedad en materia de igualdad social. Se trata de los empleados domésticos, de los que el 92,82 por ciento, es decir prácticamente todos, son mujeres. Muy cerca están diferentes servicios sociales, como las actividades laborales en centros que no impliquen alojamiento (en ellos el 80,32 por ciento son mujeres) y la asistencia en residencias (79,38 por ciento). En los servicios a edificios y jardinería también mandan las mujeres (70,94 por ciento), así como en dos sectores esenciales de la sociedad como son la sanidad (69,60 por ciento) y la educación (65 por ciento). La última área con dominio femenino es el comercio al por menor, siempre que no se trate de vehículos de motor y motocicletas, con un 58,17 por ciento de mujeres. Los únicos sectores en los que hay más hombres son en la agricultura, que está casi a la par, la administración pública, defensa y Seguridad Social obligatoria y en los servicios de restauración.

Finalmente, la desigualdad se pone de manifiesto al comparar el número de contratos firmados por hombres y mujeres en 2015. El año pasado se rubricaron en Córdoba 486.323 contratos, de los que sólo el 37,28 por ciento fueron para mujeres, mucho menos que en el conjunto de España (43,55 por ciento) y algo más cerca del porcentaje andaluz (39,80 por ciento).

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