PRETÉRITO IMPERFECTO

Primero de «split»

No hay nada más inquietante que una protesta de padres y madres a la puerta de tu despacho oficial...climatizado

Francisco Poyato
CÓRDOBAActualizado:

Muchos padres han tenido que mendigar años atrás la colocación de aparatos de aire acondicionado en las aulas del colegio de sus hijos por las altas temperaturas de Córdoba y las viejas condiciones de los edificios que los albergan. La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento miraban para otro lado. Eso ocurría en centros públicos. El ardid de los progenitores consistía en negociar con editoriales o centros comerciales e intercambiar cheque-libros y pizarras u ordenadores por una compensada bocanada de aire fresco. La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento miraban para otro lado. Incluso ha habido padres que han tenido que ejercer de animadores socioculturales y oenegés para recaudar miles y miles de euros que cambiasen el pavimento de un indecente patio de recreo, apuntalar tabiques o mejorar las dotaciones de las aulas. Y la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento miraban para otro lado. Hoy no resulta extraño al comenzar cada curso encontrarnos en casa una larga lista del docente de turno pidiendo desde toallitas húmedas a paquetes de folios porque tienen un número tope de fotocopias que pueden hacer en el centro público correspondiente. Educación ordena no consumir más. Amén de un completo anaquel de cuadernillos y libros de apoyo... Y la Junta de Andalucía mira para otro lado mientras practica un cínico marketing con la gratuidad del sistema. En la época de la burbuja inmobiliaria, cuando los ayuntamientos disponían de despensa económica por el florido urbanismo, la Junta de Andalucía les obligaba a firmar convenios por los que si querían un colegio o un instituto de secundaria nuevo en su municipio, ellos debían buscar el suelo, construirlo y entregárselo a la Administración autonómica, que ya iría devolviendo este anticipo colosal a su debido tiempo. Incluso en el presente, fíjense en Lucena esta semana, donde el miedo electoral lleva a construir un comedor en un colegio con fondos municipales cuando no es materia que le corresponda.

Y es que no hay nada más convulso e inquietante que una protesta de una asociación de padres y madres a la puerta de tu despacho oficial...climatizado. Será por ello que la alcaldesa de Córdoba, que ya está en campaña electoral —podía haber empezado antes, dado su pobrísimo balance—, ha encontrado en el mundo educativo, al que ella aspiraba, el acicate populista ideal para llegar al próximo Mayo festivo y electoral —con la honrosa excepción del agua y la luz para las criaturas de las parcelaciones irregulares—. Y así, el Ayuntamiento se hará con nueve millones de euros de una agencia energética de la Junta —ahora, ya no miran para otro lado— vía Europa, más otro que habrá de poner el Consistorio y así cambiar las ventanas y poner toldos y árboles en...diecinueve colegios de la ciudad (a razón de medio millón de euros por centro, ojo). La versión oficial es que al estar en tal mal estado algunas infraestructuras eléctricas de estas escuelas, no se pueden poner aparatos de aire acondicionado, vulgo «split». ¿No sería mejor invertir en este aspecto para luego colocar los climatizadores electrónicos...? Si usted ha podido cambiar alguna vez las ventanas de casa, y ha venido Eurovent con su cuadrilla a ponerle aluminio y cristal óptimo y eficiente, sabrá que cuando el sol aprieta en Córdoba, al final hay que poner ese aparato dichoso de las frigorías, aunque dentro de casa se sienta usted insonorizado, ajeno a esta ciudad tan dinámica y proactiva.

Sabíamos que la política había llegado a las aulas por los libros de texto, pero ahora amenazan con entrar por la ventana de clase sin pedir permiso y aunque no sofoquen ese largo verano cordobés que está a punto de empezar. Queridos padres, recuerden, pues, cuando el año que viene vayan a votar al colegio... electoral de sus niños y el «split» marque modo «confort» quién apretó el botoncito...

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